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Propuesta
de
reforma curricular para
la formación del médico
Gustavo
Malagón Londoño - Académico, Vicepresidente
de la Academia Nacional de Medicina - elpulso@elhospital.org.co |
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Resumen de la propuesta de la Academia Nacional
de Medicina de Colombia a la XVII Reunión de ALANAM
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(Asociación
Latinoamericana de Academias de Medicina).  |
| Han surgido desde
finales del siglo pasado e inicios del actual, determinantes
de cambio para los programas de formación profesional,
no solamente en el campo de la salud, sino en las demás
áreas de ejercicio profesional; han influido diversos
factores: la globalización ha producido importantes impactos
en todas las disciplinas del saber, la cibernética ha
infundido novedosos mensajes, los problemas sociales se han
acrecentado, las estadísticas sobre trauma en todas sus
formas son alarmantes, la violencia se convierte en el más
angustioso factor de preocupación por el impacto social,
económico y moral que representa. Los gobiernos han debido
ajustar sus políticas a las nuevas realidades, se han
introducido esquemas para el manejo de la seguridad social,
y se han producido trascendentales descubrimientos que han comprometido
el campo de la bioingeniería y la genética y tocan
los linderos de la bioética. |
Arthur Levine de la
Universidad de Columbia, predice el cambio dramático
de las profesiones académicas, bajo los impulsos de:
Las cambiantes actitudes y demandas de los patrones de
educación superior; las características del estudiante
universitario; las condiciones de los empleos; las nuevas tecnologías
y el fuerte surgimiento de competidores en el sector corporativo
privado con proyectos de investigación de carácter
fundamentalmente comercial, que controvierten los valores tradicionales
de la educación superior.
Por encima de todas las consideraciones ha prevalecido como
derrotero la evidencia de que la medicina es profesión
y ciencia, y exige para su ejercicio cabal, especiales características
que distingan a los profesionales y los hagan absolutamente
confiables como respuesta a las expectativas de los usuarios.
Esta circunstancia conduce a un especial compromiso de los centros
de formación, especialmente a una cuidadosa preparación
de los programas académicos y del plantel docente. |
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...la evidencia de que
la medicina es profesión y ciencia, y exige para su
ejercicio cabal, especiales características que distingan
a los profesionales y los hagan absolutamente confiables como
respuesta a las expectativas de los usuarios.
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La filosofía
positivista de Comte, quien pretendió darle a la ciencia
la capacidad del conocimiento absoluto -lo cual precipitó
la tendencia de llevar la tecnología sin control de la
ciencia y propuso la marginalización de las necesidades
básicas, emocionales y físicas del individuo con
omisión de la influencia de su entorno-, rescató
el esquema de Flexner en la docencia e impulsó una formación
médica humanizada y con alto contenido social, sin dejar
de lado los aspectos técnicos y científicos. En
otras palabras, se reorientan tanto las llamadas ciencias básicas
generales en las cuales se hace énfasis en las humanidades
y las áreas sociales, como las ciencias básicas
médicas en las cuales se da cabida a todos los aspectos
de la moderna tecnología. Como gran marco de referencia
que se aplica a unas y otras, la investigación toma el
mayor impulso en la actividad académica de formación.
Las comunicaciones por medio electrónico se han convertido
en el principal baluarte del conocimiento y su desarrollo acelerado
imprime la necesidad de considerarlas prioritariamente en la
organización académica, como base para la investigación
y como fuente del desarrollo científico.
Las contribuciones de los más importantes centros de
formación profesional, actualmente apuntan a significativas
coincidencias, al igual que son coincidentes las de las organizaciones
y asociaciones más reconocidas en el campo de la educación
superior; fue así como Ascofame (Asociación Colombiana
de Facultades de Medicina de Colombia), convocó a la
Asociación Colombiana de Universidades y a las Asociaciones
de Ingeniería, Odontología y Enfermería
(1998), y luego de identificar las tendencias características
del final del pasado siglo, además de clamar por un papel
definido del Estado para la supervisión de la calidad
de la educación superior y de insistir en la actitud
proactiva de las Asociaciones en la autorregulación de
las instituciones educativas, presentaron propuestas específicas
de reorientación en el esquema básico de formación.
Lo anterior considerado como punto de referencia general para
los programas, señala un derrotero que de ser tomado
puntualmente en cuenta servirá de piedra angular para
los programas específicos de formación del médico
del futuro. |
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Dentro de ese objetivo
se han identificado como pilares básicos, la bioética,
la investigación, además del humanismo y el
humanitarismo.
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Objetivo general de la formación
del médico
El objetivo propuesto no puede ser otro que formar
un profesional con alto sentido ético y social, con
capacidad de participar en la solución de problemas
de salud, directamente en lo que se relaciona con la promoción
y conservación, la prevención, el tratamiento
de la enfermedad y la rehabilitación. Además,
dotarlo de una sólida preparación científica
y humanística que lo lleve a conocer la realidad nacional,
y a ser partícipe y factor multiplicador de los avances
científicos y tecnológicos.
El médico familiar o integral
Se da en la propuesta, el puesto que merece la medicina
familiar, dada la aplicación que ésta tiene
en la mayoría de los países en donde su práctica
ha sido positiva, pero se insiste en la importancia de una
sólida formación integral que le permita resolver
las más frecuentes patologías, además
de instaurar programas adecuados de promoción y prevención.
La educación continua y el
auto aprendizaje como ingredientes fundamentales
No puede perderse de vista el papel preponderante
que juegan tanto la educación continua, como el impulso
y estímulo de la disciplina de autoaprendizaje fomentados
y dirigidos por los docentes. Sin lugar a dudas, la actitud
positiva del docente y la diaria divagación sobre los
más recientes avances del conocimiento enriquecen la
cátedra, y dejan en el alumno la satisfacción
de aprender de un maestro autorizado, actualizado y verdaderamente
docto. La actitud constante del docente se vuelve edificante
para el futuro profesional que la asimilará.
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