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décadas, Colombia cambió el parqués, el
dominó, las partidas de naipes y los dados, por las maquinitas
y casinos. Aquí se juegan los patrimonios familiares,
y por ahí derecho la suerte de un país tahúr
y cantinero por tradición, que educa a los hijos embriagando
a los padres y financia la salud fomentando un grave problema
de salud pública: la ludopatía. |
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En
Medellín, por ejemplo, hace no más 20 años
los casinos casi no existían, el Hotel Nutibara tenía
apenas unas ferias de juego y mesas de póker
en la Feria de las Flores, luego casino turístico,
y en las últimas décadas, maquinitas, casinos
y billares invadieron todo el espacio urbano, almacenes, cafeterías
y casonas, los videojuegos son huéspedes obligados de
todo hogar, la conocida discoteca Lotus cambió los bellas
notas de Lucho Bermúdez y la Billo`s Caracas Boys por
el monótono canto de ¡bingo!.
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El cálido restaurante Piamonte, hoy es casino; en
la puerta un monumental póster con una
muchacha semidesnuda, invita: Grandes premios y las
chicas más lindas. ¡No te pierdas esta oportunidad!
Inicia tu carrera como modelo. Artistas nacionales y
extranjeros, fiestas españolas, mejicanas y brasileñas
con pasodobles, tequila y garotas... nada se escatima en Las
Vegas criollas.
Una adicción que mata
Según estadísticas internacionales,
se estima que entre 2-3% de la población puede llegar
a tener problemas específicos con los juegos de azar,
precisó a EL PULSO el psiquiatra José Mario
Gómez, del Programa de Adicciones del Hospital Universitario
de San Vicente Fundación en Medellín.
Prosiguió: En una época se clasificó
aparte la ludopatía, como trastorno mental del control
de impulsos, pero en las últimas décadas quedó
catalogada claramente en el grupo de las adicciones que no
necesariamente tienen sustancia química, con una co-morbilidad
grande con abuso y dependencia del tabaco, del alcohol y otras
sustancias: más de 90% de los ludópatas son
adictos al cigarrillo, 60% al alcohol y más o menos
40% a otras drogas. El desarrollo de la adicción al
juego es casi igual al del alcohol: empieza por curiosidad
o por presión de grupos, se sigue experimentando y
luego se pierde todo control, pese a tener claro que hace
daño. La ludopatía se vuelve incapacitante pues
la inestabilidad comportamental hace imposible sostener una
familia, un trabajo, hay mentiras y manipulaciones, hay infartos,
muerte súbita, derrame cerebral, la adrenalina y el
vértigo que implica el jugar, cuando se disparan crónicamente,
afectan los parámetros cardiovasculares normales. Es
enfermedad crónica potencialmente mortal, tan desesperante,
que hasta 90% de los ludópatas piensan en el suicidio
como solución a sus problemas familiares y sociales,
a sus deudas. De ellas, un 50% lo intenta y entre 10-20% muere
por esta causa. Al Programa de Adicciones han llegado personas
que perdieron $700 millones una noche en un casino. Cuando
la persona aterriza en el mundo real, una de las razones para
optar por el suicidio es que al abandonar las demás
actividades, se siente sin piso ni sentido en la vida.
Señaló el psiquiatra: Las estrategias
de mercadeo de casinos, apuestas y juegos se basan en estudios
del comportamiento humano, del control de la conducta, para
que la persona obnubile su conciencia y pierda el control
de sus impulsos: al no tener reloj el casino, la persona no
sabe si lleva jugando media hora o dos días, y sin
ventanas, no sabe si está de día o de noche,
si llueve o hay sol, en muchos sitios ofrecen licor gratis
pues mientras más se tome, menos se controla los impulsos
y más duro se apuesta; se brindan pasabocas gratis
para que uno no sienta hambre y así no se salga la
'oveja' o el 'marrano' del redil. Igual sentido tienen los
incentivos de rifas de carros, viajes, etc. Las personas que
atienden son hombres y mujeres bien presentados, que hacen
un juego de seducción para 'desplumar' al cliente.
Muchos casinos los manejan electrónicamente, y programan
las máquinas según el perfil de la persona adicta
para dar los premios. Nos cuentan personas que han trabajado
en casinos, que dan los premios al mismo personal del negocio,
para que el cliente crea que el casino sí paga; también
averiguan la fecha del cumpleaños de los clientes y
generalmente le regalan bonos para jugar en la ruleta, o sea,
para que recaiga. Las maquinitas, cartas y decoraciones atraen
con motivos naturales y sexuales, la máquina tiene
un sonido peculiar atractivo al dar el premio, basado en estudios
de conducta, y hay pacientes que han recaído cuando
van por la calle y oyen de lejos ese sonido, concluyó
el profesional.
Videojuegos, la ludopatía
online
La policía surcoreana arrestó a un matrimonio
adicto a juegos de Internet que dejó morir de inanición
a su niña de 3 meses. Ésta es una de miles de
tragedias que causa la ciber-adicción, quizás
la modalidad más extendida, más incontrolable
y menos cuantificada de la ludopatía. Se estima que
en Internet, los sitios de juegos de azar mueven anualmente
unos US$8.200 millones de dólares en todo el mundo,
pero todo cálculo es impreciso, pues los ciber-juegos
ocupan día a día un espacio cada vez mayor,
reemplazando a maquinitas y casinos en muchos casos. Aparte
de algunos videojuegos de reflexión como ajedrez, bridge,
damas y juegos creativos, que ayudan al desarrollo cognitivo,
este vicio a domicilio posee el potencial de adicción
más arrollador por su facilidad de acceso.
Este universo virtual, dirigido por multinacionales enormes
como las japonesas Nintendo y Sony y la gringa Microsoft,
apresó a los adultos y sobre todo a niños y
jóvenes en sus consolas como el Gameboy y el Game Cube,
el Play Station I - II - III, el X-BOX 360, el SEGA y afines,
con sus diversos videojuegos de aventuras, acción y
simulación. Ahora se unen los computadores y las consolas
en grandes redes interactivas, donde se juega desde la plata
de las onces del colegial hasta grandes fortunas, negocio
tan depredador de la economía familiar como las apuestas
deportivas on-line, donde se apuesta a los marcadores
del fútbol colombiano, español, inglés,
argentino o alemán, al baloncesto de la NBA, béisbol,
boxeo, etc. El acceso a la red se amplió a través
de los teléfonos celulares, el I Pod y otros elementos
tecnológicos.
Jueguen, señores...
¿Qué tamaño tiene la industria
ludópata en Colombia? Ya en 2006, 60% de las personas
de estrato dos, 63% del tres y 56% del cuatro y 28% del seis
eran jugadores, y 61% de la población colombiana gastaba
parte de sus ingresos mensuales en un juego de suerte y azar,
decía el doctor Mauricio Bahamón, en la revista
de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.
En la rendición de cuentas de Etesa 2009, las ventas
de los juegos localizados legales representaron en el primer
semestre 71% de los juegos de suerte y azar, el chance 24%
y las loterías 5%. El proyecto aprobado por el Congreso
de la República, autoría de la representante
Lucero Cortés, para la atención médica
y sicológica a los ludópatas, considera que
en Colombia el juego es un problema obsesivo-compulsivo de
más de 500.000 colombianos que apuestan en chance cerca
de US$375 millones, $225 millones colombianos en loterías,
US$52 millones en el resto de juegos legales y unos $652 millones
en juegos ilegales, según cifras de la Fundación
Colombiana de Juego Patológico. Y según fuentes
consultadas por el concejal de Medellín, Luis Bernardo
Vélez, los juegos de azar en Colombia mueven $4 billones
en ventas y el monto de las apuestas equivale a casi la mitad
de las exportaciones del país: US$ 5.000 millones ($12
billones colombianos). No en vano se realizará en CorferiasBogotá,
la Feria Andina de Juegos de Azar en abril de 2011, cuyos
promotores dijeron: La mirada de fabricantes y distribuidores
se posa en la Región Andina y especialmente en Colombia,
debido a la posición geoestratégica del país,
el favorable clima de negocios que vive y el interesante momento
del mercado.
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La ludopatía es
más grave cuando nadie
la reconoce como problema de salud pública.
El juego es para el jugador la ilusión de un
premio, para el Estado parte de sus finanzas,
para unos pocos, lucro incesante.
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Entre
2007 y 2009 bajó el número de establecimientos
legales de juego de 3.327 a 2.942, las maquinitas subieron de
64.794 a 68.381 y las sillas de bingo bajaron de 412 a 298;
las bajas se explican por el alto número de juegos sellados
por ilegalidad, una señal del crecimiento del juego pirata.
El mismo informe señala que Cundinamarca y Bogotá
lideran la ilegalidad (20.3%), seguidos por Atlántico,
Valle, Bolívar y Antioquia, y entre 2003 y 2009 las denuncias
penales por ilegalidad subieron de 776 a 1.475, siendo las maquinitas
líderes en piratería. Según la Empresa
Territorial para la Salud (Etesa), sólo 18% de los establecimientos
de juegos de suerte y azar son ilegales. En Colombia se estima
unas 70 mil maquinas tragamonedas legales; la expresidente de
Etesa, Mery Luz Londoño, reportó unas 14.000 ilegales
en 2009, empero, todo cálculo es impreciso, pues cada
día se decomisan unas y aparecen otras.
Etesa tiene actualmente 346 contratos para juegos localizados,
cada uno de ellos con múltiples sitios. La revista Semana
a principios de 2010, dijo que de 120 casinos del Valle de Aburrá,
sólo unos 20 tienen los papeles en regla. En otro terreno,
como mecanismo preventivo, Etesa maneja el Manual de prevención
de lavado de activos y financiación del terrorismo;
una fuente judicial dijo a EL PULSO que en los últimos
14 años sólo han llegado a la Corte Suprema de
Justicia dos procesos por evasión fiscal, lavado de activos
y extinción de dominio, y fueron de empresarios de rifas.
El diario Portafolio informó que el grupo español
Cirsa, que en 2009 obtuvo ganancias por 209 millones de euros
en el mundo, domina el cartel de casinos en Colombia, donde
adquirió la compañía de juegos Unidelca
y opera con su filial Winner Group 17 casinos tradicionales
y 53 electrónicos, 250 mesas de juego y 6.500 máquinas.
El Ministerio de la Protección Social aún no reconoce
la ludopatía como problema de salud pública y
un reflejo de ello es el escaso porcentaje de las transferencias
para la salud mental (4%), compartido con los discapacitados,
y el 7% para el fondo de investigación en salud, en contraste
con 80% para la atención en salud. La Fundación
Colombiana del Juego Patológico manifestó que
hay vacíos operativos en la legislación,
solo desde 2000 se regulan los recursos destinados al juego
y no se proponen acciones concretas de tipo terapéutico
y preventivo.
La salud no es un juego
El juego es para el jugador la ilusión de un
premio, para el Estado parte de sus finanzas, para unos pocos,
lucro incesante. BaltaZar Medina, presidente de la Federación
Colombiana de Empresarios de Juegos de Suerte y Azar -Feceazar-,
dijo a EL PULSO: La ludopatía como inclinación
patológica no existe porque haya casinos, bingos o salas
de máquinas; quienes tengan esa patología buscarán
el juego en cualquier parte, así no hubiera estos establecimientos.
El problema en Colombia se trata de modo irresponsable, pues
no hay datos confiables sobre una población específicamente
ludópata, empecemos porque el Ministerio de la Protección
Social aún no reconoce la ludopatía como problema
de salud pública . Y agregó: La dinámica
que traían los juegos de suerte y azar y en particular
el segmento de juegos localizados se estancó con las
decisiones tributarias del gobierno, al pasar el IVA del 5 al
16%, lo que afecta la demanda y obliga a muchos operadores pequeños
a desistir de sus negocios al bajar la rentabilidad.
Jorge Ceballos Sáenz, Subsecretario de Apoyo a la Justicia
de Medellín, declaró: Con la Policía
y las Secretarías de Educación y Salud hacemos
campañas en las instituciones educativas para que los
niños no accedan a juegos que generan ludopatía
y tenemos relativo éxito cuando contamos con la vigilancia
de los padres de familia. Sin embargo, es una enfermedad en
crecimiento en niños y adultos. El funcionario resaltó
los procedimientos para clausurar los negocios piratas y el
reciente decreto de la Alcaldía que restringe más
los horarios e hizo un llamado a la policía para que
impida el acceso infantil a esos establecimientos.
Como al pie de la cruz se jugó la túnica inconsútil,
Colombia se juega al azar lo más sagrado: la salud pública,
cuya suerte parece echada, como si todo el país dijera
con León De Greiff: Tiro los dados en el azul tapete
de la noche / para jugar el albur supremo!. |
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