La estabilidad
En ese entonces, Jaime Restrepo recibió la universidad
en paro, situación habitual en la historia de las
últimas décadas del Alma Mater, y a la que
puso el pecho de entrada a través de diálogos
con todos los sectores de la comunidad universitaria; siete
años y medio después, entrega un claustro
que realizó 15 semestres académicos con algunas
breves interrupciones localizadas, pero con una continuidad
bastante aceptable. Ello constituye hoy día el que
considera su principal logro de gestión, porque solamente
en un ambiente de estabilidad se podía mejorar la
calidad y el rendimiento académico; además,
implicó su acercamiento a los diferentes grupos políticos
que se mueven en la universidad y con los cuales siempre
tuvo los canales de comunicación abiertos.
El segundo logro tiene que ver con la estabilidad financiera:
recibió la universidad con una situación económica
bastante deplorable, con déficit de tesorería
por $20.000 millones, déficit estructural por $14.000
millones, deudas a proveedores por $8.000 millones y una
cartera de casi imposible recaudo. Hizo entonces una gran
reforma sustancial del manejo financiero, hasta lograr hoy
día que todas las deudas estructurales con el Sena,
EPM, ICBF, Municipio de Medellín, con la Nación
por la construcción del campus universitario hace
más de 30 años, estén pagadas; acaba
de firmar un convenio de concurrencia con el Ministerio
de Hacienda y el departamento de Antioquia para el pago
de las pensiones, lo que soluciona el problema a largo plazo.
Y hoy día, la Universidad tiene una estabilidad financiera
muy sólida, con fondos patrimoniales que tienen un
ahorro de $23.000 millones y un portafolio de inversiones
que le garantiza contar con recursos propios en la financiación
del presupuesto (entre 50 y 55%, o sea que de un presupuesto
superior a los $300.000 millones, alrededor de $155.000
millones corresponden a dineros propios de la universidad);
esto aumenta el margen de maniobra y permite mantener al
día todos los compromisos laborales: ni un solo mes
dejó de pagar salarios, prestaciones, primas, cesantías,
vacaciones.
Un tercer logro importante fue su continuidad en el cargo:
en los casi 200 años de la universidad, solo el 30%
de los rectores han durado más de un año y
apenas el 10% duró más de 3 años, generalmente
rectores del siglo XIX. En los últimos 100 años,
el nombramiento del rector dependía de cambios políticos
en la Nación y el departamento y no había
una continuidad que facilitara el desarrollo de proyectos
de largo plazo. Con el proceso de modernización iniciado
en la rectoría de Rafael Aubad, cuyo principio fundamental
fue el Estatuto General, Jaime Restrepo quedó facultado
para poner en marcha un plan de desarrollo institucional
a 10 años, en el cual nació la consolidación
financiera, el programa de regionalización que ha
descentralizado la formación superior, la actualización
y modernización de redes y equipos, el impulso decidido
a la investigación, el mejoramiento constante de
la calidad, la transformación de la infraestructura
del claustro, y la proyección de la formación
en el exterior mediante convenios con organizaciones internacionales
y gobiernos de otros países.
Logro para consolidar
A su salida de la rectoría, Jaime Restrepo estima
que dejó pendiente la terminación de la Sede
de Investigación Universitaria SIU- para la cual
faltan $11.000 millones: el gobierno departamental se comprometió
a aportar $5.000 millones en este segundo semestre y quedan
restando $6.000 millones, que se gestionarán con
el Fondo Nacional de Regalías a través del
Ministerio de Educación Nacional para el próximo
año, de manera que se pueda terminar el edificio
e inaugurarlo en la celebración de los 200 años
de la universidad; solo falta obtener apoyo de Organizaciones
No Gubernamentales internacionales, para conseguir algunos
equipos centrales.
El recorrido
Jaime Restrepo estudió en el desaparecido Gimnasio
Medellín, hizo el bachillerato en el Liceo Antioqueño,
luego la carrera de Medicina y la especialización
en la Universidad de Antioquia, y a partir de allí,
se inició como cirujano general y con el Grupo de
Trasplantes, en el cual participó desde sus comienzos.
Fue profesor, vicedecano y en 1994 fue elegido rector, para
retirarse ahora por decisión propia.
No pocos cuestionamientos tuvo al momento del retiro voluntario
de la rectoría, porque muchos vieron allí
una intención de estar preparando el ocupar un alto
cargo nacional en el gobierno del nuevo presidente, Alvaro
Uribe, pero él ex rector es contundente: "dejé
el cargo por motivos personales y porque siempre he creído
que el mejor momento para partir es cuando a uno no lo están
echando; me equivoqué en la elección del momento
para retirarme, porque se prestó a mucha especulación
sobre un supuesto interés de un cargo público
en el Estado. Pero eso no es cierto: mi interés era
retirarme para regresar a la Academia, al Grupo de Trasplantes
de hígado que yo fundé y en el cual estoy
muy interesado ahora que está en el período
glorioso, haciendo casi uno semanal; también quería
tener más tiempo para escribir".
Y continúa: "Eso no quiere decir que en un momento
determinado, si las circunstancias son favorables, yo no
vuelva a prestar un concurso público y más
en la coyuntura actual del país, porque uno le debe
servir al país desde donde esté: yo lo puedo
hacer desde el Grupo de Trasplantes, como profesor de la
universidad o como médico, pero si en un momento
dado la coyuntura es favorable y le puedo prestar otro servicio
al país en un cargo público, yo no me niego,
o sea que es una posibilidad".
La escritura
Empezó escribiendo libros de medicina, como "La
fisiología humana y su aplicación clínica",
"Historia de la medicina en Antioquia" que ganó
el segundo puesto de un concurso de la AMDA y la Universidad
de Antioquia, y después escribió libros de
cirugía y múltiples artículos médicos
y científicos para revistas.
La primera experiencia literaria fue en 1979, cuando escribió
el libro "Héroes de barro", que fue finalista
en el concurso Garcilasos en España y que trata sobre
los problemas del inicio de los grupos guerrilleros y paramilitares
en el Magdalena medio, con el campesinado entre dos fuegos,
además de la presión del ejército,
pero ese libro no está publicado; luego escribió
"In extremis", publicado hace 2 años dentro
de la Colección Autores Antioqueños, y "El
cero absoluto", una novela de ciencia ficción
en la que se sirvió de su experiencia en trasplantes,
primera en publicar.
Luego escribió "De lluvia y recuerdos",
que fue publicado por la Universidad Pontificia Bolivariana
y ahora la Biblioteca Pública Piloto va a publicar
otra obra que se llama "Todas las estrellas posibles",
una historia de amor en medio de la guerra, donde un soldado
secuestrado y una guerrillera se enamoran y huyen juntos;
actualmente está escribiendo una novela que se llama
"El hilo del viento", que trata de las guerrillas
liberales del llano en la década de los años
50, un libro con mucha investigación histórica
y una trama de ficción alrededor de esos personajes
tan interesantes, conocidos desde la investigación
histórica pero poco conocidos en su vida cotidiana,
deseos, inquietudes y motivaciones para la lucha.
Mientras fue rector, solo tenía tiempo para escribir
en los aeropuertos, en los viajes y algunas veces en fin
de semana; ha leído mucho, de cada autor rescata
aportes, pero recuerda muy especialmente a Saramago, a Kundera,
Steinbeck, Balzac, Dostoiesvki, García Márquez,
Vargas Llosa, Lawrence Durrell.
Su estilo lo define como reflexivo, para públicos
más bien pequeños ("no soy un Corín
Tellado"), por lo que no alcanza a tener esa dimensión
de lo popular. Se considera un escritor que está
aprendiendo a escribir; sus novelas están casi siempre
entre las 120 y las 250 páginas, las empieza con
una idea que escribe de un tirón, luego empieza a
pulir, a cambiar cosas, a mejorar, a introducir nuevos elementos:
elabora un esquema simple de la trama, posibles personajes,
narración en primera, segunda o tercera persona,
empieza a escribir, y luego, a corregir, corregir, corregir...
En cuento solo escribió uno por encargo en la revista
de la universidad con motivo del fin de milenio, y en poesía,
apenas unas notas personales pero no de publicación.
¿Médico, escritor
o personaje público?
"Ese es mi problema, porque me gustan mucho cada una
de esas cosas y cuando las hago, las hago con mucha pasión.
Cuando escribo, escribo apasionadamente y le pongo mucho
entusiasmo; como médico fui muy apasionado también,
no solo porque me gustaba estudiar y estar al día
sino porque me gustaba ser un buen cirujano, hubo mucho
entusiasmo por el desarrollo de una actividad científica
de alto nivel, en asocio con el Hospital San Vicente de
Paúl, por ejemplo con el desarrollo de los trasplantes;
yo participé en el primer trasplante de riñón
en 1973, el primero de hígado en 1979, el primero
de páncreas y de corazón en 1984, en el primero
de corazón y pulmón (que el paciente no resistió)"
Y sigue: "Como cirujano tuve oportunidad de ser un
buen cirujano, porque en el Hospital San Vicente operábamos
heridas vasculares, de corazón, heridas complejas,
de trauma, de hígado, yo fui uno de los pioneros
en reconstrucción de vías biliares que le
cambiaron la vida a los pacientes, porque antes de 1975
todos se morían, pero con nuevas técnicas
logramos resultados excelentes con más de 80 y 90%
de supervivencia a largo plazo".
Continúa: "Y en la Universidad de Antioquia
me apasioné mucho y creo que fui un gran crítico,
pelee mucho con los decanos, rectores y hasta directivos
del Hospital San Vicente, con todos tuve unas "garroteras"
tremendas por cuestiones ideológicas, porque tenía
un criterio que defender sobre la universidad y sobre el
trabajo: me gané la posibilidad de desarrollar las
propuestas que quería poner en práctica, no
como muchos dirigentes o líderes que pelean y pelean
toda la vida y hasta se mueren peleando, sin haber tenido
la oportunidad o sin haber hecho nada. Yo lo que quise demostrar
era que en mi administración se podían hacer
cambios sustanciales en la universidad, en su manejo financiero,
en los procesos de acreditación y de desarrollo físico
mismo inclusive. Yo creo que todos esos logros fueron posibles
por el entusiasmo que realmente le pusimos a la transformación
de la universidad".
Agrega: "Siempre fui una persona pública desde
que era estudiante y en ese transcurrir se han generado
grandes controversias con diferentes sectores, que en el
campo de la salud son de distintas tendencias políticas.
Creo que para un dirigente público no es conveniente
querer aglutinar solamente un sector en torno de su nombre,
por eso hemos visto líderes desde el sector salud
o de los maestros que se lanzan al Senado pero que no sacan
los votos suficientes; creo mejor, que un dirigente público
debe hacer acuerdos y tener propuestas para los distintos
problemas del sector público, como educación,
salud, vivienda, empleo, etc., porque cuando un candidato
tiene propuestas para un solo sector, no logra aglutinar
lo suficiente".
Ahora
Jaime Restrepo estima que esa experiencia la puede proyectar
a otras instituciones educativas; le llama la atención
particularmente la mala calidad de la educación media
y básica, el que considera uno de los problemas más
graves del país, por lo que sueña con desarrollar
unos proyectos que permitan mejorar el nivel de la educación
y las coberturas. Considera inaudito que en el país
existan niños sin educación, cuando la cobertura
debería ser del 100% en educación básica
primaria, pero no solo con leer y escribir sino con instrucción
de calidad, que compita con la de colegios privados.
Alianza Universidad - Hospital
"Yo siempre he dicho por ahí que me peleo con
el doctor Ricardo Restrepo a ver quién quiere más
al Hospital: si él o yo, porque el Hospital ha sido
parte de mi vida". En estos té
rminos se refiere Jaime Restrepo al Hospital Universitario
San Vicente de Paúl, porque desde que inició
sus estudios de medicina en 1961, ya caminaba por el hospital,
o sea que lleva más de 40 años siendo uno
de sus habitantes.
Considera que el Hospital es fundamental para la Universidad
de Antioquia y que ambas instituciones se necesitan mutuamente;
al comienzo de su gestión, cuando se promovió
una ruptura de esa relación, escribió el documento
"Avenencias y desavenencias de un matrimonio indisoluble",
que tuvo muy buena acogida porque demostró que esa
alianza era incuestionable y altamente significativa.
"A mí me parece que esa alianza estratégica
puede significar un avance gigantesco para ambas instituciones,
de hecho ya lo ha sido. Creo que el éxito de la medicina
antioqueña y de los avances que ha tenido la medicina
en Colombia, en buena medida se deben a la alianza Hospital
y Universidad. Tome cualquiera: tome los desarrollos en
trauma, nosotros aquí le enseñamos trauma
a cualquier país del mundo; el librito que publicamos
hace poco con el doctor Martiniano Jaime y yo como editores,
Manual de Normas y procedimientos en Trauma, es un libro
que le sirve a cualquier país del mundo, de hecho
en Venezuela, en Cuba y otros países de América
Latina ya lo están adoptando como libro de texto
y ni qué decir de la experiencia del hospital en
trauma. Los principales avances de la medicina en el país
se han hecho en el Hospital San Vicente, no solamente en
transplantes (riñón, hígado, páncreas,
combinado de riñón y páncreas, hígado
y riñón, en niños y adultos), sino
todo lo que se ha hecho en cirugía cardíaca,
aquí se hicieron las primeras válvulas de
cerdo y válvulas cardíacas de todo tipo, antes
de que apareciera la Clínica Cardiovascular Santa
María; en el Hospital se hicieron las primeras intervenciones
en Neurocirugía, radiología intervencionista,
la calidad de la clínica es del más alto nivel,
la endocrinología se ha desarrollado muchísimo.
Entonces, el hecho de que la formación académica
de la Universidad sea muy buena, con grupos interdisciplinarios
muy sólidos en medicina, y de que el Hospital San
Vicente haya venido consolidando fortalezas en ciertas áreas
que coinciden con las de la universidad, abre nuevas posibilidades".
Sostiene Jaime Restrepo: "La alianza en áreas
estratégicas, le da más solidez a esa alianza
y la proyecta; además, la investigación de
la Universidad en áreas como genética, inmunología,
farmacodependencia, malaria, manejo del paludismo, enfermedades
infecciosas, sida, se practica y aplica en pacientes del
Hospital, lo que le da una dinámica importante a
esa alianza, le da validez y complementariedad y reclama
que se mantenga, para que cada institución se nutra
de la otra y puedan mantener ese nivel tan alto de la medicina
antioqueña en el país y en el mundo".
Y reafirma: "Ya se ha definido con las directivas del
Hospital, que la proyección de esa alianza a futuro
sea sobre la base de los proyectos estratégicos de
tercer y cuarto nivel, porque no se justifica que el hospital
continúe prestando servicios de primer y segundo
nivel, cuando muchas instituciones de Medellín y
del departamento prestan ese servicio. Creo que el Hospital
debe especializarse en áreas muy claves, que se convierta
en un centro de referencia nacional e internacional en casos
de trasplantes, trauma complejo, enfermedades crónicas
e infecciosas, problemas de perineonatología, genéticos,
neurológicos, en suma, en todas esas áreas
altamente especializadas. Para el caso de trasplantes, creo
que todavía tiene mucho futuro durante mucho tiempo,
porque mientras existan pacientes con problemas en órganos
vitales como el hígado, el corazón, los riñones,
el páncreas, habrá necesidad de hacer trasplantes.
En cuanto al control del alto costo en estos procedimientos,
todo va engranado: primero hay que resolver el problema
de la corrupción, el clientelismo, la politiquería
y la violencia, para obtener más recursos destinados
a salud".
Apoyo para la universidad y el
hospital
"Siempre he creído que una posición pública
sirve para apoyar instituciones fundamentales en el departamento
y en el país; duele encontrarse gobernadores que
no apoyan la universidad o el hospital, entonces uno sueña
siempre con ciertas oportunidades que le permitan dar un
respaldo claro a estas instituciones, porque uno las conoce
a fondo y sabe que ofrecen un enorme servicio a la comunidad.
Yo sería una de aquellas personas que le ayudaría
enormemente a ambas, no sería ninguna clase de nepotismo
porque no trataría de beneficiar a un sector en perjuicio
de otro. Sería una ayuda a entidades que juegan un
importante papel en la atención de la gente necesitada
y de menos recursos, o sea que realmente constituyen un
factor de equidad social en el país. La Universidad
de Antioquia es pública y el hospital, aunque es
privado, tiene de por sí un carácter público,
porque atiende a gente de bajos recursos económicos".
A quién lo suceda
Jaime Restrepo siempre ha sostenido que la universidad es
un proceso de construcción colectiva, donde todos
tienen que poner ladrillos que se deben respetar: "yo
asumí todos los proyectos del doctor Rafael Aubad,
como la Fundación de apoyo y el plan de desarrollo
de la universidad, entre otros, yo no 'paré' ninguna
iniciativa. Me parecería conveniente que el actual
rector encargado consolide lo que está en proceso:
la regionalización, el mejoramiento de la calidad,
la modernización, la sede y los proyectos de investigación,
fortalecimiento del canal de televisión, en fin,
impulsar en términos generales lo que está
en el plan de desarrollo. Así, el nuevo rector no
actuaría a título personal, sino que lo haría
a través del Consejo Superior, al cual presentaría
además sus nuevas propuestas, que si incluyen modificar
el plan de desarrollo, pues lo haga pero a través
del Consejo Superior. Esa sería mi propuesta"