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La fumigación
ha sido ineficaz
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Cultivos de coca se han cuadruplicado
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Se violan disposiciones del DIH, el
Protocolo II de 1977, y los Acuerdos de Ginebra de 1949, donde
se señala expresamente que "la población
civil y las personas civiles gozarán de protección
general contra los peligros procedentes de operaciones militares",
"se prohibe atacar bienes indispensables para la supervivencia
de la población civil tales como cosechas, ganados,
las instalaciones de reserva de agua potable y las obras de
riego" y se prohibe "forzar a personas civiles a
abandonar su propio territorio por razones relacionadas con
el conflicto
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Ana
C. Ochoa- Periodista, Medellínaz.
Darío González Posso,
ingeniero agrónomo, especialista en desarrollo regional,
Director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y
la Paz, Indepaz, comentó para EL PULSO sus apreciaciones
sobre el tema:
¿Qué panorama se presenta para el país
en materia de fumigaciones de cultivos ilícitos?
¿Han aumentado los cultivos y qué regiones
resultan más comprometidas en la fumigación?
Cuando se inició el narcotráfico en Colombia,
se importaba pasta básica de cocaína (PBC),
de Bolivia y Perú, para refinar y exportar al mercado
internacional. Desde hace algún tiempo el país
es productor de la materia prima para la elaboración
del clorhidrato de cocaína y también ha desarrollado
cultivos de amapola con fines ilícitos.
En 1987 había en Colombia, según datos oficiales
de la Dirección Nacional de Estupefacientes, un total
de 24 mil hectáreas en cultivos con fines ilícitos
de hoja de coca y marihuana (aún no habían
cultivos de amapola). En 1995 habían 50.900 hectáreas
de hoja de coca, 6.500 de amapola y 5.000 de marihuana,
para un total de 62.400 hectáreas. En el 2000 se
estimó que la producción estuvo alrededor
de 160.000 hectáreas de coca, 6.700 de amapola y
5.000 de marihuana (éstas últimas se han mantenido
más o menos estables desde 1993), para un total aproximado
de 171.700 hectáreas.
Se produjo un incremento vertical de tales cultivos. En
10 años, los cultivos de hoja de coca se cuadruplicaron.
Por efecto de las fumigaciones aéreas disminuyeron
en determinadas regiones, pero se trasladaron a otras. El
cuadro anexo muestra algunas de estas variaciones, por ejemplo:
en el 2000, en comparación con 1999, los cultivos
de hoja de coca se triplicaron en Nariño, posiblemente
con población desplazada de Putumayo por las fumigaciones,
y aparecieron por primera vez en algunos departamentos como
Arauca, Boyacá, César, Guajira, Vichada y
Chocó. En Putumayo, el departamento más fumigado,
hay alrededor del 40% del total de hectáreas de coca
en producción en Colombia.
El número total de hectáreas en producción
aumentó, a pesar de la fumigación, o más
bien gracias a ella, porque reprimir el primer eslabón
de la oferta, tiende a subir los precios de la pasta básica
de cocaína en los mercados locales de Colombia y
esto estimula la extensión de los cultivos. Pero
este es apenas uno de los efectos.
Cambio de piel
En lo ambiental, los resultados son dramáticos. A
los efectos devastadores sobre ecosistemas de selva húmeda
en el caso de la coca y de bosques alto-andinos y de niebla
en el caso de la amapola, generados por el establecimiento
de los cultivos, se suman los daños incalculables
de la fumigación aérea con un herbicida de
amplio espectro para forzar la erradicación, afectando
flora, fauna y fuentes de agua.
En lo social, los impactos de la fumigación se manifiestan
en destrucción de la seguridad alimentaria, desplazamiento
de poblaciones, violación al derecho humano a un
ambiente sano, a la salud, entre otros derechos. Esta situación
se agrava con la ejecución de la primera fase del
Plan Colombia, como lo documenta la Defensoría del
Pueblo, mediante informes que indican que se han fumigado
toda clase de cultivos, inclusive cultivos de proyectos
de "desarrollo alternativo", apoyados por el Gobierno
nacional o por la cooperación internacional, y se
ha gravado la crisis humanitaria en el país.
Los lucros del negocio de las drogas ilícitas los
concentra de manera dominante el capital financiero norteamericano
e internacional que se nutre con el 'lavado de los dólares',
las mafias de narcotraficantes, de suministradores de "precursores
químicos" y de armas. Contra ellos no se dirige
la llamada estrategia "antinarcóticos"
desarrollada fundamentalmente con las fumigaciones, sino
contra los campesinos e indígenas que cultivan plantas
para usos tipificados como ilícitos.
Darío González Posso, afirmó que los
daños sobre la salud humana no se reducen a los estrictamente
'clínicos' que se manifiestan por ejemplo en dolor
de cabeza, fiebre, vómitos, irritaciones en la piel
y en los ojos, entre otros males similares en todas las
zonas una vez que ocurren las fumigaciones. Si partimos
de un concepto amplio de 'salud', como el que propone la
Organización Mundial de la Salud (OMS), debemos admitir
que ésta no es simplemente la ausencia de 'enfermedad',
sino un estado de bienestar físico, mental y social.
Los daños en este sentido son graves.
En la guerra ¿todo
se vale?
"No sólo se violan los derechos humanos, sino
también el Derecho Internacional Humanitario. Para
combatir la oferta de drogas ilegales y golpear las finanzas
de mafias y grupos irregulares, se pone a la población
civil como objetivo militar mediante la fumigación
con armas químicas". Al perjudicar inclusive
los cultivos que producen alimentos, se utiliza el hambre
como un arma de esta guerra y se desplaza población,
parte de la cual busca refugio en países vecinos.
En particular se violan disposiciones del Protocolo II de
1977, adicional de los Acuerdos de Ginebra de 1949, donde
se señala expresamente que "la población
civil y las personas civiles gozarán de protección
general contra los peligros procedentes de operaciones militares",
"se prohíbe atacar bienes indispensables para
la supervivencia de la población civil tales como
cosechas, ganados, las instalaciones de reserva de agua
potable y las obras de riego" y se prohíbe "Forzar
a personas civiles a abandonar su propio territorio por
razones relacionadas con el conflicto" .
Hay que buscar soluciones pacíficas
Es cuestionable y condenable que el Gobierno, por acción
o por omisión, contribuya a esta guerra, en lugar
de buscar alternativas que garanticen y respeten los derechos
humanos como los obliga la Constitución Nacional.
"Yo pienso que se requiere una reorientación
radical de las políticas. Este no es un asunto de
técnicas para la "sustitución" y
no son justos pactos de erradicación manual forzados
mediante el chantaje y la amenaza de la fumigación
química, como propone el Gobierno. En Colombia se
requiere una reforma y una política agrarias que
reconstruyan y protejan la economía campesina y aseguren
la soberanía alimentaria del país. Las siguientes
son medidas urgentes: Parar de manera definitiva las fumigaciones,
descriminalizar a los campesinos cultivadores de hoja de
coca, amapola o marihuana, indemnizar a las poblaciones
campesinas e indígenas por los daños causados
y buscar soluciones pacíficas, alternativas a la
guerra antidrogas".
Recordando a Lleras Camargo
Las palabras de González Posso, recuerdan las que
escribió para Time, en 1979, el expresidente Alberto
Lleras Camargo sobre la inconveniencia del prohibicionismo,
las guerras que desata, tal y como lo expresa el premio
Nobel de economía Milton Fiedman. Tesis que hoy también,
para sorpresa de muchos en Colombia, ponen sobre el tapete
algunos miembros del partido conservador y que han tomado
fuerza en otras esferas. Dice González Posso que
es indispensable estimular en el ámbito internacional
y nacional el debate sobre diferentes opciones de legalización:
¿Libre mercado o legalización controlada?
por ejemplo. El debate cuenta con muchos obstáculos
y poderosos opositores, pero conocidos intelectuales insisten
en que las organizaciones criminales que actúan alrededor
del fenómeno de las drogas sólo serán
derrotadas cuando se desvertebre su estructura financiera,
edificada sobre los inmensos rendimientos que produce el
prohibicionismo.
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Se
requiere gran cantidad de Glifosato para afectar la salud
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Los agroquímicos son armas,
hay que saberlas manejar
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El Doctor Darío Córdoba, Profesor de Toxicología
de la Universidad de Antioquia, se refiere específicamente
al Glifosato, que incluso se utiliza en cultivos industriales
como los de la caña de azúcar. Prefiere no pronunciarse
sobre los surfactantes que se adicionan a la mezcla de la
fumigación, sobre los cuales se dice que aumentan la
toxicidad del producto. Afirma, hasta ahora, no conocer estudios
realmente serios sobre el tema. Afirmó que se requiere
una cantidad muy grande para que el Glifosato tenga efectos
en la salud humana. Se tiene establecido que la ingestión
de 6.000 miligramos/kilo podría ser mortal. En el tiempo
de mi ejercicio profesional no he conocido ningún caso
de muerte por Glifosato. Este químico no no es bueno
ni malo por sí mismo, es un arma, que como todo agroquímico,
hay que saber manejar.
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| Más
información... |
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"Fumigaciones a cultivos ilícitos
y salud"
Vuelan pedazos de argumentos,
colas sueltas de datos agarradas apenas por las puntas. Aquí
y allá, aparecen repartidores de cálculos y
sentencias, políticos exaltados o sigilosos hasta la
sospecha, académicos documentados, opinadores despistados
pero vehementes, críticos y defensores, agredidos y
agresores, manipuladores del dato químico como si fuera
un arma...
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"No hay estudios en Colombia
sobre el impacto en la salud, por aspersión aérea
del Glifosato"
"En
relación con los coadyuvantes Cosmoflux 411 F y Cosmo
In D, es pertinente anotar que este Ministerio ha emitido
concepto toxicológico para cada uno de ellos, pero
no ha efectuado el análisis toxicológico de
los mismos como mezcla dentro de las operaciones de erradicación
de cultivos ilícitos..."
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Defensoría del Pueblo, "Caso
de fumigaciones en Putumayo, viola derechos humanos"
El Defensor del Pueblo, doctor
Eduardo Cifuentes Muñoz, exhortó a las autoridades
a suspender fumigaciones correspondientes al siguiente caso.
La suspensión fue efectiva. (partes de las consideraciones)...
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Controvertido informe de la OMS (1994)
"Glifosato solo no representa peligro para la salud humana"
El Grupo de Trabajo
con Glifosato de la OMS, en 1994 presentó las siguientes
observaciones, que indican que el Glifosato no representa
peligro para la salud humana. Algunos investigadores consideran
desactualizados estos resultados...
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No sólo se fumiga con Glifosato
El doctor Ubier Gómez,
toxicólogo clínico del Hospital Universitario
San Vicente de Paúl, hizo los siguientes comentarios
para EL PULSO: En Colombia, desde 1978, se ha venido practicando
la fumigación aérea sobre cultivos de marihuana,
coca y más recientemente amapola. Un amplio rango de
sustancias químicas se ha usado, incluyendo Paraquat
en 1978, Ticlopir en 1985, Tebutiuron en 1986 y Glifosato
desde 1986 hasta la actualidad...
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"La fumigación ha sido
ineficaz" Cultivos de coca se han cuadruplicado
Se violan disposiciones
del DIH, el Protocolo II de 1977, y los Acuerdos de Ginebra
de 1949, donde se señala expresamente que "la
población civil y las personas civiles gozarán
de protección general contra los peligros procedentes
de operaciones militares", "se prohibe atacar bienes
indispensables para la supervivencia de la población
civil tales como cosechas, ganados, las instalaciones de reserva
de agua potable y las obras de riego" y se prohibe "forzar
a personas civiles a abandonar su propio territorio por razones
relacionadas con el conflicto...
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Prensa extranjera cuestiona adición
de Cosmoflux al Glifosato
Los siguientes son fragmentos
del informe del periódico Holandés Handelsblad:
"En Aponte, Colombia , desde la fumigación de
los campos de amapola como parte de la guerra contra las drogas,
una alarmante cantidad de niños ha caído enferma.
"Me encuentro perdido" dice el joven médico
que maneja el centro de salud de Aponte. La sala de espera
está llena...
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