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El Cáncer de mama: más allá del autodiagnóstico

Por: Natalia Andrea Ramírez Ospina
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Mucho se habla del autoexamen, y sí; por supuesto que es fundamental cuidarse y detectar cualquier anomalía que presente el cuerpo, pero definitivamente, el cáncer de mama trasciende y cada 19 de octubre, día en que se conmemora la lucha contra esta enfermedad, se profundizan las recomendaciones.

La necesidad de ir a consulta y de acudir a exámenes mamarios, son las barreras que debe sobrepasar el diagnóstico a tiempo del cáncer de mama, la causa más frecuente de cáncer en Colombia en las mujeres, y que según cifras de Globocan, aproximadamente 15.509 mujeres son diagnosticadas de manera anual, de las cuales 4.411 fallecen por esta causa.

La pandemia por COVID-19 se convirtió también en una barrera para el diagnóstico y maneo oportuno. Según una encuesta realizada en el 2020 por la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, hubo una reducción del 58.8 % de los servicios oncológicos para los pacientes, y además, la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología, evidenció una disminución aproximadamente de un 60 % de las consultas externas para la atención de cáncer.

En palabras de Catalina Quintero, Médica con énfasis en bioingeniería y directora de la Fundación Salud Querida, “estos retrasos en la atención oportuna que se tuvieron y que incluso todavía se tienen, plantean cómo en el tiempo tendremos una problemática, la cual debemos enfrentar”, y es que algunos países ya empiezan a evidenciar sus afectaciones con el aumento de casos de mortalidad, debido a diagnósticos realizados de manera inoportuna.

Carrera entre diagnóstico y tratamiento: por fuera de la meta

70 días en promedio dura la carrera para iniciar el tratamiento, de acuerdo a un reporte hecho por la Cuenta de Alto Costo; un dato que deja en evidencia, y que debería exigirle al sistema de salud, seguir avanzando para mejorar estos indicadores. Según Catalina Quintero: “también es importante el acceso a una terapia personalizada, sabemos que el cáncer de mama es un conjunto de enfermedades diversas con una biología y comportamiento completamente diferente, así que se debe tener en cuenta el subtipo de cáncer de mama que se esté evaluando, para brindar un tratamiento específico”.

¡Hazte el autoexam…! No, también ¡hazte la mamografía!

“La mamografía actualmente es la única herramienta de diagnóstico temprano para el cáncer de mama, y ha demostrado reducir muertes; y es que según estudios, las imágenes mamarias reducen la mortalidad entre un 25 y 40 %”, afirmó, la doctora Quintero. Así que, gracias a la mamografía, se pueden diagnosticar lesiones tan pequeñas de hasta 0.3 mm, es decir, lesiones que ni siquiera son palpables ni por el médico o la paciente.

Todo esto no quiere decir que se deban ignorar las guías de cómo hacerse un tamizaje para el cáncer de mama, que constan de tres pasos; el autoexamen, la visita médica y la mamografía; por ejemplo, el autoexamen lo deben realizar mensualmente todas las mujeres a partir de los 20 años, idealmente entre el quinto y séptimo día del ciclo menstrual. Y, en el caso de las mujeres que no tienen ciclos regulares o que ya han llegado a la menopausia, pueden escoger un día fijo del mes para hacerlo.

Signo o síntoma de alerta = Visita médica inmediata

Según la guía mencionada y recomendaciones de algunas sociedades científicas del país, se aconseja realizar anualmente una visita médica a partir de los 40 años, sin embargo, uno de los mitos más mencionados de esta enfermedad, es que suele presentarse en mujeres mayores, lo cual no es cierto, dado que aproximadamente el 36 % de las pacientes diagnosticadas con cáncer en Colombia, pueden ser menores de 50 años.

Por consiguiente, cualquier signo o síntoma de alarma que se presente en una glándula mamaria, debe generar una consulta médica inmediata, independientemente de la edad. Y adicionalmente, se recomienda hacerse la mamografía cada dos años, a partir de los 50. “Mi consejo es entender que, si bien estas son unas recomendaciones generales, los esquemas de tamizaje y de vigilancia deben ajustarse dependiendo los factores de riesgo que tenga cada persona. No es lo mismo una paciente con múltiples antecedentes familiares de cáncer de seno o mutaciones genéticas asociadas a esta enfermedad, que una persona que no las tiene”, expresó, Quintero.

“El mensaje más importante que podemos entregar a todas las mujeres, es reconocer la necesidad de los factores de riesgo y cómo dependiendo de cada uno de ellos, debemos hacer un uso adecuado de las herramientas de diagnóstico temprano, no olvidemos que un diagnóstico realizado a tiempo en una fase localizada, puede garantizar una sobrevida a cinco años superior al 90 %”, comentó la doctora.

Ahora, una mirada necesaria para ganarle la carrera al tiempo

“Confieso que jamás pensé que el cáncer llegaría a mi vida, sin embargo, hoy después de transitar 16 quimioterapias, 4 cirugías y 5 radioterapias en plena pandemia, es muy fuerte reconocer que podemos prevenirlo”, ella es Carolina Álzate, quien a sus 37 años fue diagnosticada con cáncer de seno, luego de pasar un fin de semana en la playa, de tener una familia alejada de todo tipo de antecedente cancerígeno; una masa repentina del tamaño de un limón, salió de un día para otro en su seno izquierdo.

“Fui al médico, y luego de varios exámenes, me confirman el diagnóstico, en ese momento mi vida se volvió blanco y negro, me cerré a todo, y mis principales compañeros de viaje fueron el miedo y la incertidumbre”, en la mente angustiada de Carolina solo habitaba el pensamiento de que se iba a morir, pues de la enfermedad conocía poco, solo lo que alcazaba a ver en las películas.

Pero al final, en la mayoría de los casos, el ser humano siempre termina teniendo un poder indescriptible de resiliencia: “con el paso de los días empecé a digerir la noticia, la razón y el detonante del porqué me había dado, pues, no encontraba respuestas, dado que era una mujer de buenos hábitos, pero debemos tener presente que nuestro cuerpo no es solo físico, también es mental, emocional, espiritual, energético; son cuerpos que tenemos y debemos velar para que estén balanceados”.

Antes de contarle a su hijo de siete años, Carolina creía que iba ser ella quien le explicaría acerca de la enfermedad, y termino siendo él su maestro para simplemente disfrutar la vida en presencia absoluta, al final la conversación entre los dos, dejó una conclusión clave para continuar: “Felicidad y energía a esa pelota loca para que desaparezca”.

Hoy, Carolina hace parte de la Fundación Salud Querida, y relata lo importantes que han sido este lugar, y sus personas, en su proceso de sanación. Además, invita a escuchar en Spofity “Master Life”, unos relatos cortos que hace en conjunto con otros médicos de la fundación, quienes con sus conocimientos y experiencias intentan ayudar y dar tranquilidad a la hora de enfrentar esta enfermedad.

Finalmente, son diversos los mensajes que dejan las miradas profesional y humana de esta enfermedad, pero tal como lo expresó Carolina Álzate, “ganémosle la carrera al tiempo, a veces no tenemos ni espacio de ir al médico, primero es la salud y el bienestar, sin esto no podemos disfrutar los demás frutos de la vida y el trabajo”.

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