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| En varias formas la
comunicación se convierte en instrumento crucial para
una relación del equipo médico con el paciente.
En primer término, el respeto debido a la dignidad del
paciente hace parte de una atención integral en un marco
ético y en consonancia con los derechos humanos, entre
ellos el de ser informados con veracidad y oportunidad. |
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La doctrina del
Consentimiento Informado establece que la información
suministrada al paciente ha de ser clara, comprensible y suficiente
para que éste haga una deliberación y elija entre
alternativas sobre aceptación o rechazo de una intervención
propuesta. Se discute en medios académicos cuánta
es la información suficiente para los distintos rangos
de complicación del procedimiento y rangos de comprensión
de la población consultante. Se sugiere acogerse a un
patrón estándar en el medio, pero esto puede no
ser fácilmente identificable y no consulta las variables
de la identidad de cada paciente.
En términos prácticos: a mayor complejidad del
acto médico, más necesario es brindar mejor información
y verificar su comprensión. Sin embargo, la información
de protocolos de investigación incluye elementos técnicos
y una terminología que exigiría casi un glosario
para hacerlos comprensibles, aún para personal cercano
a la biomedicina. |
Varios factores intervendrían
en contra de una comunicación que haga honor al respeto
de la dignidad del paciente y a la confianza que éste
deposita en su médico. Aunque es comprensible el reclamo
de muchos profesionales médicos sobre la limitación
del tiempo de la consulta, es conveniente referirnos a los elementos
que suelen afectar la calidad de la comunicación. El
ejercicio médico hace parte de las profesiones más
valoradas por la sociedad en todos los tiempos; el término
profesión hace relación a vocación
y dedicación, y la relación con la persona enferma
exige, más allá de la evaluación fisio-patológica,
la comprensión de toda la composición psicosocial
del paciente, su narrativa o lo que la enfermedad representa,
y cómo repercute en su entorno personal y social.
¿Cuáles habilidades y destrezas necesita el médico
para esta exploración integral?
Ante todo necesita voluntad de conocimiento de alguien que es
único por su identidad y la forma como interacciona esta
identidad con la enfermedad. Se necesita intuición y
empatía para leer lo que no está dicho por el
paciente, que está inhibido o ansioso, y teme saber sobre
su condición. En los protocolos de investigación
con pacientes, éstos a veces temen contrariar el deseo
del médico si cuestionan o expresan temor sobre posibles
riesgos, y en intervenciones quirúrgicas con seria morbilidad
pre-operatoria, el temor los hace delegar totalmente en el médico
la decisión, porque Usted es el que sabe, Doctor.
Esa expresión está relacionada con el concepto
de paternalismo que, si bien tiene su asiento en la asimetría
de la relación, puede prestarse a abuso y debe ser superada
por el indispensable papel pedagógico del médico;
en ciertos contextos, será realizado por la psicoterapia
de orientación y apoyo, que es de esperar todo médico
debe saber practicar. |
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Ante todo, para comunicarse
con el paciente hay que escucharlo.
Es su derecho a ser escuchado
y comprendido.
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Ante todo, para comunicarse
con el paciente hay que escucharlo. Es su derecho a ser escuchado
y comprendido. Si se intuye algo importante no expresado, unas
preguntas de estímulo al respecto harán que el
paciente venza su inhibición. El respeto a la auto-determinación
del paciente no significa que éste después de
escuchar al médico, tome una decisión y firme
un documento. Ese no es el ámbito ético del Consentimiento
Informado. En la vasta literatura sobre Consentimiento Informado
es posible encontrar argumentos que cuestionan su verdadera
aplicación y eficacia; se dice que consume mucho tiempo,
el paciente no entiende la terminología científica,
además de tornar ansioso al paciente con el listado de
riesgos tanto en la clínica como en la investigación.
El Consentimiento Informado es un proceso dialógico entre
médico y paciente en el cual la comunicación comprensible
y veraz, con el debido espacio para la claridad de la comprensión,
hace posible tomar una decisión en la cual se presume
el beneficio para el mejor interés del paciente y el
ejercicio de una práctica clínica que honre en
forma ética los fines de la medicina. El paciente además
es libre de ponderar los riesgos, beneficios y alternativas,
y optar en consecuencia por la aceptación o el rechazo
del plan propuesto.
El espacio y momento para la toma de una decisión, debe
ser congruente con la responsabilidad de la decisión
y las consecuencias que genera: no es un simple trámite
de la firma de un documento. En la investigación biomédica,
la nitidez de la comunicación y la clara exposición
de los riesgos también debe hacer explícitos los
beneficios personales, y verificar la comprensión y aceptación
de los mismos.
Para honrar el valor de la veracidad y lealtad por el investigador,
es preciso aclarar si no habrá beneficio para el paciente
en la investigación. Resulta ambiguo sugerir que el beneficio
será para la ciencia y la humanidad, algo cierto pero
poco justo cuando se trata de ensayos clínicos con personas
vulnerables por su enfermedad y usualmente de estratos pobres,
y a quienes no se les concede en forma gratuita para su enfermedad
el medicamento en estudio por la casa farmacéutica financiadora
del ensayo, y beneficiaria por años de la patente del
medicamento una vez éste ha probado su seguridad y eficacia. |
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