MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 330 MARZO DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
Colombia registra una recuperación progresiva en sus coberturas de vacunación tras la caída experimentada durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, el país aún no alcanza la meta del 95 %, estándar internacional considerado necesario para garantizar inmunidad colectiva en la población infantil.
Así lo señala el Boletín Observatorio de Vacunación – Coberturas de Vacunación en Colombia 2024 (junio de 2025), el cual explica que: “El Observatorio de Vacunación es una colaboración entre la academia, la sociedad civil y el sector privado que busca optimizar la gestión del Plan Ampliado de Inmunizaciones (PAI) y monitorear el cumplimiento de la Ley de Modernización del PAI (Ley 2406 de 2024)”.
El documento recuerda, además, que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) “se ha propuesto alcanzar una tasa de cobertura del 95 % en este grupo para el año 2030”.
El informe describe la evolución regional posterior a la pandemia: “En 2021, tras registrar niveles de cobertura relativamente bajos del 87 % en la primera dosis de DTP y el 81 % en la tercera, la región pudo revertir esta tendencia, mejorando la mayoría de sus porcentajes y superando los niveles previos a la pandemia”.
Para 2023, se alcanzó “una cobertura del 90 % en la primera dosis de la vacuna contra difteria, tétanos y tos ferina (DTPcv1)… y un 88 % en la tercera dosis (DTPcv3), posicionando a la región como la única en la OMS que superó los niveles de cobertura previos a la pandemia”.
En el caso colombiano, el boletín es enfático: “Entre 2019 y 2024, ninguna de las vacunas trazadoras alcanzó o superó la meta del 95 %”.
Asimismo, precisa que “todos los biológicos mostraron un descenso pronunciado durante 2020-2021, atribuible a los efectos de la pandemia de COVID-19, y en años posteriores una recuperación parcial”.
Durante 2024, la tercera dosis de pentavalente alcanzó una cobertura de 89,3 %; la primera dosis de triple viral (SRP) llegó a 92,7 %, y el refuerzo a los 18 meses se ubicó en 86,2 %. El documento advierte que “ninguna dosis de refuerzo supera el 90 %” y concluye que “la tendencia muestra un comportamiento similar en todos los biológicos trazadores, con una recuperación progresiva, pero aún alejados de la meta del 95 %”.
Frente a alertas sobre posibles recortes presupuestales, el Ministerio de Salud y Protección Social informó que “la vacunación en Colombia está plenamente garantizada para la totalidad del año 2026, cuenta con planeación y recursos que aseguran la continuidad del programa durante el primer trimestre de 2027 y, además, avanza en la ampliación progresiva del esquema de inmunización”.
La entidad aseguró que “no existe ningún riesgo para la operación del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI)” y que “las variaciones en los montos de inversión para 2026 no representan riesgo alguno para la operación del PAI”.
El Ministerio destacó además que Colombia mantiene “uno de los esquemas de vacunación más completos de la Región de las Américas, con 24 vacunas y 3 inmunoglobulinas que protegen contra más de 30 enfermedades”, y reiteró que las vacunas “son seguras, gratuitas y salvan vidas”.
Dentro del proceso de ampliación se incluye la introducción gradual de la vacuna contra el dengue en municipios priorizados y la vacunación materna contra el Virus Sincitial Respiratorio (VSR).
El infectólogo pediatra Germán Camacho enfatizó la relevancia histórica de la inmunización: “Junto con el agua potable, las vacunas son la estrategia que más muertes han prevenido y más vidas han salvado en el mundo”.
Por su parte, el subsecretario de Salud Pública Julián Fernández subrayó: “No son las vacunas incorporadas en el plan las que salvan vidas, sino las aplicadas”.
Sobre el riesgo epidemiológico en contextos de movilidad internacional, Camacho advirtió: “Van, se infectan afuera y llegan a enfermarse en Colombia”.
Desde la perspectiva pedagógica, Comfama recoge en su blog la explicación de Yuliet Lindely Montoya, enfermera de vacunación, quien señala: “El sistema inmunológico puede disminuir sus defensas con el tiempo, lo que hace que algunas enfermedades generen secuelas físicas y mentales de por vida, como ocurre en casos de meningitis”.
Sobre la importancia de los refuerzos, agrega: “Los refuerzos, como la palabra lo indican, son para completar la protección al sistema inmunológico y porque el cuerpo no adquiere los anticuerpos necesarios en las primeras dosis para protegernos de estas enfermedades”.
La entidad concluye que “gracias a la vacunación, muchas enfermedades que antes eran frecuentes y mortales se han reducido significativamente, lo que evidencia el impacto positivo de las vacunas en la salud pública. Mantener los esquemas de vacunación completos y sus refuerzos es clave para garantizar la protección de toda la población frente a enfermedades prevenibles”.
El debate sobre vacunación también se inserta en un contexto más amplio de enfermedades emergentes y reemergentes. Para Juan Eduardo Guerrero Espinel, presidente de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Salud Pública: “Si las enfermedades emergentes y reemergentes no son solo desafíos biológicos, sino espejos de nuestras inequidades, modelos de desarrollo y formas de habitar el territorio, enfrentarlas exige más que vacunas: requiere transformar la relación entre el Estado, la sociedad y la naturaleza”.
El experto advierte que fenómenos como el cambio climático y la deforestación favorecen la expansión de vectores y el salto de patógenos entre especies, lo que demuestra que la vacunación debe complementarse con políticas ambientales, educativas y sociales.
Desde el Instituto Nacional de Salud (INS), su directora Diana Marcela Pava Garzón sostiene: “La reemergencia de enfermedades prevenibles evidencia la necesidad de reforzar la confianza ciudadana en la vacunación, mejorar la cobertura en zonas rurales y fortalecer la articulación intersectorial”.
Colombia ha fortalecido herramientas como el Sivigila 4.0, la vigilancia comunitaria y la integración. Sin embargo, persisten desafíos asociados a la movilidad poblacional, el cambio climático y las brechas territoriales. El reciente brote de fiebre amarilla obligó a desplegar equipos de respuesta inmediata e intensificar la vacunación en poblaciones susceptibles, evidenciando que la capacidad de reacción debe estar acompañada de estrategias preventivas sostenidas.
La meta del 95 % continúa siendo el referente técnico para prevenir brotes y proteger a la población infantil. Colombia muestra una recuperación progresiva en sus coberturas y avanza en la ampliación del esquema, pero enfrenta desafíos estructurales relacionados con confianza ciudadana, desigualdad territorial y enfermedades emergentes.
La vacunación sigue siendo una de las intervenciones más costo-efectivas en salud pública. No obstante, como coinciden expertos e instituciones, su impacto dependerá no solo de la disponibilidad de biológicos, sino de su aplicación efectiva, la educación comunitaria y una articulación territorial sólida y sostenida.
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