Pero
qué tal si invertimos la historia y en ella analizamos
al paciente americano y su seguro de salud. La realidad en esta
sociedad, cobijada por un sistema que ha dejado a más
de 46 millones de personas sin atención médica,
se ha reflejado en que muchos pacientes están iniciando
una búsqueda constante de buenos servicios de salud y
con costos mucho más accesibles fuera de su país.
Y créanme que para que un americano común y silvestre
-quien ha sido educado con la noción egocentrista de
que todo lo de su nación es lo máximo- considere
esta alternativa, ello significa que las cosas tienen que haber
cambiado mucho. Pues bien, esto es lo que está sucediendo
y la tendencia indica que el fenómeno apenas comienza:
Sólo en el año 2005, el Hospital Internacional
Bumrungrad en Bangkok, Tailandia, trató a 55.000 americanos,
lo que representa un incremento del 30% respecto del año
anterior.
Salud fuera de la frontera
Como medida radical para abaratar costos, compañías
y empresas norteamericanas han decidido incluir en sus planes
de salud con sus respectivas aseguradoras, hospitales y médicos
que ofrecen sus servicios en el extranjero. Ejemplos de empleados
viajando a Nueva Delhi, Ankara, Río de Janeiro, San Pablo,
Emiratos Árabes, Singapur, Italia u otro país
o ciudad del mundo buscando atención médica, es
frecuente estos días.
Más de 100 hospitales en 20 países del mundo han
sido acreditados por JCAHO (Joint Comisión on Accreditation
on of Healthcare Organizations, en español la Comisión
Conjunto sobre Acreditación de Organizaciones del Cuidado
de la Salud), organismo que supervisa la atención de
pacientes según los estándares requeridos en los
Estados Unidos.
Esta organización busca que el hospital en proceso de
aprobación en este sistema, reúna todas las garantías
establecidas para la acreditación en el propio país.
Consecuentemente, se busca un puente de conexión apropiado
para remitir pacientes a los Estados Unidos, después
de la intervención terapéutica llevada a cabo
en el hospital solicitante. Además, se busca que todo
el grupo médico y hospitalario reúna los requisitos
referentes a la acreditación necesaria para practicar
y ejercer la profesión.
Para muchos, este tipo de alternativa en salud tiene sus ventajas,
pero como en cualquier decisión, sus enemigos han expuesto
la incertidumbre de no conocer estas instituciones, cuestionando
el cuidado y seguridad de los pacientes. Pero hasta ahora, los
mismos pacientes han confirmado la calidad del servicio prestado,
restando impacto a los comentarios emitidos por los que dudan
de esta modalidad de atención fuera de sus fronteras.
Mientras la ineficiencia sea parte del sistema americano, el
paciente con o sin seguro médico continuará la
búsqueda de mejores servicios a menor costo.
Tanto ha sido el impacto de esta búsqueda de servicios
de salud fuera de las fronteras estadounidenses, que legisladores
en ciertos estados de la unión americana han propuesto
una ley en donde empleados públicos reciban atención
en el exterior, hospedaje en hotel de lujo, transporte en primera
clase y días extras de enfermedad para disminuir los
costos que implica cualquier intervención terapéutica.
Colombia y su participación
Un reciente estudio de la firma consultora McKinsey,
describe que el turismo médico como algunos
lo llaman, le dejará a la India un total de US$2.2 billones
de dólares en ganancias para el año 2012. Para
citar parte del porqué de esta tendencia, miremos en
cifras los costos de ciertos procedimientos, tales como un bypass
vascular, que en Estados Unidos tendría un costo de US$62.000
dólares, pero en un país asiático o latinoamericano
sería de US$8.750 dólares. Un transplante renal
cuesta US$73.000 dólares en Estados Unidos, fuera de
él, U$28.000 dólares; y así podemos continuar
con una lista interminable de tratamientos que para muchos americanos
en su propio país son inalcanzables.
Muchos hospitales hoy buscan hacer parte de esta máxima
expresión de la globalización médica y
así poder atraer pacientes de otros lugares del mundo.
Muchos dirán que en Colombia estamos haciendo esto hace
años, otros nos preguntamos cómo podemos competir
con otras instituciones alrededor del mundo bajo este sistema,
y por qué no ampliar nuestros horizontes. Me atrevería
a decir que éste es uno de los parámetros para
expandir la calidad de la medicina colombiana fuera de América
Latina, y así consolidar varias de nuestras instituciones
hospitalarias en otras latitudes. Sin ninguna duda, estas instituciones
nuestras que todos conocemos tienen todos los requisitos para
ofrecer servicios de alta calidad médica alrededor del
mundo. Pero si nos conformamos con lo que se ofrece y dejamos
que unos cuantos médicos en nuestro país se sigan
lucrando de arreglar senos y derrières, estaremos perdiendo
una gran oportunidad de poner a Colombia como destino para muchos
pacientes en búsqueda de una alternativa médica.
Instituciones hospitalarias de respeto se pueden beneficiar
y expandir no sólo gracias a servicios que logren la
belleza corporal, sino también a la práctica de
una medicina trasnacional que implique calidad y profesionalismo.
Esto con responsabilidad social hacia su propio entorno, pero
también orientada hacia otros ciudadanos del mundo. |