MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 275 AGOSTO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

¿Privilegiar los cuidados paliativos frente a la eutanasia?

Por: Redacción EL PULSO
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El mes pasado dos decisiones relacionadas con el derecho a la eutanasia generaron gran debate nacional. La primera fue la Resolución 971 del 1º de julio de 2021, mediante la cual el Ministerio de Salud y Protección Social reglamentó el procedimiento de recepción, trámite y reporte de las solicitudes de eutanasia, y la segunda tiene que ver con la Sentencia C-233/21 de la Corte Constitucional que reduce los requisitos para su aplicación en Colombia, incluyendo a pacientes no terminales.

Así pues, las opiniones en favor del derecho a morir dignamente y las posiciones de los provida se hicieron sentir a lo largo de las semanas, pero una de las voces que aún no ha sido oída en sus justas proporciones fue la de los especialistas en cuidados paliativos, quienes alertaron que en la mayoría de los casos los pacientes no tendrían que contemplar la posibilidad de la eutanasia si sus dolencias hubieran sido atendidas de forma digna y oportuna.

Marta Ximena León, profesora de la facultad de medicina y líder del Grupo de Investigación de Dolor y Cuidados Paliativos de la Universidad de la Sabana, explicó que: “los cuidados paliativos son un abordaje interdisciplinar para pacientes que tienen enfermedades crónicas y progresivas, con el objeto de manejar sus síntomas”. Su campo de acción se activa cuando el cuadro clínico del paciente no presenta una opción de cura, o cuando sus niveles de probabilidad de éxito son tan escasos que más vale la pena paliar el sufrimiento hasta que llegue el desenlace fatal.

Entre las dolencias físicas que pueden ser susceptibles de apoyo, mencionó León, están las náuseas, el vómito, el dolor o la dificultad para respirar, a las que se añaden otros tipos de ayudas a nivel emocional, psicológico y espiritual, que abarcan no solo a los pacientes sino también a sus familias.

Algunas cifras

Cerca del 17 % de colombianos que mueren lo hacen por enfermedades crónicas y podrían haber sido objeto de atención paliativa, según datos del 2020 del Observatorio Colombiano de Cuidados Paliativos (OCCP).

El OCCP es un sistema de información especializado en políticas públicas, educación, prestación de servicios, acceso a opioides, medicamentos de listas esenciales y otras tecnologías en salud, necesarias para garantizar la atención de pacientes con enfermedad crónica avanzada y sus familias. Allí trabajan de forma colaborativa la Universidad El Bosque, la Universidad de la Sabana, la Asociación Colombiana de Cuidados Paliativos, el Instituto Nacional de Cancerología, la Asociación Cuidados Paliativos de Colombia (Asocupac), el Fondo Nacional de Estupefacientes, la ONG Paliativos Sin Fronteras y la Organización Panamericana de la Salud-Colombia.

Las cifras del Observatorio dan cuenta de que en Colombia, en 2018 (último año con información disponible), murieron 33.404 personas por condiciones plausibles de recibir cuidados paliativos, 10.291 de ellas por enfermedad oncológica, 8.557 por enfermedades isquémicas del corazón y 3.479 por enfermedades crónicas en vías respiratorias inferiores, así mismo se cuantifican decesos por enfermedades cerebrovasculares, hipertensión, diabetes, problemas de hígado, pulmones, VIH entre otros. Esto sin contar la cantidad de personas que padeció esas enfermedades en expresiones graves y terminales sin morir.

En contraste, durante ese año solo había 271 servicios habilitados para su atención. Es decir, 0,9 servicios por cada 100.000 habitantes en promedio. De acuerdo con el observatorio, Bogotá tiene una tasa de entre 0,9 y 1,3 servicios de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes, seguidos por Antioquia, Valle del Cauca y Santander, que están ubicados entre 0,7 y 0,9; mientras que el resto de los departamentos se encuentran entre 0 y 0,6. En Arauca, Putumayo, San Andrés, Amazonas, Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada no hay ningún servicio habilitado; en estos departamentos fallecieron 367 personas por enfermedades plausibles de cuidados paliativos en 2018, según el OCCP.

Antes de la eutanasia

“El objetivo de los cuidados paliativos es lograr la mejor calidad de vida posible para el paciente y su familia”, se lee en la Resolución 971, que agrega que el derecho a morir dignamente “no se limita a la muerte anticipada o eutanasia, sino que comprende el cuidado integral del proceso de muerte, incluyendo el cuidado paliativo”.

La resolución, además, indica que cuando el paciente ha manifestado su voluntad de practicarse la eutanasia tiene derecho a información sobre adecuación de esfuerzos terapéuticos y cuidados paliativos. Así mismo, si la solicitud de eutanasia se da por medio de un Documento de Voluntad Anticipada, el médico que la recibe deberá informar sobre el derecho a recibir cuidados paliativos.

Claudia Buitrago, jefe de Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, aseguró que en muchas ocasiones los pacientes llegan desesperados buscando una salida a su dolor. “Ellos sufren muchos, normalmente son enfermedades muy largas y de mucho desgaste, luego de luchar contra la enfermedad con múltiples tratamientos, pero cuando les pongo sobre la mesa la posibilidad de paliar su sufrimiento usualmente quieren recibirla y luego ya no quieren morir de forma anticipada”, señaló la especialista.

La Iglesia Católica, luego de conocer la Resolución del Minsalud, abogó por los cuidados paliativos que “ayudan a vivir la enfermedad grave sin dolor, así como garantizan acompañamiento médico y espiritual a los enfermos y a sus familias”. Por eso, le propuso al estado “garantizar la debida atención sanitaria a las personas que sufren lesiones corporales o enfermedades graves e incurables, especialmente cuando se trata de los más pobres”. Ya el Vaticano, en septiembre de 2020, se había referido al tema de la eutanasia afirmando que “incurable no significa incuidable”.

El problema es que esta no es una posibilidad que tienen hoy todos los pacientes bajo esas circunstancias. “Los cuidados paliativos deberían ser manejados desde cualquier nivel de atención, pero actualmente casi que se prestan solo en tercer y cuarto nivel”, aseguró León. Lo que deja a muchos por fuera.

Precisamente este es uno de los argumentos que elevaron desde la Bancada Provida para demandar la resolución del Ministerio. “De cada diez pacientes con enfermedades graves y terminales, solo cuatro reciben la atención por parte de especialistas. Es el colmo que el Ministerio de Salud privilegie la muerte por encima de la vida. Con esta demanda, esta resolución tiene que caer”, manifestó el congresista Jhon Milton Rodríguez, del Partido Colombia Justa Libres.

Y ahí entra la responsabilidad de todos los actores del sistema: el ministerio, las EPS, las IPS y las universidades.

Poca formación

Hacer universal el servicio de cuidados paliativos no es asunto fácil, lo primero, que es el talento humano en esa rama del conocimiento es escaso. De acuerdo con el observatorio, en Antioquia, por ejemplo, solo hay dos pregrados de medicina y dos de enfermería con formación específica en cuidados paliativos, y no hay formación en cuidados paliativos pediátricos en medicina, aunque sí en enfermería.

La explicación en las universidades se da desde la demanda, si no hay demanda de profesionales en esta especialidad no hay un afán desde las instituciones de educación superior para ofertarla, ya que sus estudiantes podrían terminar desempleados. Aunque el esfuerzo se ha visto en los últimos diez años, cuando dichos indicadores eran inferiores a la mitad.

Este no es un problema exclusivo de Colombia. Fernando Carmona, miembro del grupo de trabajo Medicina y Final de la Vida del Colegio de Médicos de Cádiz (España), dijo que “la inmensa mayoría de pacientes que requieren cuidados paliativos al final de su vida no los reciben”. Y esto ocurre “porque no hay profesionales con formación y tiempo para hacer unos buenos cuidados paliativos”, afirma refiriéndose a médicos y enfermeros, pero también a psicólogos y trabajadores sociales: “que atiendan todas las dimensiones de la persona”. Otros problemas que apunta este internista son que: “no se da la oportunidad de recibir los cuidados paliativos, tanto en los hospitales como en centros sociosanitarios (residencias de ancianos) o en los domicilios; y no se invierte en ayudas para la dependencia, ayudas sociales y familiares”.

Mientras tanto, Colombia está ante el reto de ampliar el concepto del morir dignamente, enfocándolo más a la dignidad que a la muerte.


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