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Informe para el sector
salud
Medicamentos falsificados,
reto mundial
Francisco
De Paula Gómez. M.D., E.S.P. - Presidente Ejecutivo
AFIDRO - francdepaula@afidro.com - elpulso@elhospital.org.co
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| La
Organización Mundial de la Salud está realizando
un llamado internacional para coordinar la lucha global contra
una creciente epidemia que afecta a todo el planeta: la falsificación
y contrabando de medicinas. OMS, 2006. |
| Tan metidos
en nuestros problemas cotidianos, tan preocupados con el financiamiento
del Sistema General de Seguridad Social, tan concentrados en
disponer de la mejor manera los exiguos recursos para la atención
en salud, en fin, tan absortos en lo que creemos necesario en
salud, que se nos coló un monstruo de mil cabezas y apenas
nos dimos cuenta: el mercado ilegal, la falsificación
y el contrabando de medicamentos. |
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De acuerdo con la
Organización Mundial de la Salud, aunque es difícil
obtener cifras precisas, se calcula que los medicamentos falsificados
representan más del 10% del mercado farmacéutico
mundial. Si bien esta práctica existe en todas las regiones,
los países en desarrollo son los que se llevan la peor
parte, pues, según se estima, el 25% de los medicamentos
que se consumen en ellos han sido falsificados. Se considera
que en determinados países ese porcentaje alcanza hasta
un 50%, y, en un estudio de la OMS sobre falsificación
de medicamentos se señaló la presencia de este
tipo de productos en 20 países entre enero de 1999 y
octubre de 2000, y se llegó a la conclusión de
que el 60% de los casos de falsificación correspondían
a los países pobres y 40%, a países industrializados.
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Por
su parte, la OPS ha dicho: Para la Organización
Panamericana de la Salud y otras agencias e instituciones mundiales
de salud pública, gobiernos y la industria farmacéutica
internacional, este es un preocupante fenómeno, creciente
y epidémico, que demanda el concurso de todas las naciones
para combatirlo eficazmente. En la Región de las Américas,
el problema de los medicamentos falsificados es un asunto de
extraordinaria gravedad.
Situación en nuestro país
El caso de Colombia no es menos dramático, pues
durante la última década y de manera persistente,
nuestro país ha sido señalado por el Pharmaceutical
Security Institute como uno de los 10 países donde más
se producen y comercializan estos productos fraudulentos y donde
más arrestos y operativos positivos se suceden. Mirándolo
con un poco de tranquilidad, el dato no debería sorprender
si recordamos que, infortunadamente la transgresión en
nuestro país es endémica, que el narcotráfico,
la delincuencia organizada, la piratería y carteles de
cuanto crimen pueda uno imaginarse, aquí hace rato anidaron.
Lo que si sorprende, es que se encuentre uno por ahí
a ciertos personajes del sector, escandalizados porque se dan
a conocer estas impresionantes cifras y estos urgentes llamados
de atención de los organismos multilaterales, o que se
trate de aplacar la gravedad de la situación entregando
datos e información incompleta o liviana. El primer paso
para solucionar un problema, definitivamente es reconocer que
existe para no evadirlo.
¿Qué es un medicamento falsificado? La OMS a través
de su proyecto bandera contra la falsificación, IMPACT,
define: "Un medicamento, que es deliberada y fraudulentamente
etiquetado en lo que respecta a su identidad u origen. La falsificación
puede aplicarse tanto a los productos de marca como a genéricos,
pudiendo contener los productos falsificados ingredientes correctos
o equivocados, sin ingredientes activos, con ingredientes activos
insuficientes o con envases falsos" (http://www.who.int/impact/impactq-a/en/index.html).
Y con semejante nivel de amplitud del espectro, podremos imaginarnos
los efectos del problema.
(1) El primer y más severo afectado es el paciente, y
tal y como lo plantea OMS, en el mejor de los casos sufre
el fracaso de su tratamiento o hace fármaco-resistencia;
desde allí, todo el espectro de complicaciones puede
suceder, hasta llegar a la muerte misma en muchos casos. En
Colombia se han encontrado productos falsificados que contenían
los venenos más inesperados, que van desde sustancias
inertes como el ladrillo molido y el cemento, inofensivas
harinas, colorantes y azúcar, hasta tóxicos como
etilenglicol y plaguicidas. Y no se salvan pacientes de ningún
tipo, pues se han encontrado completas redes de falsificadores
que distribuían medicamentos oncológicos, antiretrovirales
y biológicos a importantes entidades de salud. ¿Cuántas
personas han muerto por este despiadado negocio? Nadie sabe,
como tampoco tenemos idea de la magnitud del problema relacionado
con malos tratamientos y complicaciones. |
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En la legislatura pasada
y luego
de dos intentos fallidos previos en el Congreso,
se logró la aprobación de la Ley 1220 de 2008
modificatoria del Código Penal, que incrementa
las penas para quienes corrompan, imiten
o falsifiquen medicamentos o los comercien,
pues aunque no se crea, estos
delitos eran excarcelables.
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Los
profesionales de la salud en su conjunto, las entidades hospitalarias
y aseguradoras de salud, también sufren los rigores de
este macabro comercio, pues la atención de muchos de
sus pacientes se ve obstruida por falsos medicamentos que generan
complicaciones médicas, que incrementan los costos de
los tratamientos y que con seguridad en más de un caso
pueden generar complicados procesos legales. Sobra decir que
el Sistema General de Seguridad Social de Salud es afectado
inexorablemente, al tener que incurrir en sobre-costos no cuantificados
para atender complicaciones a muchos de sus afiliados.
Para todo el sector farmacéutico el impacto es mayúsculo.
Los distribuidores al detal de medicamentos, droguerías
y farmacias, los grandes distribuidores y la industria farmacéutica
en su conjunto, ven cómo una importante porción
de su mercado es devorado por mafias de traficantes a los que
no les importa la vida de las personas.
Como se enfrenta
Para enfrentar la situación, a nivel global,
se constituyó en febrero de 2006 el IMPACT (International
Medical Products Anti-Counterfeiting Taskforce por su sigla
inglesa) en el seno de la Organización Mundial de la
Salud, cuyo propósito es construir y coordinar redes
entre países para detener la producción, comercialización
y venta de medicamentos falsificados en todo el mundo. IMPACT
es una asociación compuesta por organizaciones internacionales,
Organizaciones No Gubernamentales, organismos encargados de
hacer cumplir, asociaciones de fabricantes de productos farmacéuticos
y de drogas, y las autoridades reguladoras.
También en Colombia se han venido haciendo importantes
esfuerzos para atacar este flagelo, los cuales son reconocidos
a nivel latinoamericano. En la legislatura pasada y luego de
dos intentos fallidos previos en el Congreso, se logró
la aprobación de la Ley 1220 de 2008 modificatoria del
Código Penal, que incrementa las penas para quienes corrompan,
imiten o falsifiquen medicamentos o los comercien, pues aunque
no se crea, estos delitos eran excarcelables; también
esta ley incrementa penas para falsificadores de insumos médicos,
licores y alimentos. Es un gran avance en la lucha contra los
productos falsificados.
Pero como no hay dicha completa en este país del Corazón
de Jesús, no faltó quien le colgara un mico
a la Ley 1220 y le introdujera un aparte que deja efectos nulos
para la aplicación de penas relacionadas con medicamentos
fraudulentos, así: Articulo 8°. Para efectos
previstos en los artículos 372 y 373 del Código
Penal, no se consideran sustancias médicas, medicamentos
o productos farmacéuticos imitados, alterados, simulados
o falsificados aquellos que habiendo obtenido registro sanitario
otorgado por la autoridad competente son comercializadas por
su titular o con su autorización.... De manera,
que ahora con este nuevo e inconstitucional articulito, parece
que si un medicamento causa daño a un consumidor porque
incumple normas establecidas en materia de seguridad, calidad
y eficacia, no existiría posibilidad de castigar al titular
del registro o al que está autorizado para comercializarlo,
y así, tanto el debido reclamo de los ciudadanos como
la subsecuente aplicación de penas por ese fraude a los
causantes, se harían imposibles.
En conclusión, el reto frente a la falsificación
de medicamentos es inmenso. Y es posible que hasta ahora apenas
nos estuviéramos dando cuenta.
(1) Las palabras subrayadas en todas las definiciones presentadas
entre comillas de este artículo, son fuera de texto. |
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