MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 52   ENERO DEL AÑO 2003    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Una de las grandes preocupaciones de todos los agentes involucrados en el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) en Colombia, es el estancamiento en el aumento de la cobertura del sistema, ya que del propósito de la universalidad para el 2001 se ha pasado a la resignación de tener un represamiento en poco más del 50% de afiliados sobre la población total, sumando afiliados y beneficiarios de los regímenes contributivo y subsidiado.
El doctor Román Vega Romero, en un estudio de la Pontificia Universidad Javeriana y la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, anota que "mientras los gobiernos formalmente han proclamado su intención de universalizar la cobertura de los servicios de salud a toda la población, en la práctica lo que ha primado ha sido la focalización en los grupos más vulnerables y en los más pobres. La focalización se ha convertido, a la larga, de medio en fin de las políticas públicas de extensión de la cobertura". Ello explica el hecho de que por medio de instrumentos como la encuesta Sisbén, se clasifique a la población pobre y vulnerable para aplicar el subsidio de manera no siempre acertada, -valga decirlo- y aquellos que no califican para el subsidio o que simplemente no alcancen a ser cubiertos con los recursos de que disponen los entes territoriales, quedan desamparados.
Dificultades en ambos regímenes
De hecho es el régimen subsidiado el dolor de cabeza del SGSSS, pues se presumía al promulgarse la Ley 100 que con un crecimiento económico sostenido se iban a lograr niveles cercanos al pleno empleo, de tal manera que iban a disminuir los subsidiados por el sistema. No sólo no fue así sino que el desempleo de un sólo dígito ya es un lejano recuerdo, lo que hace que los recursos para subsidiar a la población que no contribuye simplemente no alcancen, y con el peligro de que el Estado siga metiendo mano en los recursos de la salud para aliviar el espantoso déficit fiscal del país, cabría preguntarse si el régimen subsidiado sigue perdiendo terreno, dejando una mayor cantidad de personas desprotegidas.
Con relación al régimen contributivo está latente la inquietud de que el desempleo y la informalidad sigan adelgazando la franja de los que aportan al sistema. En cifras redondeadas se tiene que dentro de la población económicamente activa del país, unos 20 millones de personas, menos del 30% está vinculada laboralmente (5,8 millones, de los cuales casi un millón trabajan para el Estado), 7 millones son subempleados y 4 millones están reducidos a la informalidad. De los más de 3 millones de colombianos sin trabajo hay 700 mil que son cabeza de familia, lo cual es una catástrofe para el sistema ya que al no haber quién aporte como cotizante del grupo familiar hay, sólo por este grupo, un potencial de más de 3 millones de personas desprotegidas incluyendo los eventuales beneficiarios. Naturalmente, la informalidad y el subempleo no son alicientes para la seguridad social: en Colombia sólo el 20% de la población económicamente activa cotiza al Sistema de Pensiones y la cifra de los que cotizan a salud es apenas más alta.
Posibles medidas
Respecto del problema de la cobertura del SGSSS en Colombia resulta bien claro que la aplicación de subsidios parciales, aún si se concretara de manera exitosa, sería una medida insuficiente para solucionar el problema, además de que no siempre es vista con buenos ojos: El doctor Jairo Humberto Restrepo Zea del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de Antioquia (CIE), opina que "la problemática no puede abordarse por la vía de las excepciones y agrupaciones especiales, como sería el caso de buscar una solución para los independientes, otra para ciertos vinculados y una más para brindar cobertura limitada a otros. Es necesario apuntarle a una sola propuesta".
Parece más bien haber acuerdo entre los diferentes especialistas, en que deben obtenerse recursos frescos para la salud, pero no la imposible y simplista visión de pedir más al Estado, sino de emplear más eficientemente los recursos de que se dispone.
El doctor Francisco de Paula Gómez, representante de los grandes empleadores (ANDI) ante el CNSSS, considera que se deben tomar "disposiciones financieras para solventar el sistema: el problema de la evasión y la elusión están identificados hace tiempo y aún no se han tomado medidas de manera coordinada entre diferentes organismos del Estado para generar bases de datos unificadas. Según el Programa de Apoyo a la Reforma en Salud, podría aumentarse por esta vía hasta en un 49% el total de los recursos actuales del sistema". En esto último lo secunda el doctor José Fernando Cardona, Secretario de Salud de Bogotá, quién opina que se debe hacer énfasis en "el tema de la evasión para aumentar la afiliación en el régimen contributivo y se debe trabajar en la cultura de la afiliación", y agrega: "La población subsidiada oficial es de 11 millones de personas, pero deben ser unos 9,5 millones, porque de seguro hay afiliaciones dobles y no se han detectado al no tener la base de datos unificada nacional. Además hay recursos en el sistema que no han podido ser utilizados por el cupo fiscal de la nación, los recursos del paripassu. Yo pienso que se pueden generar 4 millones de afiliaciones en los próximos dos años para el régimen subsidiado y el gobierno debe crear las estrategias".
Otras alternativas
Para el doctor José Fernando Arias, Subdirector de Salud de la Dirección de Desarrollo Social del Departamento Nacional de Planeación (DNP), resulta claro que "ya hay demasiadas evidencias de que no es posible solventar dos sistemas: uno de subsidio a la oferta y otro de subsidio a la demanda. Primero hay que acelerar la transformación y que la red de servicios pública y privada reciba su financiamiento de la venta de servicios en salud, lo que a la larga nos llevaría a cobertura total en los niveles 1 y 2 de Sisben. Queda el problema de igualar beneficios hacia adelante y hay que generar fuentes adicionales. Lo primero sería una mejor explotación del monopolio de juegos de suerte y azar":
Por su parte el doctor Restrepo del CIE, opina que el concepto de cobertura en sí no resulta tan básico: "Si el interés de la política de salud recae sobre el acceso, esto es, el proceso mediante el cual la gente necesita servicios de salud y los recibe, quedando satisfecho y con mejor nivel de vida, entonces el seguro es solamente un medio para dicho fin y no siempre es efectivo para ello. Creo que el país sigue perdiendo si no mira las cosas desde esta perspectiva y sigue preocupado solamente por las finanzas del régimen contributivo y la entrega de carnés en el régimen subsidiado. Mientras esto ha sucedido en los últimos años, sin desconocer las fallas de eficiencia y corrupción en entidades públicas, se han fortalecido las ganancias de agentes privados, se han perdido recursos en manos de empresas oportunistas, nada se ha hecho frente al abuso de posiciones dominantes, y, lo más preocupante, la problemática del acceso se agudiza para alguna población".
 
 



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved