MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 269 FEBRERO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

Acceso universal y equitativo a las vacunas,

Por: Redacción EL PULSO
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Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud ha denunciado que los países no siguieron las normas del Covax, naciones como Francia y Alemania anunciaron que vacunarán al 70 % de su población antes del verano, lo que rompe la intención de limitarse en una primera etapa a un 20 % con el fin de permitir que todos los países puedan acceder a una vacuna que es limitada en su producción actual. El 50 % por arriba del 20 % pactado, deberían haber llegado a los países en desarrollo. La salida planteada por la OMS a esta realidad que superó la buena voluntad del Covax, es alargar las fechas propuestas y decir que la inmunidad se alcanzará en 2022, en otras palabras es aceptar el hecho del acaparamiento por parte del mundo industrializado y dejar al resto de países en la opción de esperar para hablar de una inmunidad mundial.

Este panorama nos pone de frente a una realidad muy cruda, tres cuartas partes de la población mundial tardará meses, y probablemente años en tener acceso a la vacuna, simplemente porque los países con capacidad económica decidieron tener una actitud nacionalista, lo que para expertos como el doctor Germán Velásquez, del Centro Sur, es una vergüenza, además de un error desde el punto de vista sanitario, porque: “sabemos que es importante vacunar a toda la población mundial a la vez. También es un mal cálculo desde la perspectiva económica, porque si el mundo en desarrollo no puede producir y consumir, la economía mundial no se puede restablecer”.

Lo que profundiza la paradoja es que nunca en la historia se había dado una inyección tan masiva de dinero público como la actual para el desarrollo de tratamientos y vacunas contra alguna enfermedad, capitalización que permitió acortar los plazos en la I&D que normalmente puede tardar años y ahora se vio reducida a meses. Para el doctor Velásquez lo que está sucediendo es que las vacunas las estamos pagando dos veces ya que se pusieron miles de millones de dinero público para desarrollarlas, y se pagan nuevamente a través de las compras que hacen los gobiernos a las farmacéuticas, y como agregado, se les permite tener patentes para recuperar una inversión que ellos no hicieron.

El problema es de carácter global, como lo ha sido la pandemia, de ahí que La Alianza de Asociaciones de Salud Pública de las Américas – AASPA – emitió una declaración por el acceso universal, oportuno y equitativo a vacunas seguras y eficaces contra la Covid-19, con la cual pretenden llamar la atención de los gobiernos para reconsiderar, aun habría tiempo, la forma en que se vienen negociando las adquisiciones de vacunas.

En América Latina el número de contagios supera los 17 millones, y el de fallecidos los 550 mil, lo que representa el 18 y 27 % del total reportado a nivel mundial, respectivamente. Para la AASPA son muchos los factores que han tenido agudizado con un impacto directo y masivo los efectos de la Covid-19 en las poblaciones vulnerables, incluyendo la falta de una alimentación saludable, las condiciones de hacinamiento, bajos niveles educativos y la carencia de una cultura de autocuidado, pero además, todas las naciones de la región han tenido un agravante, que más del 60 % de la economía en Latinoamérica depende del trabajo informal, con lo que la falta de renta y las medidas de cuarentena han acelerado la tasa de pobreza extrema.

Otra consideración dentro de los análisis de la AASPA es que los sistemas sanitarios han quedado expuestos en sus debilidades entre otras las carencias de infraestructura, de personal, tecnología y recursos, insuficiente autoridad sanitaria, privatización y fragmentación de los servicios de salud, y la ausencia de la estrategia de atención primaria, salvo contadas excepciones, esta sumatoria ha impedido el acceso a los servicios para garantizar la salud y ha “revelado, una vez más, la tragedia de ser el continente más inequitativo del mundo”.

Ante la contundencia de un factor extra, la baja inversión en investigación, ciencia y tecnología se ha limitado de manera radical el acceso técnico científico a soluciones inmediatas para la pandemia, con lo que América Latina, y el Caribe, al lado de otras naciones con bajo desarrollo, han quedado a expensas de las reglas del mercado internacional, y los potenciales beneficios de la vacunación para afrontar la pandemia.

La AASPA, recordó que la Federación Mundial de Asociaciones de Salud Pública – WFPHA, emitió el pasado 17 de diciembre de 2020, la “Declaración sobre la inmunización contra la Covid-19 y el acceso equitativo a las vacunas”, en la cual destacaba la importancia de la equidad como determinante de los resultados de salud y manifestaba su preocupación por que la distribución de las vacunas no fuera equitativa, a la vez que hacia un llamado a la colaboración global de gobiernos, organizaciones de salud, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil e incluso a la filantropía, con el objetivo de lograr una solución global a la pandemia, asegurando un acceso equitativo a vacunas efectivas y seguras en todos los países sin importar su nivel de riqueza.

Partiendo de esas consideraciones, la Alianza de Asociaciones de Salud Pública de las Américas hizo un llamado para que tanto las vacunas como los tratamientos contra la Covid-19 se consideren un bien público y sus patentes sean liberadas, al menos de manera transitoria, con el fin de que puedan ser fabricadas por las industrias de los países, particularmente aquellos de ingresos medios y bajos.

Adicionalmente la AASPA recomienda instalar una mesa de donantes con los países ricos que están a la vanguardia en el desarrollo de las vacunas con el apoyo del Banco Mundial, el Banco Central Europeo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE, la Organización Mundial del Comercio, la Unión Europea, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, para que uniendo esfuerzos se asegure el suministro de los excedentes de vacunas, a los países de América Latina, el Caribe y África.

En la declaración la AASPA insta a los gobiernos nacionales, y las organizaciones de la sociedad civil a:

Establecer criterios de acceso equitativo a las vacunas, priorizando poblaciones vulnerables; preparar los planes de vacunación masiva, especificando los detalles logísticos que aseguren el suministro de las vacunas, sin afectar su calidad, a lo largo y ancho de sus territorios; asegurar la contratación en condiciones de trabajo digno del personal de salud que estará a cargo de la operación ; implementar sistemas de información públicos que garanticen transparencia desde el proceso contractual, hasta la aplicación de las vacunas, incluyendo los acuerdos con donantes que participen de este proceso; fomentar la confianza pública en la aceptación y el uso de vacunas, asegurando que la información, los recursos y las vacunas se utilicen en poblaciones económicamente desfavorecidas. Fortalecer las acciones de fármaco vigilancia, seguridad de la vacuna y seguimiento de la evolución de salud de las personas vacunadas.

Por otro lado la AASPA solicito el apoyo para la infraestructura nacional de inmunización y que incluya actores comunitarios. Y concluye: “La Alianza de Asociaciones de Salud Pública de las Américas ratifica su compromiso irrestricto con el cuidado y la protección de la vida y la salud de cada uno de los habitantes de nuestro continente, que hoy más que nunca, requieren y claman acciones efectivas y concretas de solidaridad y cooperación global”.

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