MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 275 AGOSTO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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El embarazo en adolescentes ha sido un reto a lo largo del tiempo en los países de Latinoamérica donde se considera un problema de salud pública, de derechos humanos y también de desarrollo. En julio, se llevó a cabo el diálogo “Situación Andina del embarazo en adolescentes”, que abordó de la mano de expertos, la situación actual de la problemática, y el impacto que ha tenido con la pandemia de COVID-19.
Maricarmen Calle, Secretaria Ejecutiva del Organismo Andino de Salud aseguró que está demostrado que los países desarrollados no tienen altos índices de embarazo y en caso de tenerlos, implementan acciones multisectoriales que controlan la problemática; medida que los países con mayores cifras de embarazo adolescente deberían adoptar también.
El analista de programa de Población y Desarrollo del Fondo de Población de las Naciones Unidas del Perú, Walter Mendoza, señaló que del 2015 al 2019, aumentó el uso de implantes anticonceptivos y disminuyó el uso de métodos tradicionales en Perú y aseguró que es un buen indicio dado que el implante es un método de larga duración. Además, afirmó que entre 2017-2018 hubo una caída en la maternidad adolescente.
Asimismo, Mendoza indicó que, desde su punto de vista, las dinámicas socio demográficas deben ser consideradas en las intervenciones para la reducción del embarazo en la adolescencia al igual que las estrategias para la transición en la oferta de servicios en el contexto del COVID-19 y su impacto en la salud y la sociedad.
Por otra parte, el analista considera que el empobrecimiento de las sociedades debe ser considerado en la programación de la adquisición y oferta de insumos para la salud reproductiva de los jóvenes, dado que estas condiciones son un factor de riesgo.
Cettina D´Angelo, matrona y asesora técnica del Programa de Adolescencia de la Secretaría de Salud Pública de Chile aseguró que anualmente, en el país, entre 500 y 600 mujeres son madres menores de edad.
A su vez, dijo que la pandemia ha generado una disminución en la demanda de la salud sexual y reproductiva, en el acceso a la anticoncepción y ha aumentado el riesgo del abuso sexual a causa del hacinamiento.
Sin embargo, y a pesar de estos factores de riesgo, en Chile se ha presentado una reducción del embarazo en adolescentes lo cual se debe a la educación sexual integral en la que han venido trabajando: “con un enfoque culturalmente relevante y apropiado para la edad, en donde enseñan acerca de la sexualidad y las relaciones, proporcionando información científicamente exacta, realista y sin prejuicios desde el currículo escolar”.
También, este servicio integral ha sido exitoso pues, ofrece servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes de manera accesible, aceptable y equitativa, según la asesora: “el servicio de salud es apropiado, integral, respetuoso, efectivo, con equipos capacitados y sensibles a las necesidades de los adolescentes. Además, vela por el acceso gratuito a la anticoncepción de manera accesible y con un enfoque de larga duración con implantes y dispositivos.
El doctor Diego Quiroga, consultor del Ministerio de Salud y Protección Social en formulación, implementación y evaluación de intervenciones y tecnologías en salud sexual de adolescentes en Colombia, explicó que el COVID-19 ha tenido efectos en los servicios de salud sexual y reproductiva: escases de métodos anticonceptivos orales e inyectables, medicamentos para el tratamiento del VIH, preservativos y artículos para la salud menstrual.
Además, notificó que en Colombia se dio un incremento desde 2018 en las atenciones dirigidas a anticoncepciones en jóvenes y en 2020 se lograron incluir dentro del financiamiento de la salud reproductiva, los dispositivos intrauterinos de Levonogestrel, lo cual es de gran ayuda para el manejo de la reproducción de adolescentes pues ofrece anticoncepción hasta por cinco años.
Por otra parte, hubo un descenso en las tasas de fecundidad adolescente desde el 2018 con la política de atención integral: en 2018 hubo 58 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años, en 2019 fueron 57, y en 2020, 53. Respecto a las edades entre 10 a 14 años, el valor ha sido casi el mismo, en 2018: 2,62 nacimientos por cada 1000 mujeres, en 2019: 2,47 y en 2020: 2,18.
En 2019, de los 10 a los 14 años, se registraron 4795 nacimientos; en 2020 hubo un descenso, 4243 nacimientos. En la franja entre los 15 a 19 años, en 2019 hubo 118.163 casos de nacimientos y en 2020 se logró una reducción, bajando a 109.380 casos.
Frente a lo anterior, el consultor indicó que la educación, la protección y la justicia, contribuyen en el descenso y la garantía de los casos de fecundidad adolescente.
Sin embargo, aunque las cifras de nacimientos están descendiendo en el grupo entre los 15 a los 19 años, los casos de embarazos han incrementado del 2018 al 2020: en 2017, la cifra subió un 19,65 %, en 2018 un 20,57 % y en 2019 un 21,54 %. Cada año más de 20.000 adolescentes en el país entre 15 y 19 años han tenido un segundo, o tercer embarazo.
Esto demuestra que se deben seguir sumando esfuerzos para que el impacto de la problemática sea cada vez mejor. Quiroga, señala que se debe dar una respuesta programática a los efectos de la pandemia con acciones como intensificar la vigilancia en salud pública: violencia de género; adaptar la prestación de servicios de salud a mecanismos de atención ambulatoria telefónica, videollamadas, telesalud y atención domiciliaria; desarrollar capacidades comunitarias para el trabajo con padres, madres, adolescentes y cuidadores, e intervenir desde los gobiernos locales con programas dirigidos a reducir la fecundidad adolescente.
A su vez, agregó: “Se debe Intensificar la presencia en contextos rurales, municipios y regiones con mayor exposición a la violencia, minería ilegal, y economías informales e ilegales. También hay que aumentar la participación y movilización social de adolescentes y jóvenes y pensar cómo manejar los rezagos de la fecundidad adolescente en la economía: la pérdida de ingresos y el incremento de gasto bolsillo en los hogares”.
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