MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 4    NO 44   MAYO DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Hospitales pasarán el
“Niágara en bicicleta”

Diana Alvarez Areiza Periodista, Medellín elpulso@elhospital.org.co

Cuenta el canta-autor Juan Luis Guerra, que se inspiró en una enfermedad propia para componer una de las canciones que más fama le ha dado en su carrera musical, "El Niágara en bicicleta": "Me bebí un café, me puse tan nervioso que me subió la presión, caí y me llevaron a un hospital. Me hicieron un electrocardiograma, vieron cuál era el problema, me fui a chequear y realmente me encontraron un problema. Entonces lo que hice, al escribir el tema, fue imaginarme lo que me hubiera pasado si en el sitio donde yo fui no hubiese habido nada, ni siquiera médicos, ni ninguna atención. Entonces comencé a tejer con la situación de nuestro país, que a veces se va la luz y otras cosas, y dije: déjame escribir un merengue que pegue más o menos con la realidad dominicana"
"El Niágara en Bicicleta" cuenta las peripecias que pasa un paciente que va a un hospital público y que al no ser atendido entona un coro que dice:
"No me digan que los médicos se fueron, no me digan que no tienen anestesia, y que el hilo de coser fue bordado en un mantel. No me digan que las pinzas se perdieron, que el estetoscopio está de fiesta, que los rayos X se fundieron, y que el suero ya se usó para endulzar el café"
La pregunta es: ¿Cuántas historias de este tipo podrían salir de los hospitales colombianos con la crisis financiera, al parecer irresoluta, que afrontan al momento? Que tal que esa crisis se incrementará hasta tal punto, que "El Niagara en bicicleta" llegase a ser el himno oficial de esos centros de atención.
La respuesta parece estar en algunos apartes de la legislación para la salud, particularmente de la Ley 100 y la Ley 715. La primera le exige a las entidades públicas ser auto-suficientes en sus finanzas y la segunda disminuyó las transferencias al sector, como ya han podido comprobarlo alcaldes y gobernadores que el año pasado defendieron el proyecto legislativo 012.
Según los expertos, se vislumbra una crisis hospitalaria para el segundo semestre, pues aunque los rubros asignados por la Ley 715 se incrementaron este año con respecto del año pasado, no se cumplió lo pactado con los gobernadores y alcaldes en el Acto Legislativo 012, que establecía que los municipios recibirían los mismos recursos financieros del año 2001 con el índice de inflación más dos puntos. Aunque los incrementos se dieron, no se hicieron en pesos constantes del año 2002 sino en pesos corrientes, si se tiene en cuenta el Índice de Precios al Consumidor que se ubicó en 7.65%.
En lo que se refiere a la distribución de los dineros, se privilegian los rubros para promoción y prevención en salud, y la atención del régimen subsidiado, frente a la asignación presupuestal para atención de la población vinculada.
Otro elemento determinante en la situación financiera de los hospitales, es que La Ley 715 estableció una distribución del presupuesto basada en el índice de población total, población pobre, población con seguridad social, densidad poblacional, índice de malaria, dengue y coberturas en vacunación, pese a que en varias regiones las estadísticas están descontextualizadas, y sin importar los estados financieros de las entidades.
Un problema de todos
Los administradores de los hospitales: Las modificaciones en horarios de atención no urgentes, la priorización o suspensión de compras de insumos médicos, el pedir ayuda para que les inyecten capital y hasta solicitar a la Supersalud que intervenga en el pago oportuno de las cuentas de los grandes clientes, entre otras, son las medidas que se han visto obligados a adoptar los administradores de los centros asistenciales, para contrarrestar la crisis financiera agudizada en los últimos años. Incluso, algunos han tenido que cerrar las urgencias en la noche.
El problema principal, los clientes no les pagan los servicios que prestan. Su pecado, no todos saben administrar instituciones de salud y algunos anteceden su beneficio personal ante el colectivo.
Los empleados: Este grupo enfrenta diariamente la dualidad entre exigir las condiciones laborales óptimas para el desarrollo de su profesión y el de cumplir con el Código Internacional de Ética Médica que les exige "solemnemente consagrar su vida al servicio de la humanidad"
Las historias diarias de los empleados van desde tener que darle plata a los pacientes de su propio bolsillo para comprar los medicamentos, atenderlos sin que éstos paguen las cuotas moderadoras y reutilizar los guantes y algunos implementos médicos. Eso sin contar con que viven de los créditos en la tienda del barrio o del municipio, en la tarjeta de crédito y en las pensiones de los colegios y universidades de sus hijos.
Según empleados de Metrosalud en Medellín, por ejemplo, en las colillas de pago de sus salarios aparecen las deducciones por seguridad social, pero al solicitar los servicios de salud, no son atendidos por los centros asistenciales, porque los aportes no se han pagado.
Las jornadas de protesta, son las constantes de este grupo. Su pecado principal, no ceden para entregar beneficios extras en sus salarios obtenidos en convenciones colectivas anteriores.
Los pacientes: Los problemas de los pacientes son aún más graves, porque las soluciones se salen de sus manos, sobre todo en los barrios y municipios marginados por la violencia y la pobreza. En algunas localidades no pueden enfermarse en la noche porque los hospitales están cerrados, en otros tienen que pagar sus propios medicamentos o conformarse con los menos adecuados para su curación, porque el centro de salud no cuenta con aquellos que los médicos deben recetar. Eso sin contar que la atención se ha reducido a las urgencias, mientras que las cirugías programadas y las citas a los especialistas están congeladas o se demoran hasta un año.
El principal problema de los pacientes es recibir mala atención de salud. Su pecado, no pagar las cuotas moderadoras o no afiliarse al régimen de salud en el cual están clasificados, quitándole posibilidades a quienes sí lo necesitan.
Los presupuestos para población vinculada
El presupuesto para la población vinculada en el año 2001 fue de $958.470 millones, y para este año se asignó $1 billón 93.000 millones, lo que implica un incremento de $134.589 millones. A pesar del aumento, los secretarios de salud de los departamentos del país consideran que es insuficiente, sobre todo al tener en cuenta que esta población es la que más se ha incrementado en los últimos años, al estar integrada por los desplazados, las mujeres embarazadas, los indígenas, los niños abandonados, los desempleados y en suma, los miembros de la población más pobre y vulnerable del país, que en medio de la crisis económica y del conflicto armado, crece y crece sin esperanza de redención.
Otro problema de los hospitales y los departamentos por la atención de quienes no pertenece a ningún régimen de salud, es que las personas no se registran en el SISBEN, por lo que los hospitales enfrentan dificultades en el momento de reclamar ante la Dirección Seccional de Salud el pago por su atención.
La mayor parte de la crisis financiera que enfrentan hoy los municipios han sido generadas por esta situación, pues los hospitales de nivel 1 y 2 se ven en la obligación de atender pacientes que ingresan por Urgencias en condiciones críticas y que provienen de las pequeñas localidades, pero cuando pasan el reporte a las direcciones seccionales de salud, no hay quien les responda por el pago de los pacientes o tienen que esperar que las secretarías verifiquen que las personas se encuentren en el sistema para poder asumirlas.
Esto no fue tenido en cuenta en la asignación presupuestal de este año, por lo que la crisis de las entidades públicas de salud con altos pasivos se incentiva.

Algunos departamentos afectados por Distribución Presupuestal para Vinculados
Deptartamento
Asignación 2001
Asignación 2002
Variación 01/02
Antioquia
$ 135.634.661,00
$124.761.014.00
$(10.873.646.00)
Atlántico
$ 27.064.695,00
$ 25.439.281,00
$( 1.625.414,00)
Valle
$ 85.170.263,00
$ 91.037.874,00
$ 5.867.611,00
San Andrés
$ 4.516.994,00
$ 3.400.722,00
$( 1.116.272,00)
Cesar
$ 30.491.818,00
$ 23.342.772,00
$( 7.149.046,00)
Antioquia
El año pasado los municipios antioqueños recibieron $135.634 millones para la prestación de servicios a la población vinculada, para este año la asignación presupuestal fue de 124.761 millones, lo que equivale a una disminución de $10.873 millones, es decir -8%. Hubo municipios a los que se les disminuyeron los aportes hasta en $1.120 millones, como es el caso del Hospital de Apartadó.
Según cifras del DANE, el 41.7% de los desplazados del país está en Antioquia, 63 municipios del departamento se encuentran afectados con esta problemática y en total las familias afectadas por el desarraigo ascienden a las 12.600, eso sin contar el número de personas que han tenido que evacuar sus lugares de origen y no hacen parte de las estadísticas.
Municipios más afectados por Distribución Presupuestal para Vinculados
Municipio Asignación 2001 Asignación 2002 Variación 01/02
Millones de pesos
Apartadó
$ 1.408.544.000,00
$ 287.376.481,00
$ - 1.121
Caucasia
$ 1.267.480.000,00
$ 560.749.099,00
$ - 706
Yarumal
$ 853.624.000,00
$ 345.711.582,00
$ - 507
Chigorodó
$ 923.187.000,00
$ 622.753.187,00
$ - 300
C. Bolívar
$ 440.264.000,00
$ 205.928.003,00
$ - 234
Atlántico
El año pasado el Atlántico recibió una asignación presupuestal de $27.064 millones para atender a la población vinculada, mientras que este año recibió 25.439 millones, lo que significa una disminución en su presupuesto de $1.625 millones. Con este dinero, el departamento debe asignar el presupuesto de los hospitales públicos de primero y segundo nivel de 22 municipios.
Municipios más afectados por Distribución Presupuestal para Vinculados
Municipio
Asignación 2001
Asignación 2002
Variación ½
Campo de la Cruz
$ 448.153.001,00
$ 340.243.102,00
($ 107.909.899,00)
Galapa
$ 396.770.498,00
$ 232.127.870,00
($ 164.642.628,00)
Puerto Colombia
$ 745.145.018,00
$ 537.615.503,00
($ 207.529.515,00)
Juan de Acosta
$ 591.179.977,00
$ 250.560.487,00
($ 340.619.490,00)
Suan
$ 324.874.675,00
$ 121.422.633,00
($ 203.452.042,00)
Valle
El año pasado los municipios del Valle del Cauca recibieron $85.170 millones para la atención de vinculados y para éste año la asignación fue de $91.037 millones, lo que significa un incremento de $5.867 millones. Sin embargo, el departamento hizo un estudio detallado de su situación de salud, en cuanto al desfase que se presenta con relación a lo que venían recibiendo los hospitales hasta el año anterior, especialmente en el nivel uno, excepto los descentralizados como son Cali, Buenaventura y Palmira, que no estuvieron tan afectados.

Municipios más afectados por Distribución Presupuestal para Vinculados
Municipio
Asignación 2001
Asignación 2002
Variación 01/02
Argelia
$ 166.675.000,00
$ 47.747.812,00
($ 118.927.188,00)
El Aguila
$ 182.653.000,00
$ 72.888.132,00
($ 109.764.868,00)
La Victoria
$ 169.116.000,00
$ 97.561.039,00
($ 91.554.961,00)
Obando
$ 192.461.000,00
$ 90.375.208,00
($ 102.085.792,00)
Versalles
$ 235.949.000,00
$ 15.705.310,00
($ 129.745.522,00)
A la buena del sistema
Falta poco para que los hospitales colombianos pasen agudas dificultades financieras en el segundo semestre de este año: ojalá entonces que los responsables del sistema no intervengan demasiado tarde y que impidan así a los hospitales colombianos, tener que pasar el "Niágara en bicicleta".
 
 



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