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Con motivo de mi
artículo El racionamiento en salud publicado
en la edición pasada de El Pulso, recibí varias
solicitudes para que ampliara el significado de la expresión
carga de la enfermedad y su importancia. En el
mencionado artículo utilicé la mencionada expresión
dentro de un contexto en el que me refería a la práctica
cada vez más común de racionar servicios en
nuestro sistema de salud y su comprometedor impacto negativo,
afirmando que ... bajo esas condiciones, el resultado
para el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS)
y para la población en general, concluye en grave acumulación
de demanda e incremento de la carga de la enfermedad, convergiéndose
en un des-ahorro para las condiciones futuras de los colombianos.
A pesar de lo frecuente que es escuchar el término
carga de la enfermedad, es probable que su noción
estructural sea poco conocida y entendida, razón por
lo que trataremos de explicarlo de manera simple.
Tradicionalmente, los sistemas de salud trabajaron mediciones
epidemiológicas, demográficas y económicas
específicas, que contrastaban individualmente con el
fin de obtener una panorámica del estado de una población.
En la medida en que los complejos poblacionales y sus fenómenos
evolucionaban, se hizo evidente la necesidad de encontrar
otras formas de medir e interpretar esas realidades, de manera
que pudieran intervenirse y dar las respuestas correctas.
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Ahora que se debate una
posible modificación a la Ley 100/93, parece prudente
sugerir la actualización de los estudios de carga de
la enfermedad que existen en el país, y consolidar
un modelo para su cálculo periódico y frecuente,
complementado con una valoración del perfil epidemiológico
y los costos de los planes de beneficios.
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El término carga
de la enfermedad, hace referencia a un complejo conceptual
que engloba medidas de vigilancia epidemiológica con
amplia aplicación en economía de la salud, y
el cual fue incorporado como parte del análisis para
la implementación inicial de la reforma de seguridad
social de salud colombiana en 1993. El Banco Mundial desde
comienzos de los años noventa, ha recomendado cuantificar
la carga de la enfermedad en los países,
luego de mediciones hechas en África a principios de
los ochenta (1). Sin embargo es un indicador, que al tiempo
que cuenta con partidarios, también tiene detractores
-especialmente en Europa- y aún existen controversias
técnicas sobre su verdadero alcance y utilidad.
La medición de la carga de la enfermedad
es la cuantificación en términos de Años
de Vida Saludable Perdidos (AVISAs), de la pérdida
de salud de una población, impuesta por la mortalidad
prematura y la discapacidad debida a diferentes causas (2).
En otras palabras, suma el total de años de vida saludable
que pierde una comunidad por las muertes prematuras de sus
individuos en relación con su esperanza de vida al
nacer, con una ponderación en años de la discapacidad
que produce una enfermedad, resultante de multiplicar los
años de padecimiento de la dolencia por un factor determinado.
Si tenemos en cuenta que un año de vida saludable,
además de los inestimables significados en términos
personales y sociales que tiene, representa en términos
económicos la capacidad de producir, su medición
se convierte en un hecho significativo que permite evaluar
intervenciones de salud en términos de costo-efectividad,
y dimensionar desde una perspectiva económica los efectos
de las enfermedades en las poblaciones.
Consciente de que probablemente hasta ahora este escrito puede
ser abstracto, en la gráfica siguiente se muestra la
distribución de la carga de la enfermedad
según las diez primeras causas de enfermedad y mortalidad
en Colombia entre 1989 y 1991. Como podrá observarse,
la medición resultante al utilizar AVISAS muestra resultados
distintos a los que arroja cuando se utiliza un indicador
simple como una tasa de mortalidad, mostrando de forma diferente
cuáles son los hechos más apremiantes para la
toma de decisiones en salud.
Colombia tiene un estudio del período 1985-1995 sobre
carga de la enfermedad, y otro más corto
de 1989 a 1991 con datos ajustados de Méjico. Ahora
que se debate una posible modificación a la Ley 100
de 1993, parece prudente sugerir la actualización de
los estudios de carga de la enfermedad que existen en el país,
y consolidar un modelo para su cálculo periódico
y frecuente, complementado por supuesto, con una valoración
del perfil epidemiológico y los costos de los planes
de beneficios que tenemos -Plan Obligatorio de Salud o POS
contributivo, y Plan Obligatorio de Salud o POS subsidiado-.
Notas
Londoño Fernández, J. L., Metodología
de la investigación epidemiológica. Editorial
Universidad de Antioquia. Medellín, 1995.193-216
2 Ministerio de Salud. La carga de la enfermedad en Colombia.
Editorial Carrera Séptima Ltda. Bogotá. 1994.
187 págs.
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