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Medicina
y espiritualidad
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Hace varios años,
tuve la oportunidad de recibir una de mis primeras clases de
fisiología, en los primeros semestres de medicina. En
una de aquellas sesiones, discutíamos la manera cómo
el tejido miocárdico se nutría de oxígeno.
Para sorpresa de todos los estudiantes, el profesor explicaba
que a diferencia de otros órganos que se oxigenaban en
la fase sistólica (contracción), el corazón
lo hacía en la fase diastólica (o relajación).
La lección de aquel día fue resumida así
por el maestro: "si el corazón vive por la diástole,
vivir entonces significa relajarse".
Relajarse y descansar son acciones cada vez más escasas
en el mundo moderno. |
Vivimos al límite,
sin tiempo para nosotros y para los demás en aras del
progreso y del rendimiento y la eficiencia. Relajarse y descansar
son acciones que se están volviendo socialmente inaceptables.
Pareciera un grave error parar y reflexionar acerca
de nuestras propias acciones y las consecuencias que tienen
sobre nuestra vida y la de los demás. Lo más extraño
es que a menudo, vivimos de prisa sin saber por qué
Cuentan de una calle en Londres que tiene instalada una cámara
de velocidad para los transeúntes. En distintos momentos
del día, se registra la rapidez con que un peatón
tomado al azar, recorre aproximadamente una cuadra. Si lo hace
antes de un tiempo determinado, la persona es detenida por otro
sujeto quien simpáticamente le pregunta: ¿por
qué lleva tanta prisa? Si el detenido no justifica
su apurado paso con un argumento de extrema urgencia,
es invitado a realizar voluntariamente el ejercicio de devolverse
al principio de la cuadra y caminar un trayecto junto a una
tortuga. Entre risas, el transeúnte y los espectadores
tienen en cuenta lo frecuente que es ir de prisa sin tener una
razón.
Por eso, relajarse no significa necesariamente descansar. También
es vivir más lentamente. Asearnos, comer, caminar y hablar,
se tienen que hacer a toda prisa, so pena de perder varios segundos,
que a su vez se convertirán en acciones cada vez más
rápidas y que no permiten tiempo ni siquiera para respirar.
No tenemos tiempo ni para perderlo en las delicias del ocio
y se nos va la vida en quehaceres, en momentos de profunda mecanicidad
e inconsciencia.
Sin duda los grandes avances tecnológicos y científicos
fueron alcanzados en su momento por personas desocupadas...
en el ocio nace la creatividad. El arte y la reflexión
se nutren del ocio.
Es imprescindible para repensar nuestro sentido de vida y el
de nuestros pacientes, el tomarnos tiempo para saborear la vida.
Solamente se puede saborear la vida con acciones lentas y con
momentos de reflexión que acrecentarán nuestra
sabiduría. No siempre tenemos necesidad de hacer las
cosas rápidamente y siempre habrá un momento del
día para vivir lentamente. |
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