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En aras de la austeridad fiscal, la reducción de
costos públicos y una mejor atención a las necesidades
de los ciudadanos, entre otros causales, el gobierno nacional
dio comienzo al programa de renovación de la administración
pública, proceso que lleva implícita la fusión
de seis ministerios, así como la supresión de
entidades u organismos estatales, y por tanto, de un importante
número de puestos de trabajo oficiales.
La entrada en vigencia de la Ley 790 del 27 de diciembre de
2002 que le confiere facultades extraordinarias al Presidente
de la República, doctor Alvaro Uribe Vélez,
es la confirmación de lo que al principio fue solo
un anuncio que disparó la alarma en el sector de la
salud: el Ministerio de Salud pierde su autonomía y
deberá ser fusionado con el Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social.
El híbrido, según lo establecido en el artículo
cuarto de la mencionada ley, se llamará Ministerio
de la Protección Social, y aunque para el gobierno
nacional la fusión es la mejor alternativa para superar
la crisis que afronta el país en materia de trabajo
y salud, esta es una medida que al parecer, como reza el dicho
bíblico, "pone remiendo viejo en vestido nuevo",
pues estos dos ministerios hasta antes de 1946 funcionaron
en uno solo bajo el nombre de "Ministerio de Trabajo,
Higiene y Previsión Social", y tuvo que ser dividido,
según lo aclara la Asociación Médica
Colombiana en su manifiesto del 17 de julio de 2002, "ante
la enorme carga técnica exigida por los avances de
la preservación de la salud y los nuevos y difíciles
conceptos laborales que requerían la atención
individualizada".
Así pues, la novedad y beneficios no lo son tanto,
mientras que en contraposición, los problemas que afectan
a estos dos importantes sectores se han incrementado, y la
voz del gobierno se choca con la de personas conocedoras del
sector y de la realidad del país, para quienes los
argumentos gubernamentales no alcanzan el peso requerido para
quitarle la autonomía a uno de los más importantes
ministerios públicos, como es el de Salud.
"Fusión no es la solución:
hay que reducir burocracia sin perder la autonomía"
Doctor Antonio Yepes Parra, exministro de Salud
Para quien conoce la cartera de salud desde adentro y sabe
de las dificultades por las atraviesa el sector, las causales
por las que el señor presidente de la república
puede proceder a la fusión de ministerios no aplican
a esta cartera, es decir: la política de austeridad
fiscal no debe ser una razón para concentrar las funciones
de los ministerios de Trabajo y Salud:
"Estoy de acuerdo con el ajuste fiscal, pero al mirar
con detalle la fusión de estos dos ministerios, no
me parece conveniente. Los problemas que poseen ambas carteras
son tan complejos que ameritan tener cada uno su autonomía.
La salud es un sector que comenzó a desarrollarse tras
la Ley 100 de 1993 y que tiene pendientes políticas
públicas en salud, en temas como el de aseguramiento,
la prevención, los medicamentos, la biotecnología,
la bioética, formación del recurso humano y
el refuerzo de los programas de epidemiología, entre
otros. Este ministerio amerita la inversión que tiene
para el cumplimiento de sus objetivos, recordemos que el país
invierte el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) en salud,
por ello lo que se necesita es fijar políticas; por
ejemplo, regresar al modelo de atención médica
por niveles, según el esquema de atención básica
primaria: esto disminuiría costos y aumentaría
la cobertura. La fusión no es la mejor solución,
en lugar de ello podría pensarse en reducir la burocracia,
reducir el personal, trabajar con personal más calificado,
adelantar convenios con universidades. El Ministerio de Salud
necesita trabajar autónomamente, aunque con coordinación
estrecha con otros ministerios, como son Educación,
Medio Ambiente, y Trabajo. Con esta decisión se afecta
gravemente el sector salud del país".
El por qué de las fusiones
Doctor José Obdulio Gaviria, asesor presidencial
Sin embargo, el gobierno piensa lo contrario: la fusión
no afecta la salud de los colombianos y por eso han aplicado
todos sus esfuerzos para que la iniciativa avance y se lleve
a cabo. Tiene muy clara su estrategia: para hacer de Colombia
un Estado que actúe de manera racional hay que simplificarlo,
hacerlo más eficiente, y para ello hay que reducir
la burocracia y acabar con el clientelismo:
"La dispersión en dos grandes y burocratizados
ministerios impedía que hubiera una buena política,
en cambio un pequeño ministerio, con grandes funciones
y con un equipo muy sólido y muy profesional, permitirá
que haya política laboral y política de salud,
y eso redundará en beneficio de todos los colombianos"
afirma el doctor José Obdulio Gaviria, asesor presidencial.
Y agrega: "el tema laboral y el tema de salud son temas
que van de la mano, no se puede considerar el uno sin el otro,
incluso buena parte del aparato estatal trabaja de común
acuerdo. Entonces uno muchas veces tiende a ver solamente
la pérdida del empleo de unos pocos funcionarios que
están capacitados para ubicarse rápidamente
en el sector privado o montar sus propias empresas, y cree
que el que siga existiendo el empleo de esos pocos colombianos
es mejor para la economía nacional e incluso para los
indicadores de empleo, cuando la verdad es que el que existan
tantos organismos burocráticos en Colombia es lo que
impide que haya desarrollo, que haya crecimiento y que haya
empleo".
"Con la reestructuración
se evitaría la fusión"
Doctor Carlos Gaviria Díaz, Senador y ExMagistrado
Aunque algunos ven el panorama muy claro, otros no tanto:
la fusión de ministerios es una iniciativa contradictoria,
más en momentos en que el gobierno se ha propuesto
reducir el alto índice de desempleabilidad.
Así lo manifiesta el senador Carlos Gaviria Díaz,
para quien la mejor solución a los problemas de la
salud y el trabajo es la reestructuración de ambos
ministerios:
"No soy partidario de la fusión: en lugar de eso
deberían repensarse las funciones de cada cartera con
criterios de especialización, es preferible la reestructuración.
La fusión del Ministerio de Trabajo con el de Salud
agrava la problemática de desempleo, y aunque son carteras
que en algún momento se relacionan, debe estar al frente
de cada una de ellas, una persona que conozca ampliamente
el campo. Es una decisión inconveniente, negativa e
improvisada. Se advierte claramente que lo que tiene en mente
el gobierno es la reducción del gasto público,
pero se descuidan otros campos de mucha importancia. Las soluciones
hay que pensarlas con anticipación, no se puede perder
de vista que nuestro Estado es democrático y por lo
tanto hay que invertir en la democracia, no se puede pensar
en acabar con los ministerios".
Amanecerá y veremos. El Ministerio de la Protección
Social pronto estará funcionando, esperemos que se
alcance lo planeado, que la historia no se repita y no se
tenga que tomar la solución de antaño, cuando
la realidad demostró la necesidad de tener dos ministerios
en lugar de uno.
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