 |
|
|
 |
|
|
| Recordando la denominación
de un foro convocado por el desaparecido senador Luis Guillermo
Vélez, ¿En donde está el dinero de
la salud?, ésta parecería tener hoy al fin
una respuesta clara y precisa en el libro de Gilberto Barón
Las Cuentas de salud de Colombia 1993-2003, estudio
financiado por el BID. El libro, como el programa de Discovery,
Cazadores de Mitos, tumba unos cuántos de
estos a la vez que cuantifica otras realidades de cuya existencia
se presumía pero nadie había podido demostrar. |
 |
En primer lugar 1[2],
no es cierto que el gasto en salud en Colombia supere el 10%
del PIB y solo llega a un modesto aunque importante 7,8%, equivalente
a $14,2 billones del año 2000 2[3]. Tampoco es cierto
que los recursos se multiplicaron por 6 con la Ley 100: sólo
se reajustaron un 50% adicional, a precios reales, entre 1993
y 2003 (aunque podría ser superior el incremento si se
toma como línea de base 1990 antes de la Constitución
de 1991 y la Ley 10/90). La confusión con las cifras
de recursos se originó quizás en que estos se
incrementaron súbitamente en el papel, porque
en 10 años aparecieron $4 billones más anualmente
en las cuentas del régimen contributivo y se contabilizaron
como recursos nuevos generados por la reforma, sin
tener en cuenta que al mismo tiempo desaparecieron en las estadísticas
$3 billones anuales de gasto de bolsillo de la población
usuaria; por ello se presume que lo que hubo fue principalmente
una transformación en la forma de uso de los recursos.
Otro tanto ocurrió con los recursos nuevos
del régimen subsidiado que no eran tal y que en realidad
ya habían sido generados en gran medida, como recursos
de oferta, por la Constitución de 1991, la
Ley 10/90 y la Ley 60/93.
|
| Es importante hacer
notar que la desaparición de $3 billones de los gastos
anuales de bolsillo de los usuarios explica nítidamente
el por qué de la protesta del gremio médico, que
durante 14 años ha despotricado, por decir
lo menos, contra la Ley 100/93; esta transformación en
el uso de recursos 3[4] significó que los usuarios dejaron
de pagar directamente a los consultorios médicos, clínicas
privadas y farmacias, y al parecer en un 75% de los casos, la
gente se sintió obligada o consideró mejor opción
pagar a los intermediarios en forma adicional a
lo existente, así: $1.2 billones más fueron al
régimen contributivo, $400.000 millones a medicina prepagada,
$63.000 millones al SOAT e incluso $127.000 millones adicionales
en copagos a prestadores. Finalmente, después de pagar
a los intermediarios, en el bolsillo de las familias quedaba
la no despreciable suma de $1 billón anual que están
destinando a otros usos, tales como a las compras de carros
si son familias ricas, o comida, vestido y vivienda si son pobres,
pero eso no lo sabemos. De todas maneras, ese billón
de pesos nunca regresará a las manos de los profesionales,
de los prestadores, de las farmacias y de los laboratorios que
las surten. |
| Estructura del
gasto en salud |
 |
En otras palabras:
el gremio médico, las farmacias y clínicas privadas
(también hospitales públicos en parte) reciben
hoy en efectivo solo $1 billón anualmente, de los 4 que
recibían antes de la reforma por la compra de servicios
y medicamentos en efectivo, por cierto en ese entonces a precios
de mercado y sin ningún control. De otra parte, reciben
hoy en efectivo sólo $127.000 millones en copagos, y
el resto del costo de los servicios (más del 90%) lo
deben cobrar a crédito mediante boletas o
facturas y según tarifas, a veces muy bajas,
a los intermediarios, o sea: a las EPS, ARS, SOAT y a la medicina
prepagada. Esto explicaría no solo la caída de
los ingresos en efectivo del sector profesional sino la falta
de oportunidad en los pagos cuando no son en efectivo, pues
ahora deben esperar el trámite de las boletas o facturas,
a veces con 180 días o más de mora. Pero aún
más: esto también explica la sustitución
de los medicamentos de marca recetados antes por
los consultorios privados en forma libre, a cambio de los medicamentos
genéricos ahora recetados según las
reglas de hierro de las EPS para ahorrar costos. De otra parte,
este fenómeno de la sustitución de recursos (y
de pagadores), ocasionó quizás el cierre del 75%
de los consultorios médicos que no quisieron o no pudieron
convertirse en cajeros automáticos para recibir
todas las tarjetas del sector asegurador y de la seguridad social.
Pero la reforma no solo rebajó los ingresos en efectivo,
la oportunidad en los pagos y el precio de los servicios para
el sector médico-hospitalario, sino que la Ley 100 aumentó
en 11% el valor real de las atenciones en salud; por tanto,
las remuneraciones profesionales globales crecieron en $888.000
millones anuales, pero al parecer más que mejorar las
remuneraciones de los profesionales de salud ya empleados (excepto
para el caso de los hospitales públicos que tuvieron
nivelación salarial), la reforma generó algo de
empleo nuevo para los profesionales jóvenes. |
|
La reforma está
generando en forma adicional
$1 billón anual en utilidades, rendimientos,
comisiones, excedentes o provisiones, que en
el estudio se les llama otros usos.
|
Pero aquí
viene la pregunta del difunto senador Vélez: Si la reforma
generó un 50% más de recursos, ¿en dónde
está el otro 39% de recursos nuevos, ya que sólo
se sabe del 11% que llega a los profesionales? Para encontrar
la respuesta los lectores deberán mirar, para que se
asombren, 4[5] el libro de Barón, y encontrarán
que de $4,7 billones anuales nuevos que generó la reforma,
sólo $888.000 millones se convirtieron en servicios de
salud y remuneraciones a profesionales (menos de la quinta parte)
y $467.000 millones se convirtieron en inversión en infraestructura
y dotación, capacitación e investigación
de salud (menos de la décima parte). Y entonces, ¿que
pasó con el 72% restante? Pues $1,2 billones anuales
adicionales se gastan hoy en administración, $757.000
millones se destinan ahora a otras inversiones (¿CDT,
TES, Bolsa de Valores?), y finalmente, como en la película
de Woody Allen, lo que todos querían saber pero
no se lo habían contado: La reforma está
generando en forma adicional $1 billón anual en utilidades,
rendimientos, comisiones, excedentes o provisiones, que en el
estudio se les llama otros usos.
Los otros usos diferentes a salud se llevan entonces
72% de los nuevos recursos, y así entre 1993 y 2003 mientras
los recursos en términos reales (sin inflación)
se multiplicaron por 1.5, los gastos en salud sólo lo
hicieron en 1.1; en tanto, los gastos de administración
se multiplicaron por 4; las otras inversiones, quizás
en valores, se multiplicaron en 100 veces; y las utilidades,
rendimientos, excedentes, provisiones o demás usos
se multiplicaron por 4,5 veces.
En otras palabras: antes de la Ley 100/93, de cada $100 pesos
que existían en el sistema, $88 se gastaban en servicios
de salud y ahora sólo se gastan $65, lo cual parece malo;
antes la inversión en infraestructura de salud era sólo
$2 de cada $100, ahora es de $5 y eso es bueno; pero lo más
sorprendente es que antes $10 de cada $100 tenían otros
usos y ahora son $30 de cada $100 los que se convierten en excedentes
con otros destinos distintos a salud, lo cual parece muy malo.
Los críticos de la intermediación
(yo no lo soy porque creo que es necesaria en el sistema de
aseguramiento) ahora podrán decir con certeza que ésta
se queda con el 30% anual de los recursos disponibles, y que
de los nuevos recursos generados por la reforma,
los intermediarios capturaron el 72% o simplemente los convirtieron
en costos de transacción.
Pero, ¿quien está poniendo los $4.7 billones adicionales
que reclama como suyos la reforma? 5[6]. En primer lugar, las
familias, como se dijo, se están ahorrando $1.1 billones
anuales que hoy están convertidos en gastos para cubrir
otras necesidades; los empresarios sustituyeron el gasto de
las familias y hoy aportan $1.1 billones anuales adicionales
al sistema; el Estado Nacional se metió la mano al bolsillo
y está poniendo ahora $2 billones más; los municipios
ponen de su esfuerzo $120.000 millones más que antes,
pero los departamentos dejaron de aportar $185.000 millones.
Lo que sorprende es que ahora los agentes (EPS,
ARS, Fosyga, clínicas, hospitales, Direcciones de Salud),
registran en su contabilidad como aportes en recursos propios
anuales, $2.7 billones. |
|
El dinero del sector
salud lo aportan hoy, según Barón:
las familias 29%; las empresas 23%; el gobierno nacional 22%;
municipios y departamentos 6%; y como sorpresa, los
agentes
(EPS e IPS, Fosyga y Direcciones de Salud) de sus recursos
propios apropian el 20% restante.
|
Pero, ¿de
dónde salieron estos recursos propios de los agentes?
¿Son quizás las utilidades generadas por venta
de servicios o ventas de activos? ¿Serán acaso
gastos por uso de reservas y provisiones acumuladas en ejercicios
anteriores? ¿Serán utilidades convertidas en inversiones,
a veces en infraestructura, a veces en valores? ¿Serán
rendimientos financieros obtenidos con recursos retenidos y
no pagados a otros agentes? ¿Serán los llamados
recursos de balance por contratos no ejecutados,
o no liquidados? ¿Se tratará de facturas o servicios
por pagar? ¿Será el llamado gasto en otros
usos? No importa cuál sea el origen o la denominación
de los ingresos o aportes propios de los agentes:
se sabe que en 1993 antes de la reforma equivalían al
1% de los ingresos y hoy son el 20% de los ingresos. El autor
del libro sólo los define como utilidades, rendimientos
y otros ingresos no operacionales, y para la contabilidad comercial
son rentabilidad bruta resultado de la intermediación;
aunque los aseguradores sólo reporten formalmente el
1% de las ventas como utilidades, en la realidad parece que
ocultan en provisiones, reservas, cuentas por pagar y en otros
usos o en otras inversiones, el grueso de
las utilidades.
Globalmente considerado, el dinero del sector salud lo aportan
hoy, según Barón: las familias el 29%; las empresas
el 23%; el gobierno nacional el 22%; los municipios y departamentos
el 6%; y como sorpresa, los agentes (EPS e IPS,
Fosyga y Direcciones de Salud) de sus recursos propios apropian
el 20% restante.
Finalmente, es de recordar que un estudio coordinado por Carlos
Gerardo Molina en noviembre de 1993, que sirvió de base
a la Ley 100, decía que el Sistema de Seguridad Social
cubría el 23% de la población, el Sistema Nacional
de Salud el 40%, el sector privado formal el 14% (aunque hacía
el 43% de la consulta externa) y que el 19% no tenía
acceso a los servicios. Hoy Gilberto Barón dice 6[7]
que la red pública atiende el 41.5% de la población
y la red privada 58.5%, pero por otras fuentes se sabe que aún
hay más del 10% de personas sin acceso y le faltan, al
Sistema General de Seguridad Social en Salud, al menos 9 millones
de personas para conseguir la cobertura universal del aseguramiento
de los pobres, y eso sin contar los vinculados del
estrato medio y alto.
Gracias al BID, al Ministerio, al PARS y a Gilberto Barón,
porque nos abrieron los ojos, y ahora podremos dormir más
tranquilos sabiendo en dónde está la plata de
la salud, aunque quien sabe si en parte está en
el lugar equivocado. |
Notas:
Las siguientes referencias se encuentran en el libro
de Gilberto Barón.
1[2] Ver cuadro 3.2
2[3] Todas las cifras mencionadas están a precios constantes
del año 2000. Para calcular el valor a 2007 se debe multiplicar
por 1.35 ó sumarles el 35%.
3[4] Ver cuadro A-5
4[5] Ver cuadro A-6
5[6] Ver cuadro A-5
6[7] Gráfico 3.18 |
| Colombia: Gasto
total en salud según componentes y agentes, 1993-2003
(Millones de pesos constantes de 2000) |
 |
| 1/ Comprende: Supersalud,
Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, Instituto
Nacional de Salud, Instituto Nacional de Cancerología,
Sanatorios de Contratación y Agua de Dios, Invima (desde
1994),ICBF, Fondo Nacional de Estupefacientes y Etesa (desde
2001). -- 2/ Gasto de sedes administrativas de Direcciones Seccionales
y Locales de Salud y hospitales públicos de diferentes
niveles. Comprende gasto en funcionamiento (incluyendo transferencias
netas e inversión). -- 3/ Gastos en salud efectuados
por agentes (dependencias o programas) que no son del sector
salud. Ej: para 2002 incluye el Ministerio de Relaciones Exteriores
y otros (transferencias para seguridad social del personal de
planta externa), el INPEC (atención en salud de la población
reclusa), Colciencias (investigación en salud) y Banco
de la República (Servicio Médico). -- 4/ Comprende
sólo los pagos por concepto de comisión fiduciaria,
auditoría, portes y comisiones bancarias, etc. Para 1993
y 1994 corresponde a los recursos del FONSAT. -- 5/ Incluye
convenios interinstitucionales y Uniones Temporales. -- 6/ Comprende
Fuerzas Militares y Policía Nacional (Direcciones de
Sanidad), Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio y Ecopetrol
(Gerencia de Salud). -- 7/ Para 1996 y 1997 comprende a Capresub
y los Fondos de Previsión Social de los Ferrocarriles
Nacionales y del Congreso de la República. Desde 1998
incluye estimativos para otras 10 entidades (de un total de
24 entidades para 2002, algunas de ellas en proceso de liquidación)
-- 8/ Comprende básicamente cajas y fondos de previsión
del nivel nacional del anterior sistema: Cajanal, Caprecom,
Capresub, Corporanónimas, Congreso de la República
y Fonprenor, entre otras. -- 9/ Se refiere a seguros de salud
y de accidentes personales. -- 10/ Corresponde a las Cajas de
Compensación Familiar, antes de constituirse en ARS.
-- Fuentes: Departamento Nacional de Planeación /SS y
Ministerio de la Protección Social / PARS, Proyecto Cuentas
de Salud. |
| |
|
|
| Más
información... |
|
¡Por fin!
Colombia tiene cuentas de salud
El país cuenta a partir de ahora con un excelente
instrumento de análisis respecto del comportamiento
de las finanzas de la salud en el país, pionero en
Colombia y América Latina...
|
¿En
dónde está el dinero de la salud?
Recordando la denominación de un foro convocado por el
desaparecido senador Luis Guillermo Vélez, ¿En
donde está el dinero de la salud?, ésta
parecería tener hoy al fin una respuesta clara y precisa
en el... |
|
Cuentas del corazón
del sistema
La expectativa de varios años
así como la parafernalia en torno del lanzamiento
de la publicación de las cuentas, demuestra que el
sistema de salud colombiano gira alrededor del dinero y el
negocio que...
|
No
aparece la transparencia
Existe consenso sobre el aporte de las cuentas nacionales de
salud a la claridad requerida para saber que está pasando
con los recursos: así ésta no sea total, si permite
observar tendencias... |
Cifras
que agudizan la crisis de confianza
Algunos cuestionamientos sobre la destinación de los
recursos de la salud agudizaron las dudas, como plantea el doctor
Oscar Rodríguez del Centro de Investigación para
el Desarrollo -CID- de la Universidad... |
No
se ha llegado a la tierra prometida
EEl fallecido ex ministro de salud Juan Luis Londoño
preguntó alguna vez al doctor Julio Alberto Rincón,
director de Cosesam, si aún añoraba el paraíso
perdido con la Ley 100; éste respondió que
no existía... |
Las
cuentas claras
Si algo quedó claro tras la publicación de "Las
Cuentas de salud de Colombia 1993 - 2003. El gasto nacional
en salud y su financiamiento" de Gilberto Barón
Leguizamón, es que las cuentas del sector salud... |
Constituye
primer análisis confiable, dice ANDI
La Asociación Nacional de Industriales de Colombia (ANDI)
a través de su Cámaras Sectorial de la Salud,
Farmacéutica y Proveedores de Salud, se pronunció
resaltando la realización de la investigación
de... |
Intervenir
el sector para corregir fallas del mercado
El economista Álvaro Zerda, decano de la Facultad de
Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia
sede Bogotá, considera la investigación de las
cuentas de salud de Colombia como un... |
| |
|
|
|
|
|
|