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¿Qué espera el sector de la nueva ministra de Salud?

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Por: Redacción EL PULSO
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La llegada de Ana María Vesga al Ministerio de Salud marca el inicio de una nueva etapa para uno de los sectores que enfrenta mayores desafíos en Colombia. Más allá del relevo en la dirección de la cartera, el centro de atención está en las decisiones que adopte el gobierno para enfrentar una crisis marcada por dificultades financieras, barreras en el acceso a los servicios, desabastecimiento de medicamentos y una creciente presión sobre la red de atención.

Al anunciar el nombramiento, el presidente electo Abelardo de la Espriella afirmó que el ministerio tendrá como prioridades garantizar la atención oportuna, recuperar el abastecimiento de medicamentos, fortalecer la estabilidad del talento humano en salud y avanzar en el saneamiento financiero del sector mediante un plan de choque.

Por su parte, Ana María Vesga señaló que asume el cargo con el propósito de recuperar la confianza y trabajar pensando en los pacientes y en quienes hacen parte del sistema de salud.

Un sistema que exige respuestas

El nuevo gobierno asumirá la conducción de un sistema de salud que enfrenta retos estructurales. Durante los últimos años se han intensificado los debates sobre la sostenibilidad financiera, el flujo de recursos, la oportunidad en la atención y el acceso efectivo a los medicamentos.

A ello se suman las dificultades reportadas por los usuarios para acceder a consultas, procedimientos y tratamientos, el aumento de las acciones judiciales para garantizar la atención y las crecientes presiones económicas sobre hospitales, clínicas y aseguradores.

El debate se concentra ahora en preguntas concretas: ¿cómo recuperar el flujo de recursos?, ¿cómo garantizar el acceso oportuno a medicamentos?, ¿qué medidas aliviarán la presión financiera sobre hospitales y clínicas?, ¿cómo fortalecer el talento humano en salud?, ¿cómo reconstruir la confianza entre los diferentes actores del sistema?

Ana María Vesga, una trayectoria ligada al sistema de salud

Ana María Vesga Gaviria llega al Ministerio de Salud con una trayectoria de cerca de tres décadas en los sectores empresarial, farmacéutico y de aseguramiento. Es abogada de la Universidad de los Andes, con maestría en Economía de la Salud y del Medicamento de la Universidad Pompeu Fabra y estudios en Alta Gestión y Liderazgo.

Antes de asumir la cartera, se desempeñó como presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI). También fue vicepresidenta de Salud de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) y directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Farmacéutica de esa organización, desde donde participó en discusiones relacionadas con el acceso a medicamentos, la regulación y la sostenibilidad del sistema.

Su llegada al Ministerio representa, por tanto, el paso de una trayectoria desarrollada principalmente desde el sector empresarial y gremial a la conducción de la política pública de salud, en un momento marcado por la presión financiera, las dificultades de acceso a medicamentos y el debate sobre el futuro del aseguramiento.

Los temas que marcarán el debate

Diferentes expertos coinciden en que la prioridad será responder con rapidez a la crisis financiera y operativa del sistema.

Para Diana Cárdenas Gamboa, exviceministra de Protección Social, el primer desafío será establecer con claridad el estado en que recibe el sistema.”El nuevo gobierno recibe un sistema de salud con las cuentas oscuras, tanto en materia financiera como en resultados en salud”.

Por su parte, Alejandro Escobar Correa, líder de Sectorial, considera que una de las principales incertidumbres gira en torno al plan de choque anunciado durante la campaña presidencial. “El entonces candidato y hoy presidente electo habló de un plan de choque para inyectar COP 10 billones al sistema, pero todavía falta entender cómo se destinarán esos recursos. Una de las grandes preguntas es cuánto tiempo tomará implementarlo”.

A su juicio, las primeras decisiones deberían enfocarse en cumplir las órdenes de la Corte Constitucional relacionadas con la financiación de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), definir el destino de los recursos anunciados y garantizar una UPC suficiente para 2027. “Esas tres medidas ayudarían a detener el desangre del sistema de salud”.

En la misma línea, Augusto Galán Sarmiento, exministro de Salud y director del observatorio Así Vamos en Salud, considera que existe coincidencia en varios de los objetivos planteados por el gobierno, aunque persisten dudas sobre la forma en que serán ejecutados. “Se habló de una crisis humanitaria y se propuso un plan de choque basado en la recuperación del flujo de recursos, el fortalecimiento de la atención primaria, la protección de los pacientes más vulnerables y la preservación de aquello que funciona dentro del sistema. Sin embargo, persisten dudas sobre la manera en que todo eso se llevará a la práctica”.

Galán advierte, además, que cualquier transformación deberá construirse sobre consensos técnicos y evitar cambios abruptos.

“El próximo gobierno no puede caer en la tentación del péndulo. Uno entiende que electoralmente se pasa de un lado a otro, pero los sistemas de salud no toleran esos movimientos bruscos. Tampoco sería conveniente intentar volver exactamente al modelo que existía antes”.

Desde otra perspectiva, Carlos Mario Ramírez Ramírez, exviceministro de Salud y exdirector de la ADRES, considera que recuperar el acceso a medicamentos será una de las prioridades más urgentes. A su juicio, será necesario acelerar mecanismos de negociación centralizada que permitan mejorar la disponibilidad de tratamientos y aliviar la presión financiera del sistema.

Otro de los asuntos que seguirá ocupando un lugar central en la agenda nueva cartera será el futuro de las EPS intervenidas. La eventual liquidación de estas entidades ha despertado preocupación entre los prestadores de servicios debido al impacto que podría tener sobre la estabilidad financiera de hospitales y clínicas.

Durante el XVI Congreso Internacional de Hospitales y Clínicas, Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), advirtió que una liquidación masiva de EPS podría traducirse en pérdidas millonarias para las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) que ya asumieron los costos de la atención.

“Nosotros ya tenemos historia de lo que pasa cuando una EPS se liquida. De toda la deuda reconocida apenas se paga un porcentaje marginal, entre el 10 % y el 15 %. Eso es gravísimo para un sector que ya asumió los costos de atención, como nómina, medicamentos e insumos”.

Para el dirigente gremial, el manejo que esta administración designada para el próximo cuatrienio dé a las EPS bajo intervención será determinante para preservar el flujo de recursos y evitar un mayor deterioro financiero de la red hospitalaria.

Los llamados al nuevo gobierno

Aunque existen distintas visiones sobre el futuro del sistema de salud, las primeras reacciones muestran un amplio consenso sobre las prioridades inmediatas.

La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC) reiteró su disposición para trabajar conjuntamente con el gobierno y manifestó: “La ACSC da la bienvenida a la ministra de Salud designada, Ana María Vesga Gaviria, y reitera su apoyo para el inicio de su gestión a través de una participación activa desde los objetivos misionales de la gremial, enmarcados en conceptos técnicos y científicos, con el fin de buscar una solución conjunta entre los diferentes actores del sistema y el gobierno entrante para solventar la crisis por la que atraviesa el sistema de salud, que se traduzca en la mejora de los servicios para el paciente y la población en general”.

Desde la industria farmacéutica, la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar) destacó que la experiencia de la ministra asignada en el aseguramiento, la industria farmacéutica y la representación gremial constituye una fortaleza para afrontar los desafíos del sector.

En la misma línea, María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, afirmó: “Su conocimiento técnico y capacidad de interlocución serán claves para recuperar la confianza, fortalecer la sostenibilidad del sistema y garantizar una atención oportuna, eficiente y de calidad para los pacientes”.

La discusión sobre el futuro del sistema de salud continuará, pero hay consenso en que la prioridad inmediata es responder a la crisis.


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Andrea Ochoa Restrepo

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