MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 275 AGOSTO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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El cáncer es una enfermedad con gran impacto en la salud pública que además de las muchas campañas de prevención, requiere de la integración de planes de salud y control que beneficien a los pacientes. Por ello, durante varios años se ha hablado de la carencia en la gestión pública para abordar el cáncer desde la promoción, el diagnóstico oportuno, el acceso al tratamiento, la rehabilitación y la muerte digna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), estiman que 9,6 millones de personas mueren de cáncer cada año.
Se calcula que para el año 2035 la incidencia de cáncer en Colombia se habrá duplicado, lo que posiciona a esta enfermedad como un problema de salud pública con una tendencia creciente en los últimos años. Los datos de la Cuenta de Alto Costo (CAC) muestran que en Colombia hay 275.348 personas diagnosticadas con cáncer para el último periodo analizado (2 de enero de 2017 al 1 de enero del 2018). Durante este periodo se reportaron 37.630 casos nuevos y 19.814 personas con diagnóstico de cáncer fallecieron. El cáncer de mama, tumores en la piel y cáncer de próstata fueron los más frecuentes entre la población atendida en el sistema de salud en el mismo año.
Con el fin de enfrentar mejor esta problemática ha surgido una acción que de ejecutarse de la manera correcta y oportuna puede convertirse en un hito en materia de prevención en el país. Se trata de la integración de los planes de salud pública y control de cáncer entre el Minsalud y el Instituto Cancerológico.
El Plan Decenal para el control del cáncer surge en una coyuntura particular del sistema de salud en Colombia. Por una parte, el Instituto Nacional de Cancerología desarrolló y publicó en los últimos años diversos modelos conceptuales que buscan orientar y organizar el quehacer y las actividades para el control del cáncer en el país. Acordes con los marcos conceptuales y enmarcados en el contexto político y normativo, se elaboró en 2009 la primera versión del Plan Nacional para el Control del Cáncer en Colombia (2010-2019).
El actual proceso se dio a través de mesas de trabajo durante abril y mayo entre el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Cancerología donde se reconocieron intereses, expectativas y visiones comunes en torno a la gestión de la salud pública en cáncer para orientar la próxima década. Según afirmó el Ministerio de Salud: “el acuerdo se dio con el fin de aunar esfuerzos para la prevención, promoción, diagnóstico temprano, tratamiento, rehabilitación y muerte digna de poblaciones en riesgo y pacientes con cáncer”.
Para el director de Epidemiología y Demografía de la cartera de salud, Julián Fernández: “este es un avance significativo en el proceso de construcción del nuevo Plan Decenal, ya que demuestra la voluntad del sector por la formulación de un nuevo contrato social por la salud pública, a través de acciones articuladas, armonizadas y concertadas para lograr el bienestar de nuestras poblaciones”.
Agregó que este trabajo colaborativo facilitará el proceso de implementación del Plan en todos los niveles y que las estrategias para el control de cáncer se sumen a las acciones transversales de promoción, prevención y detección temprana.
“Los representantes de organizaciones de cuidadores, familiares y pacientes de cáncer estarán participando activamente en estas mesas de trabajo para evaluar el desarrollo de las estrategias para el control del cáncer durante el último decenio, conocer sus expectativas respecto al nuevo Plan Decenal y facilitar la recopilación de sus aportes para la implementación de estrategias para la prevención y atención de esta enfermedad durante los próximos 10 años; además de fortalecer el alcance a nivel territorial”, apuntó el funcionario.
Asimismo, Devi Puerto, coordinadora del Grupo Área de Salud Pública del Instituto Nacional de Cancerología, ha recalcado que: “nuestro objetivo es la reducción de la mortalidad por esa patología y lograr que cada vez haya menos casos, que los pacientes diagnosticados tengan una mayor supervivencia y calidad de vida”.
Además, enfatizó: “es relevante, ya que posiciona el control del cáncer, muestra unión entre dos entidades muy importantes del sector salud, y el fin último y los beneficiados serán la población en general y los pacientes. Adicionalmente, mostrará unidad ante las entidades territoriales y en el sistema general de atención en salud, donde habrá una labor colaborativa, metas, indicadores unificados y esto va a facilitar muchísimo el proceso de la implementación de la política pública”.
Para los pacientes es fundamental que se tenga en cuenta los marcos específicos de acción desarrollados para el control del cáncer, los cuales se basan en gran medida en la prevención integrada de factores de riesgo de la población, en la posibilidad de detección temprana y en la efectividad, oportunidad y continuidad en la atención de los enfermos para mejorar la calidad de vida, disminuir el impacto económico y el negativo desarrollo social.
Es de anotar que el proceso de atención a personas con lesiones preneoplásicas o con cáncer tienen una serie de condiciones y requerimientos, en las que es fundamental la oportunidad en la confirmación del diagnóstico y el inicio de los tratamientos.
Para Lina Triana, presidenta de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, el sistema de salud presenta una fragmentación en la atención de los pacientes, lo que dificulta el manejo idóneo de la enfermedad. “Tenemos que manejar al paciente como un todo. Que no nos quedemos solo en la prescripción y formulación; hay que empoderase del paciente para manejarlo de manera integral” señaló.
A su vez, Yolima Méndez, presidenta de la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma y miembro de la red Alianza Latina, añadió la importancia de que el paciente sea tenido en cuenta desde sus perspectivas y valores, así como desde donde este pueda tener una participación en sus procesos: “si bien el médico es el experto científico, el paciente tiene toda la capacidad para volverse experto en su patología y autocuidado. Hay que reconocer esas habilidades”.
Asimismo, Raúl Murillo, director del Centro Javeriano de Oncología de Bogotá, manifestó: “Se debe brindar una atención que sea respetuosa, y que responda a las preferencias individuales y las necesidades de los pacientes, asegurando que guíen todas las decisiones clínicas”.
De otro lado, Carlos Castro, director médico de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, expresó: “la atención de estos regímenes es diferente. Más de 50 por ciento de la población está en el subsidiado”. Castro preguntó sobre si lo que se consume en la Cuenta de Alto Costo (CAC) en oncología corresponde en su mayoría a estratos cuatro, cinco y seis.
Frente al interrogante, Lizbeth Acuña, directora de CAC, respondió que no se tienen las cifras respecto a la estratificación, pero en cuanto a los regímenes: “no debería existir ninguna diferencia y menos que los estratos altos tengan mayor acceso a estas terapias o tecnologías”.
Andrés Cardona, director científico de la Fundación para la Investigación Clínica y Molecular Aplicada del Cáncer (Ficmac), señaló que se debe tener una visión racional con el ingreso de los medicamentos no solamente para el régimen contributivo: “Este debe estar en pro de la mejor atención de acuerdo con los pacientes según sea perentorio. La correcta adjudicación del medicamento al paciente que realmente lo merece puede modificar el tiempo de vida con la mejor calidad posible”.
Por otro lado puntualizó: “Si tuviéramos la posibilidad de tener una plataforma transversal para inclusión de pacientes en estos estudios, reduciríamos los costos de la atención y podríamos suministrar a los pacientes el mejor de los escenarios en muchos casos”.
Juan Camilo Tamayo, paciente diagnosticado en 2020 con un tumor en la próstata, afirmó en medios de comunicación nacionales que uno de sus miedos se debía a un diagnóstico tardío. Según narró Tamayo: “el médico le indicó que era necesario realizarse lo antes posible una biopsia para determinar si era maligno y empezar un tratamiento oportuno”. Fue entonces cuando Juan Camilo averiguó un procedimiento con anestesia y agendó su cita para mediados de marzo. Apenas se decretó la cuarentena estricta en Colombia, llamó y le explicaron que la entidad estaba cerrada y no sabían cuándo iba a abrir.
Con esta situación llegó la incertidumbre, y el estrés empezó a tomar protagonismo y, para evitar que alguien viera su miedo, se iba de la casa a dar una vuelta y le hablaba a su tumor. “Le pedía que, por favor, no se fuera a salir de ahí”.
Hasta agosto le pudieron realizar la biopsia. Su urólogo le explicó que debían operarlo y sacarle la próstata, pero Juan Camilo empezó a investigar cuáles eran los otros procedimientos que estaban avalados para tratar esta enfermedad. Encontró la radiocirugía Cyberknife, un método que es a través de un brazo robótico. Y aunque en Colombia lleva entre 10 o 12 años funcionando, solo hay dos máquinas, una en Santander y otra en Medellín. Por medio de este tratamiento que, asegura, es sin sangrado o dolor ha tratado su cáncer. Ya lleva cinco sesiones y está a la espera de nuevos exámenes de antígeno para determinar cómo va el tumor.
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