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Para los profanos en
el tema de la economía solidaria hay dos concepciones
sobre la materia: la primera es de quienes no perciben que
haya diferencia esencial de ésta con la economía
del capital. La otra es de los que piensan que eso de la solidaridad
es un asunto raro, como esos cuadros abstractos en las exposiciones,
como esa curiosa jerga de los profesionales de la salud, como
esas aburridas películas de Cine Club. Infortunadamente,
ni siquiera las personas del más alto nivel profesional
pueden evadirse a la tentación de restar importancia
a todo aquello que no entienden.
En cambio, para los apasionados de la cuestión cooperativa
(que está inserta en el solidarismo) su asunto suele
ser casi de doctrina. Algunos ven a la Solidaridad como una
tendencia que tarde que temprano subvertirá la sociedad
desde sus cimientos, otros más prudentes la ven como
una alternativa económica humanista y democrática
que debe estar presente en las sociedades capitalistas sin
perturbarlas, aunque sin seguir sus preceptos y sin caer en
sus trampas de egoísmo y explotación.
Apostillas de solidaridad
Para el doctor Luis Felipe González, gerente de Coosalud,
"una cooperativa es una asociación autónoma
de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus
necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales
comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta democráticamente
gestionada". Con relación a las Cooperativas de
Trabajo Asociado (CTA), el doctor Hernán Darío
Vallejo, gerente de Prosalco las define así: "Una
CTA es una empresa sin ánimo de lucro, con autonomía
y participación democrática por parte de los
asociados en la administración, que desarrolla además
de la doctrina cooperativa, las prácticas de autogestión
en la producción de bienes y/o servicios mediante la
vinculación del trabajo de sus asociados y siendo propietaria
de los medios de producción".
Cooperativas que no lo son
Pero, reduciendo al absurdo, hay también la opción
de discriminar lo que es una cooperativa de lo que no lo es,
ya que el fenómeno de las seudo- cooperativas es bastante
más común de lo deseable. No es una CTA, según
el doctor John Jairo Gómez Bernal, gerente de la Cooperativa
Médica Social -Coomsocial-, "una empresa donde
se violan los principios universales del cooperativismo y
se apropian de interpretaciones torcidas de la legislación
cooperativa para explotar a las personas y evadir las responsabilidades
laborales y tributarias".
Según el doctor Alejandro Gómez Rodríguez,
gerente de la Cooperativa UNIDOS Salud Oral Integral, no es
una CTA "una institución en la que sus trabajadores
no son los dueños de la empresa y donde se sujeta su
ejercicio en relaciones convencionales de trabajo y no en
el pacto establecido en los regímenes de trabajo asociado.
Tampoco cumplen con la doctrina cooperativa aquellas organizaciones
de un determinado sector de la economía, en donde se
agrupan personas con el fin de obtener lucro de otro grupo
no asociado de personas del mismo sector".
Para la doctora Luz Marina Londoño, Gerente de Salud
Solidaria SOLSALUD, no es CTA "la organización
cuyo fin único es cumplir con el requerimiento frente
a un tercero que ofrece contrato de servicios y/o bienes;
la agrupación de profesionales que erróneamente
ven este tipo de organización como una herramienta
para disminuir la carga impositiva; la agrupación de
un número de personas para subcontratar a otras bajo
condiciones diferenciales; la asociación bajo una figura
jurídica sin estructura organizacional, sin objetivo
y metas comunes. Cuando una CTA no motiva a la participación
democrática de sus asociados y no da la posibilidad
de igualdad en oportunidades a sus integrantes o cuando contrata
por períodos prolongados a otros profesionales que
realizan las mismas actividades de los asociados, está
faltando a la doctrina del cooperativismo".
Razones para fingir
La pregunta clave es: ¿Por qué disfrazarse de
cooperativa sin serlo? Como es bien sabido, las entidades
sin ánimo de lucro, como lo son las cooperativas, gozan
de ciertos privilegios que las hacen muy llamativas a los
evasores. Según lo explica el doctor Vallejo, el estímulo
está en "sortear el pago de impuestos sobre la
renta y cotización al Sistema General de Seguridad
Social en Salud (SGSSS)", pero esto no es lo único.
Como lo explica la doctora Londoño, se utiliza "esta
figura como una forma de eludir el pago de aportes fiscales
y parafiscales y, en el caso de los profesionales, la disminución
en los pagos vía impuestos".
Incluso hay otros detalles más sutiles como explica
el doctor Gómez: "Aquellas cooperativas conformadas
antes del año 1997 están exentas de industria
y comercio en el municipio de Medellín". Y anota
algo importante, como que "también se acostumbra
este modelo para reducir cargas laborales a las empresas de
otros sectores". Y, más aún, con relación
específica al sector salud, explica que "hay grupos
de personas que, valiéndose de múltiples artimañas
del sistema, tienen acceso a grandes contratos, y los ejecutan
por intermedio de una CTA y sub-contratan a otras personas
no asociadas con el fin de enriquecer al grupo que lo conformó,
lo que las convierte en figuras comerciales con ánimo
de lucro". Otro fenómeno analizado por el doctor
Gómez, "es el poder de negociación que
tiene algunas EPS e IPS, que para rebajar costos de operación
recurren a los profesionales de la salud para que creen estas
empresas, y así poder contratar sus servicios sin ningún
vínculo laboral. Si a eso le sumamos el creciente desempleo
en el sector salud, más las fallas grandes en las entidades
de vigilancia y control, encontramos el por qué de
su auge".
Pero también hay razones menos pérfidas, como
nos cuenta la doctora Londoño: "En la última
década los profesionales de la salud se vieron apremiados
a agruparse a través de empresas y muchos se inclinaron
por el sector cooperativo, más llevados por la cuestión
de tipo tributario y laboral, sin conocer su filosofía
y principios. Esto ha llevado a que muchas de estas CTA no
cuenten con una estructura administrativa e incluso incumplan
con los requerimientos laborales y tributarios, más
por la ignorancia de sus directivos que por una omisión
consciente". Por esto mismo existieron, según
el doctor Gómez, "CTA en el sector salud, que
se han creado y han desaparecido rápidamente, sin cumplir
con sus fines y objetivos sociales".
Ley Marco de la Economía
Solidaria
Actualmente cursa en el Congreso de la República el
proyecto de "Ley Marco de la Economía Solidaria",
que pretende, según la doctora Londoño, "tener
mecanismos de control que eviten la proliferación de
cooperativas y hacer que las existentes cumplan con las condiciones
básicas de tipo legal, económico y social".
A esto, el doctor Gómez agrega que la nueva normatividad
busca "regular las relaciones entre los asociados, la
cooperativa y el Estado, y establecer unas normas mínimas
de seguridad social y pensional para los asociados. También
se pretende constreñir a las empresas que hacen convenios
con CTA, para que no contraten aquéllas que no cumplan
con su objetivo social. Se pretende dar un aire para que las
CTA tengan posibilidades de competitividad dentro de los mercados
en que se mueven".
"Sin embargo", opina el doctor Gómez, esta
ley "abre unas puertas para que sectores capitalistas
tengan acceso a los aportes del sistema cooperativo, lo que
considero funesto para nuestro sector". Con todo, la
existencia de una ley en Colombia no genera una total confianza.
Al decir del doctor González "El gran mal que
tenemos es este país es que no existe quien haga cumplir
las normas y leyes que tenemos en abundancia y excelentes,
pero sin control".
Propuestas finales
Para los especialistas consultados, existen medidas más
allá de la ley que contribuirían a fortalecer
el sector cooperativo y la filosofía solidaria. El
doctor Gómez propone "educar mejor a la población
que ingresa a las cooperativas, así como establecer
mecanismos de control del Estado más fuertes en cuanto
al legítimo ejercicio cooperativo". Para el doctor
Gómez, es fundamental "defender los principios
universalmente aceptados y seguir representado al sector en
los organismos de segundo y tercer grado".
Con relación a las CTA del sector salud, la doctora
Londoño cree que "es fundamental capacitar a sus
directivos, haciendo énfasis en la filosofía
cooperativa y en la organización empresarial, y hacerles
conscientes de la importancia y responsabilidad que tienen
los órganos directivos y de control de una empresa,
teniendo claro que si es una empresa cooperativa el compromiso
es aún mayor, dado que para este tipo de organizaciones
el balance social es de gran importancia y que ante un mercado
cada vez más agresivo y competitivo, tienen que contar
con una estructura suficientemente fortalecida y adecuada"
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