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Portada del libro Colombia en
la poesía colombiana. Los poemas cuentan la historia,
Premio "Literaturas del Bicentenario", del Ministerio
de Cultura. Ilustración de la portada: Mapa sin orillas
(Fabián Rendón, 1994). Diseño de Verónica
Moretta.
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Un fantasma, nada más existía.
El Padre tocó una quimera, cogió algo misterioso...,
dice el Poema de la Creación de los Huitoto. Una peste
presidió el principio del mundo en la epopeya de Yuruparí
de los Desana. El cronista de Indias don Juan de Castellanos
se asombra: ¡Tierra buena! ¡Tierra buena!
/ ¡Tierra que pone fin a nuestra pena! / ¡Tierra
de oro! ¡Tierra bastecida!.... Desde esa Colombia,
mero sueño sin nombre, hasta la poesía que pinta
con sangre nuestros dolores, fluye un río de palabras
con deltas ignotos.
Colombia en la poesía colombiana. Los poemas cuentan
la historia, son 186 poemas de 125 autores que recogen
el devenir histórico colombiano, en una obra de los antioqueños
Robinson Quintero Ossa, poeta, periodista y ensayista, y Luz
Eugenia Sierra, periodista y gestora cultural, junto con Joaquín
Mattos Omar y Amparo Murillo Posada, obra ganadora del concurso
Literaturas del Bicentenario del Ministerio de Cultura
de Colombia 2010, entre 33 propuestas. Fue presentada el pasado
7 de octubre en el Palacio de la Cultura de Antioquia.
Queríamos mirar a Colombia no sólo con la
visión fría de los historiadores sino desde la
fábula del poeta, que la historia con todo lo que tiene
de sueño y de pesadilla conmoviera más, y ahí
estaba la poesía para darnos la manito, dijo Robinson
Quintero. Y agregó: La idea surgió hace
7 años de una conversación con Luz Eugenia Sierra;
tras mis investigaciones literarias, poemas y ensayos, pensamos
una antología donde historia y poesía dieran sus
versiones. Investigué en bibliotecas públicas
y privadas, llevo 18 años en la Casa de Poesía
Silva, leyendo y catalogando lo que llega a la biblioteca. El
resultado: textos de poetas, reconocidos o no, lo importante
son los poemas si cuentan hechos importantes. Hay una trama
histórica, el argumento contado por los poetas, que requirió
paciencia hasta hallarle la comba al palo. Cuando leemos poesía
clásica, del Medioevo, romántica, lo bello es
que muestran al lector cómo soñaba, pensaba, sufría
o enfrentaba el hombre la guerra en cada momento.
Del Dorado a Transmilenio
A la poesía aborigen y
de la Conquista, siguen los bardos coloniales, de la Independencia,
de la joven república, y de los siglos XIX, XX y XXI.
La comunidad Nasa canta a Yuma (río Magdalena): Dulce
Yuma: / Ven a mi corazón. No te vayas al mar cruel (...)
Ven, yo soy la bella princesa Furatena. El Romance
de los Comuneros (anónimo -1781) pide: Acallen
los atambores / y vosotros sedme atentos.... Francisco
Mejía Vallejo fabula la Convención de Ocaña:
Dicen que van para Ocaña / a hacer la Gran Convención,
/ el tigre, el perro, el león, / el mico, el mono y la
araña... Ay, Dios, y qué malos ratos / anuncia
la Convención: / ¿tendremos paz, habrá
unión / entre los perros y los gatos?. |
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La pléyade
de imágenes es diversa
como nosotros. Quizás
en lo único que
coincidimos los colombianos
es en el
hecho de cantar, contar y
pensar con
las mismas palabras,
dicen los autores,
para una conclusión
inevitable:
la lengua es la verdadera
patria.
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Luis Vargas Tejada,
uno de los conspiradores septembrinos, alude a los ...ríos
de sangre derramados / por las ilustres víctimas que
inmola / sobre un cadalso horrible / el furor de un tirano
aborrecible.... Al mismo autor se atribuye el epigrama:
Si a Bolívar la letra con que empieza / y aquella
con que acaba le quitamos, / oliva, de la paz símbolo
hallamos. / Esto quiere decir que así al tirano / la
cabeza y los pies cortar debemos, / si una paz duradera apetecemos.
Igual fervor, pero bolivariano, tiene El abrazo
de Ricardo Carrasquilla, una recepción a Bolívar.
Ante su estatua, Rafael Pombo, interpreta en retrospectiva
la historia: ¿Qué miras? Ya no hay pábulo
de gloria que tu mirada fulminante encienda. / ¿A quién
hablas? No hay alma que te entienda. Igual, Simón
Metálico de Oscar Hernández, para quien
Bolívar está muerto (...) / está
apretado en su ataúd de bronce / como un grano de trigo
entre dos rocas.... Hay diatribas anti-liberales como
Despedida de la Patria de José Eusebio
Caro, prófugo de la justicia, contra el presidente
José Hilario López. Epifanio Mejía satiriza
a Tomás Cipriano: Piensa el sastre en sus agujas,
piensa el platero en su oro, / el zapatero en sus botas, /
el carpintero en su torno (...) Antonio piensa en Mercedes,
/ Mercedes piensa en Antonio / y Mosquera sólo piensa
en arruinarnos a todos.
Manuel Uribe pone a Rafael Núñez suplicando
su entrada a las puertas del cielo y del infierno, Rafael
Pombo lo llama Alma de envidia, de odio y egoísmo,
/ ruin en todo, en presunción gigante.... Luis
Carlos López augura la gazapera fenomenal de
perros y de gatos tras la muerte de Olaya Herrera. Clímaco
Soto Borda cuenta: El gran general Pulido / en la batalla
El Cocuy / mató dos mil liberales / y se quedó
fresco muy, y trae este epigrama: Jesús,
hijo de María / ¡Oh Divino Redentor! / bien comprendo
tu agonía / al verte en la compañía /
de tanto conservador. Y Jorge Pombo zahiere por el robo
de Panamá: Los dos bandos del godismo / difieren
en lo esencial / en que con igual cinismo / vende uno nacional-ismo
/ y otro el istmo...nacional.
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Sello de correo conmemorativo del Bicentenario
de Los Comuneros, con Manuela Beltrán.
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En igual contexto se inscribe el satírico Régimen
marroquinero de Miguel Antonio Caro, opositor al presidente-poeta
José Manuel Marroquín, quien rubricó la
pérdida de Panamá.
Anota Quintero Ossa: La historia de los sucesos en Colombia
lo es también de sus vertientes en poesía, ya
sea la precolombina, mágica inasible al lector moderno,
llena de ensueño; la épica de Juan de Castellanos
que narra la avanzada de la colonización; la barroca
de Hernando Domínguez Camargo, reflejo del siglo de oro
en Colombia; José Eusebio Caro como tipo del poeta romántico,
de su visión de la muerte, del exilio. Hay una historia
de los hechos y una imaginación de ellos.
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Violencia
en verso
Ismael Enrique Arciniegas canta
en sendos sonetos a los heroicos caciques Guanentá y
Chanchón, José Fernández Madrid plasma
el Epitafio de Girardot, Camilo Arturo Escobar reseña
la batalla de Garrapata, Jorge Pombo rinde homenaje a la única
víctima del sangriento combate de Amalfi,
una vaca: ¡Salud, oh mártir de la patria
mía! / vaca infeliz a quien el hado fiero / arrojó
de metralla un aguacero / en la toma de Amalfi un negro día.
Imágenes mil provoca la violencia, el conflicto banderizo
del siglo XX: Jorge Artel pinta el horror del 9 de abril, Jotamario
Arbeláez tipifica las víctimas en su padrino,
Gerardo Valencia trae el rompecabezas de la Colombia despedazada
en La cabeza de Galán, Silva llora al Recluta:
Conoció toda la angustia / de largas horas sin
sueño, / y de tristes soledades, / el pobre recluta muerto...,
tan vívido como A un campesino muerto de
Eduardo Cote Lamus, o A Cali ha llegado la muerte
de Emilia Ayarza, como Página roja de Piedad
Bonnett o El canto de las moscas de María
Mercedes Carranza. Circulan nombres familiares como Mapiripán,
Dabeiba, Apartadó, Segovia... cuyo corolario bien podrían
ser los versos de Nicolás Suescún: Qué
hermoso país es éste / con tantos matices del
rojo, / aunque la sangre con el tiempo se vuelva negra....
Paisaje urbano y emocional
En Colombia en la poesía
colombiana, los poemas trazan un fresco emocional,
espiritual y material del país, dicen sus autores.
Paisaje urbano y rural, diálogo entrecortado, monólogos,
epitafios, dedicatorias, perfiles humanos y sociales, conforman
el mapa llamado Colombia, ese territorio que alude Juan Gustavo
Cobo Borda, en mofa a un verso de Rubén Darío,
con el título de Colombia es una tierra de leones:
País mal hecho cuya única tradición
son los errores....
La Medellín de Mario Rivero es encanto turbio de
Guayaquil y la Bayadera... (...) la misma ciudad,
los mismos bares que nos acogieron antes noche a noche...
(...) y las voces de la ciudad bullentes de secuestros
de mafias.... En el Nocturno Primero de Barba
Jacob, Medellín es presencia alucinante; Gonzalo Arango,
el de Medellín a solas contigo fulge en su
versión profana de la oración católica:
Alma de Cristo, santifícame, cuerpo de Cristo sálvame,
sangre de Cristo embriágame..., su fervoroso Cali
mío: Mujer de Cali, ámame. / Sol de
Cali, abrásame. / Río de Cali, llévame
el mar.... El caleidoscopio de postales íntimas
incluye el Nocturno en Bogotá de Darío
Samper, Tunja de Laura Victoria, Buenaventura
de Helcías Martán Góngora, Bogotá
mía de Darío Jaramillo Agudelo, el canto
del Tuerto López a su natal Cartagena...
Esta obra de la Asociación Cultural Letra a Letra, canta
un país que sueña todos los países de Colombia,
dice el Comité Editorial; los desplazados hablan por
boca de Francisco Ignacio Mejía y de Héctor Rojas
Herazo, los carteristas por la de Guillermo Martínez,
el país muerto revive en el Cementerio Central
de Bogotá, de William Ospina, la cumbia danza en Jorge
Artel, la cárcel apesta en Darío Lemos...Y no
faltan momentos estelares de nuestra poesía: el Nocturno
de Silva, Balada de la loca alegría y Canción
de la Vida profunda de Barba Jacob, Memoria del
cultivo del maíz en Antioquia de Gutiérrez
González, Morada al Sur de Aurelio Arturo,
y Balada trivial de los 13 Panidas de León
De Greiff.
Es una antología inusual: contar la historia desde
la poesía y la poesía desde la historia,
subraya Robinson Quintero; quisimos incluir más poemas,
por ejemplo de Giovanny Quessep, pero es una poesía atemporal
detenida en el símbolo, no baja a la realidad como queríamos;
lamento la ausencia de Javier Naranjo, Fernando Denis, de Jaime
Jaramillo Escobar que no cedió los derechos, de muertos
cuyos herederos cuidan mucho su imagen. Guillermo Valencia,
ejemplo típico de poesía que emula realidades
ajenas al país, no está, su poesía es copia
del parnasianismo francés del cual se burla Jaime Jaramillo
Escobar al decir que hay que leerla con calefacción,
como si uno estuviera en Europa.
Los co-autores señalan un hilo intangible que va de la
precolombina mitología Yoghi hasta siglos después
cuando recrean esa génesis García Márquez:
El mundo era tan reciente que la mayoría de las
cosas carecían de nombre y para mencionarlas había
que señalarlas con el dedo, y Aurelio Arturo: Después,
de entre grandes hojas, salía lento el mundo. La
creación es tema eterno de la poesía, y a la vez,
sustancia que la define. La pléyade de imágenes
es diversa como nosotros. Quizás en lo único
que coincidimos los colombianos es en el hecho de cantar, contar
y pensar con las mismas palabras, dicen los autores, para
una conclusión inevitable: la lengua es la verdadera
patria. |
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¿Kómo
ce dise?
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Apartes
de un despacho de la agencia EFE, sobre la nueva "Ortografía
de la lengua española, aprobada por la Comisión
Interacadémica y ratificada el 28 de noviembre en Guadalajara
(Méjico).
Madrid (EFE). La nueva edición de la Ortografía,
elaborada por las veintidós Academias de la Lengua,
no cambia las reglas sustanciales pero sí contiene
novedades interesantes: la "y" se denominará
"ye"; en América deberán dejar de
llamar "be alta" y "be baja" a la "b"
y la "v", y "guión" y "truhán
pierden la tilde. Entre las novedades introducidas figura
también la supresión de la tilde en la conjunción
"o" entre cifras (5 ó 6). Y deberá
escribirse "exministro", "exnovio", y
no "ex ministro" o "ex novio".
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| Ocioso
lector |
| Historia de Colombia |
Éstas, que alguien llamó
Nueva Granada,
tierras entre dos mares comprendidas,
las descubrió Rodrigo de Bastidas,
las conquistó Jiménez de Quesada.
Fue colonia; por verle emancipada
Torres, Caldas, cien más dieron sus vidas.
Fue Gran Colombia, un breve instante unidas
las hijas de Bolívar y su espada.
Tuvo oidores, repúblicos, virreyes;
Tuvo oro, tuvo letras, tuvo leyes;
Hay un cóndor y un istmo en el escudo.
Hoy de esas aves nos espanta el vuelo;
Huyó el oro; es el istmo ajeno suelo
Y nos queda una ley: la del embudo.
Hernando Martínez Rueda
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| Admonición a los antioqueños |
(Fragmento)
¡Antioqueños...!
No os dejéis adular
Por el amansador de potros que llegó a palacio,
Ni por los escribanos
Que llevan las cuentas de sus negocios y arrierías.
(...)
En todas las artes destacáis hombres y mujeres
Y tenéis cantores que llenan de gloria vuestra amada
tierra.
(...)
Sin embargo, hay demasiadas tumbas en Antioquia,
Demasiados funerales entristecen la fiesta del arado,...
Julián Malatesta, Colombia
en la poesía colombiana.
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