MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 254 NOVIEMBRE DEL AÑO 2019 ISNN 0124-4388
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Bajo la lupa de la Superintendencia de Salud hay 18 EPS del país que están en riesgo de ser liquidadas por diferentes incumplimientos de sus obligaciones con los pacientes.
En este último mes ya liquidaron seis en el país, situación que llama la atención de los académicos porque aseguran que es buena la intervención, pero va a generar un embotellamiento al sistema de salud que hoy ya está colapsado.
Román Restrepo Villa, docente Facultad Nacional de Salud Pública dice que es una decisión complicada “porque no estamos hablando de una EPS, estamos hablando que en lo corrido del año son seis, y a las que se le suman otras tres que no se han liquidado, pero han salido de una gran cantidad de departamentos”.
Para el académico, la liquidación arrastra con unos tres millones de personas que van a tener que ser cambiadas de EPS y se anuncia que en total son 18 EPS que están en el listado de las que posiblemente se liquiden en lo que queda del año, “esto puede generar un desorden en el sistema porque esa población hay que cambiarla de aseguradora y hay que abrir periodos para que la gente se pronuncie sobre ese cambio en virtud de la libertad de elección, eso implica suspender tratamientos continuados, por ejemplo, los pacientes con cáncer u otro tipos de tratamientos que son continuos, y que no pueden pararse, pero que ante la liquidación de las EPS corren grave riesgo”.
Estas decisiones que está tomando la Superintendencia de Salud, podrían implicar una sobrecarga a otras EPS que no se han preparado para recibir de manera automática a miles de nuevos afiliados, a esto se le suma otro problema y es el desconocimiento del perfil de riesgo que trae cada paciente: “va a implicar probablemente una sobrecarga en las redes de servicios en estas EPS que no están preparadas para recibir esta nueva población en gran volumen, es decir, habrá consecuencias para las personas afiliadas y para la red de servicios”.
Román Restrepo Villa insiste en que: “Uno tendría que decir que la EPS que no está funcionando lo mejor es liquidarla y el problema no es que se tomen esas decisiones, sino que hay que asumirlas en conjunto en el sistema y de ahí que este a su vez se tenga que preparar para mirar cómo solucionar completamente el problema y no simplemente sacar puntualmente a unas EPS, sin pensar en la complejidad que eso tiene tanto para la gente y para las redes de servicios, donde unas se quedan afuera y otras reciben una sobrecarga”.
La cifra global que se ha dado a conocer y que representa a los usuarios afectados por la liquidación supera los dos millones 700 mil personas, y si bien el gobierno ha señalado que esta cifra solo representa el seis por ciento del total de la población colombiana, la complejidad de trasladar 2 millones 700 mil personas implica problemas desde las bases de datos, la racionalización que deben hacer las EPS receptoras con respecto al manejo del riesgo de esa población porque no conocen el perfil de riesgo que se tiene, no se ha hecho la gestión de ese riesgo y ahora tienen que asumirlo, y a esto se le suma una carga de demanda de servicios de salud de toda naturaleza, demandas que apenas se van a producir pero otras ya vienen y necesitan darle continuidad a los tratamientos pero ahora con los pacientes ubicados en una nueva red de servicios, y que muy probablemente no está preparada para recibir a estas personas en virtud de la contratación que tienen, y esto hace que el panorama sea complejo.
“No se trata de una cifra que de hecho ya es grande, pero si se van a tomar decisiones sobre 18 EPS, teniendo en cuenta que en esas EPS esta Coomeva, que es una EPS muy grande y muchos afiliados en todo el país, o pensando en Antioquia en la EPS más grande que es Savia Salud y que está en el listado de las posibles liquidadas, se tiene prácticamente todo el régimen subsidiado del departamento”, si íntegramente no se piensa en el manejo de todo el sistema de información de la siniestralidad, en el manejo de todo el hacinamiento, en la organización de toda la red de servicios, esto va a ser un desastre completo.
La figura para las primeras semanas de noviembre es la de un embudo, una base muy amplia de gente que demanda servicios de salud con un cuello de botella sumamente estrecho para darle salida: “yo creo que lo que va a pasar este mes e incluso en las semanas siguientes, va a ser una enorme concentración de demandas y de población sin atención en la salud”.
Y el profesor Restrepo hace una reflexión final, no se debe considerar que la vigilancia y el control pueden funcionar como rueda suelta sin que exista una preparación de todo lo que se requiere en términos de red de servicios para poder darle salida a los problemas y poder atender a la población como se debe.
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