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Tiroides: una enfermedad silenciosa que impacta la calidad de vida

Autor
Por: Yenny Escobar Álvarez
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La tiroides, una glándula pequeña ubicada en la zona delantera del cuello, desempeña funciones fundamentales para el cuerpo. Su papel es crucial en procesos como la temperatura del cuerpo, el metabolismo, los niveles de colesterol, la energía corporal y la frecuencia cardíaca, a pesar de que su peso es aproximadamente 20 gramos en un adulto sano. No obstante, los cambios en su funcionamiento siguen siendo un problema silencioso que, en numerosas ocasiones, se tarda en descubrir.

Las enfermedades tiroideas se clasifican principalmente en hipotiroidismo e hipertiroidismo. El primero ocurre cuando existe una producción insuficiente de hormonas tiroideas y, en la mayoría de los casos, está asociado a patologías propias de la glándula, como la tiroiditis de Hashimoto. El hipertiroidismo, por su parte, se presenta cuando la actividad tiroidea aumenta de manera excesiva.

Según Carlos Alfonso Builes, médico internista y endocrinólogo del Hospital San Vicente Fundación Medellín, el hipotiroidismo puede afectar significativamente la calidad de vida de las personas debido a las alteraciones físicas y emocionales que genera. “Fatiga, sensación constante de cansancio, lentitud mental o incluso motora, tránsito intestinal lento, caída de cabello, piel seca; las personas no tienen energía”, explica. En contraste, el hipertiroidismo puede provocar síntomas como taquicardia y pérdida rápida de peso.

Uno de los mayores desafíos para el diagnóstico es que los síntomas suelen confundirse con estrés, ansiedad o agotamiento cotidiano. Por ello, el especialista señala que es fundamental revisar los antecedentes clínicos del paciente y realizar pruebas hormonales, especialmente el examen de TSH en sangre, que permite orientar de manera más precisa el diagnóstico.

En la última década, el número de diagnósticos de enfermedades tiroideas ha aumentado considerablemente. Los especialistas consideran que este incremento puede estar relacionado tanto con mejores métodos diagnósticos como con factores ambientales y genéticos.

Para Isabel Cristina Foronda, médica general y especialista en seguridad y salud en el trabajo, la enfermedad tiroidea representa un reto importante debido a que sus síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con otras patologías. A esto se suman las barreras de acceso al sistema de salud, como las demoras en las citas médicas, las limitaciones para realizar exámenes hormonales o ecografías y las dificultades para garantizar un seguimiento continuo, especialmente en regiones apartadas o en pacientes con menos recursos.

La especialista también advierte que, aunque en Colombia existe la Resolución 1843 de 2025, que regula las evaluaciones médicas ocupacionales, estas no siempre incluyen exámenes que permitan detectar enfermedades de la tiroides. Como consecuencia, muchas personas continúan trabajando sin saber que padecen un trastorno tiroideo de base, situación que puede afectar su rendimiento y productividad.

En ese contexto, Foronda considera importante fortalecer las campañas de prevención y sensibilización en empresas y entornos laborales sobre la importancia de la salud endocrina.

En materia de cobertura, la Corte Constitucional de Colombia estableció que las EPS deben garantizar el tratamiento integral de las enfermedades tiroideas dentro del Plan de Beneficios en Salud (PBS), incluyendo consultas especializadas, ayudas diagnósticas, medicamentos y exámenes. Asimismo, en casos de cáncer de tiroides, el sistema debe cubrir procedimientos como cirugía, manejo integral y tratamiento con yodo radiactivo. La normativa vigente continúa respaldando estos servicios mediante la Resolución 2765 de 2025.

Del desconocimiento al diagnóstico

Amparo Álvarez Cardona recuerda que el diagnóstico llegó durante una consulta médica de rutina. Mientras realizaban el examen físico, la médica detectó que la glándula tiroidea estaba más grande de lo normal y le ordenó exámenes de sangre para confirmar el diagnóstico.

“Una vez salieron los resultados y me confirmaron el padecimiento, la EPS siempre ha sido muy cumplida con los medicamentos”, cuenta Amparo. También explica que cada seis meses debe asistir a controles y realizarse ecografías para monitorear la evolución de la enfermedad.

Aunque afirma que los resultados han sido favorables, reconoce que el crecimiento de la glándula en el lado izquierdo le ha generado molestias para deglutir. Además, asegura que al inicio tuvo vacíos de información porque no recibió suficiente orientación sobre su enfermedad y sus implicaciones.

Las enfermedades tiroideas continúan representando un reto para pacientes y sistemas de salud. Aunque los diagnósticos han aumentado y existen mayores herramientas para detectarlas, persisten desafíos relacionados con el acceso oportuno, la prevención, la educación y el seguimiento médico continuo. Fortalecer la información y promover diagnósticos tempranos sigue siendo clave para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes padecen estos trastornos.


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