MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 330 MARZO DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
El cáncer infantil es una enfermedad caracterizada por “un aumento de células del cuerpo que comienzan a dividirse sin detenerse, extendiéndose a los tejidos cercanos”, según explica la Liga Colombiana contra el Cáncer. Este tipo de cáncer comprende diversos tumores que afectan a la población infantil; los más comunes son la leucemia, el cáncer cerebral, el linfoma y los tumores sólidos, como el neuroblastoma y el tumor de Wilms.
La entidad argumenta que “por lo general, en el cáncer infantil no existe prevención primaria ni detección mediante cribado” y que, por ello, “un diagnóstico y tratamiento oportunos son clave para mejorar las posibilidades de supervivencia. En esta tarea, los padres, cuidadores, la familia y el personal de salud tienen un papel muy importante”.
Los tratamientos más frecuentes son la quimioterapia, la cirugía y la radioterapia, y un diagnóstico preciso es fundamental para determinar la terapia adecuada según el tipo de cáncer y su extensión.
Por ello, la doctora Marta Ligia Peña Quintero, coordinadora de la Unidad de Cáncer Infantil del Instituto Nacional de Cancerología, enfatiza la importancia de la detección temprana: “Estar atentos a señales como fiebre o dolor de cabeza persistente, mancha blanca en los ojos, palidez, pérdida de peso, sangrados sin causa aparente o masas en cualquier parte del cuerpo es clave para iniciar tratamiento oportuno”.
Advierte, además: “Cuando la enfermedad está avanzada, pueden presentarse complicaciones con el tratamiento. Es importante acudir al médico general o pediatra si un niño presenta síntomas como los mencionados”.
En muchos países, el cáncer es la segunda causa de muerte en niños mayores de un año, después de los accidentes. Sin embargo, en los últimos años se han registrado avances significativos. La leucemia aguda, considerada fatal hasta hace 30 años, hoy presenta una sobrevida a cinco años superior al 70 %.
También se han logrado progresos en tumores sólidos mediante la combinación de radioterapia, cirugía y quimioterapia, aumentando la supervivencia a largo plazo. Aunque el cáncer pediátrico no es prevenible, su detección temprana es posible mediante historias clínicas cuidadosas, exámenes médicos adecuados y la participación activa de la familia.
La Defensoría del Pueblo ha reiterado la urgencia de garantizar atención oportuna para niños con cáncer. Según la Cuenta de Alto Costo, hasta diciembre de 2025 se registraron 12.708 casos, evidenciando avances, pero también brechas en tratamiento y cuidados paliativos.
Durante el foro “Retos y oportunidades del acceso a la salud de niños y niñas con cáncer”, organizado junto al Observatorio de Cáncer Infantil (OICI) y la Liga Colombiana contra el Cáncer, se destacó que la capacidad instalada por sí sola no garantiza atención oportuna. Aunque existen 48 unidades oncológicas, persisten obstáculos como demoras en autorizaciones, fallas en referencia y contrarreferencia, y falta de seguimiento de listas de espera.
La Defensoría enfatizó: “La protección integral de niñas, niños y adolescentes con cáncer no admite dilaciones”.
Además, subrayó la importancia de incluir medicamentos oncológicos pediátricos en el listado de esenciales de bajo costo y garantizar su disponibilidad, solicitando reuniones con las EPS y aplicando la estrategia “Rompiendo Filas” para reducir barreras administrativas.
Según la Cuenta de Alto Costo (corte 31 de diciembre de 2025), se reportaron 12.708 casos en menores de 18 años. A nivel global, en 2022 se diagnosticaron cerca de 276.000 casos en menores de 19 años, de los cuales aproximadamente el 11 % (30.194 casos) correspondió a América Latina y el Caribe, según Childhood Cancer International (CCI) y la International Society of Paediatric Oncology (SIOP).
Nota explicativa: La mayoría de los casos de cáncer infantil en Colombia se concentra en niños de 12 años y en regiones centralizadas,
con predominio masculino, lo que indica la necesidad de focalizar recursos y estrategias de atención en estas zonas y grupos.
Fuente: Datos de la Cuenta de Alto Costo con corte al 31 de diciembre de 2025; gráfica propia.
Entre 2019 y 2024, la prevalencia aumentó un 125,1 % y los casos nuevos un 62,9 %, lo que exige respuestas sostenidas del sistema. Globocan estima que cada año se diagnostican alrededor de 2.115 nuevos casos en niños, niñas y adolescentes. Las leucemias lideran la mortalidad con 243 muertes, seguidas por tumores del SNC con 126 fallecimientos.
Inicio de tratamiento:
Cuidados paliativos 2025:
Estos datos evidencian avances en ciertos grupos y brechas en otros, resaltando la necesidad de fortalecer el componente paliativo según el tipo de cáncer.
En Colombia, las leucemias agudas son la principal causa de cáncer en menores de 18 años. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), la tasa de notificación fue de 12,8 por cada 100.000 habitantes en 2023, y concentraron el 38 % de los casos, con mayor impacto en niños entre uno y nueve años.
La Leucemia Linfoblástica Aguda sigue siendo el cáncer hematológico más frecuente, con una tasa de 3,7 casos por cada 100.000 menores de 18 años. El INS afirma: “Las leucemias agudas tienen la mayor incidencia de cáncer en menores de edad en Colombia: 4,6 casos por cada 100.000”.
Esto refleja la complejidad de la detección: “En Colombia, la falta de programas de detección temprana dificulta el diagnóstico oportuno del cáncer en jóvenes”.
La Fundación Casa Hogar Andrea, en Barranquilla, alertó sobre retrasos en medicamentos intrahospitalarios desde noviembre de 2025, poniendo en riesgo la vida de los pacientes. La presidenta, María Clara Díaz Granados, señaló: “Desafortunadamente hemos tenido casos de pacientes que no han podido recibir sus medicamentos cuando los médicos advierten que estos tratamientos deben ser puntuales. Por ejemplo, un paciente de 18 años no ha recibido su medicina pese a la queja ante la Supersalud”.
La situación afecta especialmente a familias de La Guajira, Magdalena, Córdoba y Sucre, remitidas a Barranquilla por falta de especialistas en sus regiones. Frente a esto, Díaz Granados agregó: “¿Por qué una mamá tiene que ir hasta La Guajira o a otra zona alejada si aquí se lo deben dar, porque el niño está siendo tratado en Barranquilla? No es justo para las madres ni para las familias”.
Finalmente, hizo un llamado urgente al Gobierno nacional y a las autoridades de salud: “Los tratamientos hemato-oncológicos no pueden suspenderse. Los niños no tienen la culpa de su diagnóstico y el sistema debe responderles”.
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