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| La hipertensión
arterial pulmonar es una enfermedad que no tiene una cura, que
no tiene un buen pronóstico de vida, que demanda un seguimiento
constante por parte de un especialista y en muchos casos el
consumo de medicamentos de por vida. Más conocida como
hipertensión pulmonar, la hipertensión arterial
pulmonar es la manifestación de un grupo de enfermedades
que al aumentar la presión de las arterias en los pulmones,
va deteriorando progresivamente la salud y la calidad de vida
de quien la padece. Por esto, el Hospital Universitario San
Vicente de Paúl como centro de referencia de enfermedades
poco comunes y de alta complejidad, busca mejorar la calidad
de vida de los pacientes que sufren esta enfermedad en su Programa
de Hipertensión Pulmonar, a cargo de un grupo de especialistas
altamente calificados. |
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Esta
enfermedad está descrita desde principios del siglo XX,
es una entidad muy rara con incidencias que van de uno a dos
casos por millón de habitantes, y no se contaba con medicamentos
específicos para su tratamiento. Es en 1998 después
de investigaciones realizadas, cuando empezaron a desarrollarse
ciertos medicamentos que mejoraban la calidad de vida de los
pacientes, explica el doctor Julio Cesar Forero, internista
neumólogo.
El programa de hipertensión arterial del Hospital San
Vicente nació en el Departamento de Neumología,
ante la necesidad de atender estos pacientes que por lo general
se estaban quedando sin ningún tratamiento. |
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Esta es una enfermedad con un alto índice de
mortalidad: entre un 50 y un 80% de pacientes con esta afección
puede morir a los dos o tres años de haber empezado
a sufrirla. Ante la falta de centros especializados en su
manejo y el desconocimiento de esta enfermedad por la gran
mayoría del personal de la salud, se le estaba dando
un manejo inadecuado. Entonces por iniciativa del Grupo de
Neumología se propuso brindar una oportunidad de atención
a estas personas, en un Hospital como el San Vicente que dispone
de los recursos tecnológicos necesarios y cuenta con
los especialistas y sub-especialistas para ofrecer una atención
integral a esta enfermedad, desde el diagnóstico, el
seguimiento y el tratamiento indicado, puntualizó
el doctor Forero.
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La hipertensión
pulmonar debería ser
catalogada como enfermedad de alto costo y catastrófica,
por tratarse de una enfermedad que no tiene cura,
ser altamente discapacitante y progresiva, consumir
costosos recursos y tener una muy alta mortalidad
si no es tratada oportunamente.
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El programa
de Hipertensión Pulmonar del Hospital San Vicente ofrece
consulta de hipertensión pulmonar en la cual se evalúan
los pacientes remitidos y los pacientes que han estado internados
en el Hospital, con el fin de hacerles el seguimiento y los
controles necesarios de respuesta a los medicamentos. Y a los
pacientes hospitalizados se le hacen todos los estudios complementarios
que requieren para establecer un diagnóstico preciso
del avance de la enfermedad e iniciar su tratamiento.
Causas y síntomas
No se conocen las causas de la hipertensión pulmonar:
si bien influyen factores hereditarios, algunas hipertensiones
pulmonares son asociadas a otras patologías como enfermedades
del tejido conectivo (lupus eritematoso sistémico, esclerosis
sistémica, artritis reumatoidea); también a trastornos
y enfermedades cardiovasculares, al uso de drogas como la cocaína
y las anfetaminas, o de medicamentos como la fenfluramina que
era usada como adelgazante.
Existen otras causas como enfermedades del corazón, entre
las que se encuentran las insuficiencias cardíacas y
enfermedades de las válvulas cardíacas; y también
puede ser causada por neumopatías como la Enfermedad
Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) e incluso en algunos
casos por ciertas enfermedades infecciosas.
La hipertensión pulmonar se presenta en todos los rangos
de edad, desde recién nacidos hasta ancianos; en recién
nacidos y niños hasta los 5 u 8 años, por cardiopatías
congénitas, en los que se manifiesta como otras enfermedades
y se detecta a los 28 o 30 años. La hipertensión
pulmonar idiopática o primaria en pacientes jóvenes
entre 30 y 40 años sin antecedentes y que empiezan a
desarrollar esta enfermedad, sin que sea muy claro su origen;
por lo general, ésta se da en más mujeres que
hombres, y son pacientes en edad fértil en las cuales
está contraindicado el embarazo debido al alto riesgo
de mortalidad, que puede ser hasta del 80% (se mueren 80 de
100 de estas pacientes). Y en los ancianos por problemas cardíacos,
a veces por la misma disfunción de las válvulas
de corazón, EPOC o por una secuela de tuberculosis que
fibrosa el pulmón, o por otras enfermedades. |
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Algunos de los síntomas
más frecuentes que presentan quienes tienen esta enfermedad,
son la asfixia o dificultad para respirar durante la actividad
normal y que puede aumentar mientras se realiza ejercicio;
cuando la enfermedad está más avanzada se puede
presentar dolor en el pecho, palpitaciones, pulso acelerado,
fatiga, mareos y pérdidas de conciencia. Aclara el
doctor Forero, que muchos de estos síntomas son muy
inespecíficos, y se pueden confundir con frecuencia
con otras enfermedades que se sobreponen, por lo que muchas
veces se dificulta el diagnóstico.
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El
tratamiento
Aunque la hipertensión pulmonar no tiene cura
comprobada hasta el momento, los tratamientos y medicamentos
disponibles ayudan a disminuir el ritmo de la progresión
de la enfermedad y en algunos casos a revertir el daño
causado a los pulmones, prolongando así la vida de los
pacientes.
Con base en los estudios realizados al paciente para diagnosticar
la enfermedad y teniendo en cuenta factores como la edad, la
severidad de la enfermedad y el estadio en que ésta se
encuentre, en el Programa de Hipertensión Pulmonar del
Hospital San Vicente, el médico determina el tratamiento
a seguir. Para la hipertensión arterial pulmonar leve,
el tratamiento básico incluye la utilización de
diuréticos y oxígeno. Cuando la enfermedad está
más avanzada, el paciente puede requerir de medicamentos
inhibidores de fosfodiesterasa tipo sildenafil, que vasodilata
o disminuye la presión en las arterias del pulmón;
también se utilizan medicamentos específicos como
el bosental o el iloprost -inhibidores de una sustancia que
se llama la endotelina-, y las prostaciclinas: todos estos son
medicamentos que el paciente debe utilizar durante períodos
de tiempo muy prolongados o durante toda la vida, explicó
el doctor Forero, quién agregó que por tratarse
de medicamentos no incluidos en el Plan Obligatorio de Salud
-POS-, encarecen los tratamientos de la enfermedad.
El Hospital: Centro de referencia de
alta complejidad
El Programa de Hipertensión Pulmonar del Hospital
San Vicente de Paúl constituye un centro de referencia
para la atención de la enfermedad; luego de que un médico
detecta los síntomas, puede remitir el paciente al especialista
respectivo, que puede ser un neumólogo o un internista.
Éste a su vez evalúa si el paciente sufre enfermedades
del colágeno o tiene antecedentes de hipertensión
pulmonar, y practica los exámenes iniciales para confirmar
la hipertención pulmonar: radiografía de tórax
para apreciar arterias del pulmón crecidas y el corazón
grande, y ecocardiograma para evaluar el aumento de presión
en la arteria del pulmón y la dilatación del lado
derecho del corazón; luego se hacen pruebas serológicas
y cateterismo cardíaco para medir las presiones de la
arteria del pulmón y confirmar el diagnóstico.
Los resultados de las pruebas determinan la terapéutica
a seguir, la formulación de medicamentos, y el seguimiento
y control al paciente con médico internista una o dos
veces al año o cuando el paciente se deteriora.
En dos años, en el Hospital San Vicente se han atendido
40 pacientes en los diferentes estadios de la enfermedad, desde
leve a severo, y la mayoría de los pacientes mostraron
buena respuesta a los tratamientos. |
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El Programa de Hipertensión
Pulmonar del
Hospital San Vicente ofrece atención integral:
consulta especializada, seguimiento, tratamiento,
y evaluación y control a los pacientes que
padecen esta enfermedad.
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Proyección
del Programa
El Programa de Hipertensión Pulmonar del Hospital
San Vicente participó en la construcción de unas
guías para aplicar a nivel nacional, pues en Colombia
no se tienen estudios clínicos sobre la enfermedad. Junto
con neumólogos que tratan esta patología en diferentes
ciudades del país, con cardiólogos que también
la detectan y apoyan el diagnóstico y su manejo, y con
reumatólogos, se revisó la evidencia científica
y se adaptaron unas guías a la población colombiana.
Dichas guías fueron presentadas en el Segundo Encuentro
Colombiano de Hipertensión Arterial Pulmonar cumplido
en Medellín el pasado 5 y 6 de marzo, con asistencia
de invitados internacionales.
El objetivo con las guías es ofrecer información
a los médicos para que identifiquen y detecten la enfermedad,
de manera que puedan remitir los pacientes de forma más
temprana al centro de referencia respectivo, donde se pueda
hacer una evaluación completa del paciente y del avance
de la enfermedad. Así se irán identificando los
pacientes, las causas más frecuentes de la enfermedad
y la incidencia en Colombia, y la respuesta a los diferentes
medicamentos; además, en el Comité de enfermedades
vasculares pulmonares de la Sociedad Colombiana de Neumología,
se espera desarrollar una base de datos nacional con la información
clínica de estos pacientes y aportarla a la construcción
de una base de datos latinoamericana, que permita establecer
la magnitud de la presencia de esta enfermedad en esta región
del mundo . |
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