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País y Niñez
Esclavos entre cuatro paredes
Juan
Pablo Guerrero Q., MD - Especialista en Gerencia de Calidad
y Magíster en Administración - jpgq@elhospital.org.co
- elpulso@elhospital.org.co
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| Con motivo
de la reciente celebración del Día Mundial contra
el Trabajo Infantil, la ONG Save the Children publicó
el estudio Esclavos de puertas adentro, en el cual
reporta que actualmente hay 218 millones de niños y niñas
trabajadores en el mundo, con edades comprendidas entre los
5 y 17 años. Más de la mitad de ellos realizan
trabajos peligrosos, y unos 8 millones y medio están
atrapados en las peores formas de trabajo ilegal. |
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En este informe se
revelan las 8 formas más frecuentes de esclavitud infantil
contemporánea: trata infantil, explotación sexual
con fines comerciales, trabajo infantil forzoso por endeudamiento,
trabajo forzoso en la mina, trabajo forzoso en la agricultura,
niños soldados, matrimonio infantil forzoso y esclavitud
doméstica. Hace énfasis en esta última
forma de esclavitud infantil, considerada la más desconocida
por darse en el ámbito privado. Se calcula que alrededor
de 40 millones de niños y niñas son sirvientes
domésticos en todo el mundo.
El trabajo doméstico infantil se entiende como el realizado
por niños o niñas que no han cumplido la edad
mínima de admisión al empleo o por los que superan
esa edad pero que son menores de 18 años y trabajan en
condiciones peligrosas o de explotación. Las peores formas
de trabajo doméstico infantil se dan por vía de
la trata, situación de esclavitud, abusos o explotación
sexuales, o realizan un trabajo considerado como peligroso.
Los niños trabajadores domésticos que trabajan
fuera del hogar familiar son los más vulnerables y explotados.
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La mayoría
de los afectados son niñas, poseen escasa educación
y normalmente provienen de familias pobres y a veces rotas.
El trabajo doméstico se hace incluso más peligroso
cuando los niños son llevados a otras ciudades o países
para trabajar como sirvientes domésticos.
Las causas fundamentales de la existencia del trabajo infantil
doméstico son múltiples, entre las que sobresalen
la pobreza y su feminización, la exclusión social,
la falta de educación, la discriminación de género
y étnica, la violencia doméstica, los desplazamientos,
el éxodo rural y la pérdida de los padres por
conflictos y enfermedades.
Las graves consecuencias son la falta de acceso a la escolarización,
al juego y a una socialización básica, alejamiento
de sus familias con privación de todo afecto y apoyo
familiar. Generalmente empiezan a trabajar a una edad muy temprana,
asumen excesivas responsabilidades como el cuidado otros niños,
manejo de utensilios peligrosos, interminables jornadas de trabajo,
con escasa o nula remuneración.
A pesar de los avances en la lucha contra la explotación
infantil, aún se requiere que muchos países aclaren
y regulen la situación de los niños y niñas
empleados en el trabajo doméstico y, por otro lado, acaben
tajantemente con la situación de esclavitud de muchos.
Es necesario ofrecer una educación accesible, flexible
y económica para favorecer la salida de menores envueltos
en las peores formas de trabajo infantil y acceso amplio a formas
de crédito locales para las familias cuyos hijos están
en riesgo de convertirse en trabajadores forzosos por endeudamiento
familiar. El problema es complejo y requiere la implementación
de políticas públicas que integren a los gobiernos
departamentales y municipales, y desarrollar capacidades en
los entes territoriales para el cumplimiento de la política
a través de proyectos y programas . |
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