En la investigación
Reconstrucción nasal total con injerto de cartílago
costal y remodelación de colgajo frontomedial,
realizada con los residentes de otorrinolaringología
y cirugía de cabeza y cuello, Diana Pérez y Daniel
Sanchez, se concluyó que el uso de cartílago costal
(el que une a las costillas con el esternón) es una excelente
opción de reconstrucción nasal, tanto para
aquellos pacientes que requieren grandes injertos por presentar
deformidades marcadas, como para quienes por intervenciones
previas u otra causa no tienen superficie cartilaginosa adecuada.
Así se pudo comprobar en la intervención realizada
a un paciente de 57 años, con el antecedente de una infección
que le causó necrosis nasal severa (o muerte del tejido
de la nariz) y por tanto, una deformidad secundaria. En consecuencia,
fue necesario el proceso de reconstrucción con colgajo
fronto-medial (el colgajo es un tejido celular subcutáneo
y piel, que esta vez se movilizó de la frente a la nariz).
El colgajo fue remodelado en dos oportunidades a los 8
y 17 años post-operatorios, donde se colocó implante
de dimetil-silicona en dorso nasal que se extruyó posteriormente.
En el segundo procedimiento utilizaron implante de polietileno
de alta densidad para el dorso, dice la investigación.
Consideran los especialistas que el cartílago costal
se ha convertido en un elemento eficaz y preferido para la reconstrucción
de las deformidades nasales mayores, pues proporciona características
estructurales que le permiten brindar un adecuado soporte. Esto
cobra importancia si se tiene en cuenta que, en la reconstrucción
de nariz se debe mantener un soporte adecuado que garantice
la función, la integridad y la estética.
En la actualidad, el material más empleado para esos
propósitos es el injerto de cartílago autólogo
(es decir sacado del cuerpo del paciente), que puede ser de
una oreja o del septo nasal (cartílago que separa las
fosas nasales). No obstante, se puede utilizar también
el injerto de cartílago costal o de calota (parte superior
de la bóveda craneal) en casos complejos, según
los especialistas.
El cartílago costal se caracteriza por ser hialino, es
decir, está cubierto por una membrana fibrosa que contiene
vasos que le proporcionan nutrición al cartílago;
además, ofrece excelente soporte, está en capacidad
de sostener mínimos requerimientos de oxígeno
y tiene mayor resistencia a infecciones postoperatorias. Aunque
puede deformarse, mantiene su arquitectura y presenta gran resistencia
a la remodelación y reabsorción, por lo que no
sufre una retracción cicatricial. Esto hace que sea más
idóneo para la reconstrucción, dice el estudio.
Por todos estos hallazgos, la investigación demuestra
que la rinoplastia estructural permite la reconstrucción
y restauración secuencial con múltiples injertos,
suturas y técnicas que buscan fortalecer, dar soporte
y proporcionar una estabilidad nasal adecuada. |