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Propuestas
de soluciones a crisis
mundial en salud y medicamentos
Juan
Carlos Arboleda Z - Periodistas - elpulso@elhospital.org.co |
Como en muchos renglones
de la economía globalizada, los Estados fueron relegados
a ser espectadores inermes ante el poderío de los conglomerados
financieros, dificultando con obstáculos legales-comerciales
la toma de medidas efectivas para controlar la producción
y el precio de los medicamentos.
Sin embargo, el doctor Ibis Sánchez-Serrano señala
que los Estados tienen el rol de garantizar la salud de los
ciudadanos pero con sustentabilidad, y para lograrlo se deben
crear políticas que garanticen un mejor estado de la
salud de las personas con campañas y acciones fuertes
de prevención, y buscando accesibilidad a los medicamentos:
Cubrirlo todo no es factible; por eso hay que crear un
sistema de conciencia del ciudadano por su salud, de educación
hacia la salud, pero proporcionar la infraestructura, el acceso
a los médicos y a los medicamentos. No es solo prescribir
sino generar los incentivos para que la población tenga
un estado de salud con monitoreo: eso forma parte de la salud.
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Y frente al papel de los
Estados como reguladores del mercado farmacéutico,
dijo: Actualmente la mayoría de países
latinoamericanos somos importadores y consumidores de medicamentos
creados en Estados Unidos y Europa; si no producimos, tenemos
que importar o no consumir, eso es lo que hacemos a nivel
farmacéutico. Países como Brasil aplican una
estrategia válida, pero lo más importante sería
desarrollar patentes generadas con los recursos del mismo
país sin violar las patentes de otros en necesidades
que no sean de vida o muerte; hay que crear productos, desarrollar
ideas internas.
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La
luz al final del túnel
Aunque el panorama no parece el más alentador
para quienes manejan los sistemas de salud y pretenden solucionar
las crisis, para el doctor Sánchez sí hay alternativas:
La salida es articular actores para buscar convergencias
de conocimiento, información e intereses; hay que encontrar
formas de capitalizar lo que se tiene, centrándose en
que las necesidades sean satisfechas con innovación.
Esto se logra de una forma lógica, no puede ser de manera
improvisada; entonces desde un punto de vista económico,
lógico y nacional se pueden hacer cambios, pero con una
alineación de intereses previa, con soluciones focalizadas
en las necesidades y personas que participan de todo el proceso.
En otras palabras, la propuesta es crear sistemas propios de
producción de medicamentos basados en la información
y el conocimiento existente, entendiendo el funcionamiento de
la industria farmacéutica y sus implicaciones en la sociedad,
sin descartar la ayuda de la misma industria: El asunto
es político, hay que plantearle a la industria una contraprestación
a cambio de lo que se llevan de nuestros mercados, como soluciones
propias a nuestras necesidades. Por ejemplo: tenemos problemas
con Chagas, capaciten a nuestros investigadores o donen un centro
de investigaciones; sé que la respuesta será positiva
porque he conversado con casas farmacéuticas al respecto
y tienen el interés, pero a los países latinoamericanos
les falta iniciativa, además de carencias en infraestructura,
y por eso estos apoyos terminan en regiones como Asia. |
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El problema grande es
que no invierten
en innovación, en investigación y desarrollo,
en la
activación de una industria farmacéutica propia
utilizando
los recursos y el talento nacional; si eso no se logra,
podrán invertir todo el dinero del mundo en una
reforma de salud y se fracasará.
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| Dr. Ibis Sánchez |
¿Por qué
razón se interesarían las farmacéuticas
en apoyar iniciativas que pueden ser su competencia? Las respuestas
del doctor Sánchez son varias. La primera, es cuestión
de imagen: dado su deterioro, la industria de medicamentos apoya
propuestas en países en desarrollo para limpiar su maltratada
fama; una segunda razón es el poco peso que puede tener
para sus finanzas la producción de medicinas para patologías
en mercados poco grandes, por ejemplo: ¿Qué significan
100 millones de dólares en ventas de un potencial producto
contra la leishmaniasis, frente al resto de ventas por billones
de dólares?
Y una tercera razón es que apoyando investigaciones en
otras áreas, poco atractivas financieramente, se genera
conocimiento aplicable para otras patologías: La
industria farmacéutica trabaja con base en innovación
y conocimiento, entonces es posible que medicinas para Chagas
no generen recursos importantes, pero mecanismos encontrados
para su tratamiento pueden ser útiles para otras enfermedades;
ahí es donde hay que convencerlos de buscar tratamientos
para Chagas, porque puede descubrirse una proteína que
tenga aplicación en otros tratamientos. Hay que abrir
esas posibilidades.
Y si las opciones son reales, el quid está en el interés
político: En Colombia se pueden buscar esos caminos
de acercamiento, pero el gobierno debe dirigir las negociaciones
y mostrar a las empresas farmacéuticas que ellas obtienen
ganancias con los colombianos; además, poner limitaciones
al precio de venta de los desarrollos generados, para que para
los países generadores del avance o los latinoamericanos
en forma solidaria, puedan acceder a los nuevos productos. Hay
muchas formas de negociar, el problema está en la ignorancia
en muchos países de cómo funciona la industria
farmacéutica y su potencial.
Para el doctor Sánchez, todas las reformas a los sistemas
de salud, incluyendo la ObamaCare y la que se adelanta en Colombia
están condenadas al fracaso, porque están mal
enfocadas: Si el problema es financiero, como vimos, y
el centro son los medicamentos, ese es el punto a resolver;
si éstos no son cada vez más económicos
y accesibles, seguros y eficaces, es por falta de voluntad para
llevarlos a esas instancias. Este tema tiene que entrar como
una inyección en el cerebro de los políticos,
para pasar de importar medicamentos y tecnología -cuando
deberíamos desarrollarlos nosotros mismos-, a hacer inversión
fuerte en investigación y transformar el problema en
un activo para la salud e incluso para la economía nacional.
¿De qué sirven mejores hospitales y más
médicos si el fondo del problema de la salud no lo entendemos?
Las enfermedades, cómo tratarlas y curarlas, es una realidad
siempre presente. El problema grande del que no se dan cuenta
es que no invierten en innovación, en investigación
y desarrollo, en la activación de una industria farmacéutica
propia utilizando los recursos y el talento nacional; si eso
no se logra, podrán invertir todo el dinero del mundo
en una reforma de salud y se fracasará . |
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