MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMÉRICA No. 333 JUNIO DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
El Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Circular Externa 017 de 2026 (11 de mayo de 2026), con la que establece nuevas directrices para la entrega de medicamentos en el sistema de salud colombiano, en medio de reportes persistentes de desabastecimiento, demoras en la dispensación y barreras de acceso en distintas regiones del país.
La disposición aplica a EPS, prestadores de servicios de salud, gestores farmacéuticos y proveedores. Esta define responsabilidades en la cadena de suministro para garantizar la continuidad de los tratamientos.
La circular establece que los medicamentos pendientes deberán ser entregados en un plazo máximo de 48 horas, incluida la opción de entrega domiciliaria. En caso de incumplimiento, el documento habilita una ruta alternativa para los usuarios:
“En caso de la generación de pendientes, si pasadas las 48 horas reglamentarias no se produce la entrega del medicamento por parte del gestor, el afiliado quedará habilitado para reclamarlo y recibirlo en la red alterna de gestores o ante las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud”.
Para pacientes con enfermedades crónicas, si no hay entrega del medicamento durante 30 días, la fórmula médica deberá reactivarse automáticamente sin necesidad de una nueva prescripción.
La circular reafirma que la entrega de medicamentos es una obligación directa de las EPS, que no puede ser trasladada a otros actores.
En ese sentido, deberán garantizar la disponibilidad del suministro y el cumplimiento de los tiempos establecidos.
Entre las obligaciones se incluyen:
El Ministerio recuerda, además, que las EPS deben garantizar la “entrega completa e inmediata” de los medicamentos incluidos en el plan de beneficios.
Los gestores deberán registrar los medicamentos pendientes en el momento de la reclamación, asegurar su entrega —incluida la modalidad domiciliaria— y mantener la trazabilidad del suministro.
También deberán reportar a las EPS cualquier situación de desabastecimiento o falla en la cadena logística.
Las Secretarías de Salud y la Superintendencia Nacional de Salud deberán recibir quejas, ejercer inspección y vigilancia, y adelantar acciones correctivas o sancionatorias frente a incumplimientos.
Asimismo, harán seguimiento a indicadores de entrega de medicamentos y continuidad de tratamientos.
El Ministerio advierte que los pagos entre actores del sistema deben realizarse de forma oportuna y sin dilaciones injustificadas. En ese sentido, la circular señala: “Las Entidades Promotoras de Salud y entidades adaptadas no podrán utilizar la glosa, auditoría, conciliación o cualquier otro trámite administrativo como mecanismo para dilatar de manera injustificada los pagos”.
También se prohíbe suspender la atención a los usuarios por conflictos contractuales entre actores del sistema.
El exdirector de Medicamentos y Tecnologías en Salud del Ministerio, Leonardo Arregocés, señaló que las fallas en la entrega de medicamentos están asociadas al flujo financiero del sistema.
“Los problemas en la entrega de medicamentos es un lío de financiación de la UPC y que la plata no alcanza, entonces las demoras están relacionadas con eso. Si a los gestores no les pagan y si a los laboratorios no pagan, no van a dispensarlos”, explicó.
Agregó que la cadena de pagos impacta directamente la operación del sistema: “No es un problema únicamente de las EPS y que no quieran entregarlos, sino que es una cadena que se rompe porque la UPC no alcanza”.
Según indicó, cuando los recursos no cubren la demanda, se afecta toda la cadena de suministro y se retrasan las entregas.
“Si no les alcanza el dinero, cada vez se hará más demorada la entrega de medicamentos”, advirtió.
En paralelo a las medidas recientes del Ministerio de Salud y Protección Social para fortalecer la entrega de medicamentos —como la Circular Externa 017 de 2026, orientada a mejorar la continuidad del suministro y reducir barreras de acceso—, la Asociación Colombiana de Psiquiatría y especialistas del sector han alertado sobre dificultades persistentes en el acceso a medicamentos para salud mental.
La preocupación se centra en fármacos como antidepresivos, ansiolíticos, antipsicóticos y tratamientos para TDAH, cuya disponibilidad o entrega oportuna no siempre estaría garantizada en la práctica.
El gremio advierte que la interrupción de estos tratamientos puede generar recaídas, hospitalizaciones y aumento del riesgo de conductas autolesivas, por lo que insiste en la necesidad de asegurar la continuidad terapéutica como un componente crítico de la atención en salud mental.
De acuerdo con reportes del sector, estas dificultades estarían asociadas a fallas en producción, retrasos en importaciones y problemas en la distribución, lo que impacta la cadena de suministro más allá de las disposiciones normativas vigentes.
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