MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 119  AGOSTO DEL AÑO 2008    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Ahora en el Hospital:
Terapia Electroconvulsiva
con Anestesia y Relajación

Alejandro Tamayo Montoya - Periodista - elpulso@elhospital.org.co

En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl se tiene ahora la posibilidad de aplicar la Terapia Electroconvulsiva con Anestesia y Relajación (Tecar), gracias a la adquisición de un nuevo equipo que permitirá tratar a pacientes con severos transtornos mentales, que no tienen ninguna otra opción de tratamiento.
“La terapia Tecar es una convulsión médica y clínicamente asistida, indicada para ciertos grupos de pacientes con cuadros de enfermedad mental severa, para quienes constituye la única y mejor opción de tratamiento, porque no responden favorablemente al tratamiento con fármacos. El Hospital Universitario San Vicente de Paúl ofrece desde hace dos meses esta alternativa de tratamiento a esos pacientes”, informó la Diana Restrepo Bernal, miembro del Programa de Psiquiatría de Enlace del Hospital.
La médica dio a conocer detalles del nuevo equipo que permite la aplicación de la terapia: “Es un aparato pequeño, similar a los equipos que sirven para descargar eléctricamente a los pacientes que hacen paro cardio-respiratorio. Está diseñado para transmitir una corriente eléctrica cuya intensidad de onda se gradúa de acuerdo con la necesidad del paciente y los criterios del psiquiatra en cada caso particular”.
Método con más de 70 años de aplicación
La terapia electro-convulsiva se emplea desde 1938, como tratamiento pionero que precede al uso de la farmacología en Psiquiatría; dichas máquinas se extendieron por todo el mundo y con el auge de los medicamentos se relega para tratar sólo los pacientes más graves y resistentes a tratamientos farmacológicos, y para casos especiales como mujeres embarazadas con trastornos mentales que no pueden recibir medicamentos.
En Colombia, la terapia electroconvulsiva se usa desde los años 50 y su empleo era muy común, el choque eléctrico se aplicaba sin anestesia y producía convulsiones bruscas. En los años 70 hubo un gran movimiento en el mundo de anti-psiquiatría, cuando cayó en desgracia la psiquiatría como tal, el uso de medicamentos y la terapia electroconvulsiva, siendo estigmatizados como una especie de maltrato o castigo a las personas.
“Las cosas han cambiado, pero ese estigma y ese temor sigue siendo comunes, y todavía algunos médicos piensan que usar terapia electroconvulsiva es retornar a la edad oscura de la psiquiatría”, señala la doctora Restrepo. Más el nuevo equipo y la aplicación misma de la terapia Tecar son muy diferentes ahora, con todos los cuidados de un procedimiento quirúrgico, con protocolos de avanzada similares a los de hospitales de Estados Unidos y Europa, donde sigue siendo una terapia de primera línea para ciertos pacientes.
Sólo para algunos grupos de pacientes
La psiquiatra Diana Restrepo hace especial énfasis en el tipo de personas que pueden ser beneficiadas con la terapia. “Quien llega a este tipo de tratamientos es porque tiene una indicación muy precisa, tiene una patología muy grave o porque no se le permite recibir medicamentos. Son pacientes muy seleccionados, muy bien evaluados por anestesia y por psiquiatría; a fin de cuentas, no estamos experimentando, no estamos haciendo cosas que no estén aprobadas en otras partes del mundo”, sostiene.
La terapia tiene indicaciones primarias, fundamentales. Hay diagnósticos psiquiátricos y médicos en los que se tiene evidencia de que funciona muy bien: depresión severa, melancólica, con características psicóticas; trastorno afectivo bipolar; falta de respuesta a medicamentos; pacientes con alto riesgo suicida; esquizofrenia que no responde a fármacos; mujeres embarazadas que no responden a medicamentos o no pueden recibirlos para no causar malformaciones congénitas al bebé; pacientes con negativa a comer. También en enfermedades más raras, como el síndrome catatónico, o como el síndrome neuroléptico maligno, que como su nombre lo indica, puede llevar al paciente a morir, pues si en 3 o 5 días con medicamentos orales no responde, se indica la terapia electroconvulsiva porque se ha demostrado que le puede salvar la vida.
La terapia Tecar es una práctica cotidiana en el mundo,
que requiere en el contexto hospitalario de una actitud
adecuada para comprender su importancia, descubrir
sus beneficios y transformar la estigmatización
que la ha caracterizado”.
Psiquiatra Diana Restrepo.
Según la psiquiatra, este método también muestra resultados satisfactorios en ancianos: “En ellos es especialmente bueno, pues además de tratar el Parkinson trata depresiones que pueden ser muy severas. En ellos la eficacia es de un 70 u 80%, incluso por encima de la obtenida con medicamentos”. En niños la terapia Tecar es una alternativa, pero en ellos es menos frecuente su aplicación. Y en pacientes con neurocirugía o cirugía cardiovascular, se recomienda luego de 3 a 6 meses, para evitar alteraciones cognitivas.
El procedimiento
El procedimiento siempre debe ser indicado por un médico, normalmente un psiquiatra, pero igual otro especialista puede solicitar la evaluación por psiquiatría para considerar la posibilidad de aplicar la terapia electroconvulsiva.
Una vez autorizada, se programa la sesión de terapia Tecar con las mismas características de un procedimiento quirúrgico. Se realiza en un quirófano, en un ambiente controlado, donde el paciente es monitoreado y supervisado permanentemente.
Al paciente se le aplica anestesia y según los parámetros del anestesiólogo, se ponen los electrodos a nivel fronto-temporal, bilateral o unilateral; luego, con las condiciones ideales, se aplica la descarga eléctrica. La máquina da unos impulsos de energía más breves con un tipo de onda especial, que genera una convulsión con el fin de liberar una cantidad considerable de neurotransmisores para equilibrar el sistema de neuro-transmisión del paciente y volver a coordinar las señales nerviosas, para que funcionen adecuadamente.
El paciente tiene una convulsión que se monitorea, para que no se prolongue más del tiempo necesario y dure el tiempo requerido. Durante todo el procedimiento, que suele durar unos 20 minutos, el paciente tiene monitoreo cardiovascular y respiratorio, igual que en una cirugía, y luego es llevado a la sala de recuperación, donde despierta a los pocos minutos, sin recuerdo ni conciencia del procedimiento.
Sesiones de terapia
Una persona puede recibir entre 10 y 15 sesiones de tratamiento, a razón de 3 por semana cada dos días. Y en etapa de mantenimiento, una persona puede tratarse una vez a la semana, luego una cada dos semanas y luego una cada mes.
En cuanto a efectos secundarios, el 50% de pacientes tratados sufren alguna alteración en su memoria, la cual puede abarcar el recuerdo por lapsos desde una semana hasta años. Los últimos equipos se modernizaron para hacer descargas eléctricas más breves y con un tipo de onda especial, buscando reducir significativamente ese riesgo y producir menos alteración cognitiva o de memoria en cada persona que recibe la terapia.
“Con este nuevo equipo en el Hospital se nos van a facilitar los casos, vamos a poder ofrecerle al paciente rápidamente lo que necesita, y con menos efectos secundarios”, dice la doctora Restrepo Bernal.
Debería incluirse en el POS
La Terapia Electroconvulsiva con Anestesia y Relajación (Tecar) no está incluida en el Plan Obligatorio de Salud (POS), por lo que las personas que necesitan de este tratamiento deben recurrir a la tutela para que las EPS les autoricen esta práctica.
“Es muy importante que las autoridades o las personas que están a cargo de la salud, como las secretarías locales y departamentales, los ministerios, las comisiones del Congreso, consideraran los beneficios de incluir la terapia Tecar en el POS. Este tratamiento se necesita, porque hay pacientes para los que verdaderamente ésta es su mejor y única opción de tratamiento”, concluye la doctora Diana Restrepo.
 
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