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Un año sin fusión y otro con fusión, debió
ser el enfoque que el ministro de la Protección Social,
Diego Palacio Betancourt, diera a la rendición de cuentas
durante el Segundo Consejo Público de Ministros del gobierno
del presidente Álvaro Uribe Vélez: el balance
del ministro, por lo menos, debió dejarle claro al pueblo
colombiano los logros de la fusión del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social con el de Salud, en el 'superministerio'
de la Protección Social, fruto de las presurosas reformas
del Estado impulsadas por el presidente Uribe tras llegar a
la casa de Nariño hace dos años, el pasado 7 de
agosto de 2002.
Pero el tema no se mencionó, y el ministro tiene sus
razones. Según él, los resultados de la fusión
necesitan de más tiempo: Un sistema no se pone
a andar por decreto; es un proceso, afirmó Palacio
Betancourt hace algunos meses, al cumplirse el primer año
de la fusión ministerial.
En parte tiene razón: los procesos necesitan tiempo para
consolidarse, pero eso no explica que los logros de un ministerio
tan complejo como el de la Protección Social, con tres
viceministerios (trabajo y relaciones laborales, técnico,
y salud y bienestar), puedan |
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resumirse en los 2'200.000 nuevos afiliados al régimen
subsidiado, el incremento del 85 al 93.9% en la cobertura
de vacunación (que según los presupuestos iniciales
debería estar en el 95%), la entrega de 320.000 desayunos
infantiles, la inclusión de 2'600.000 niños
en restaurantes escolares o la creación de 1'200.000
empleos (aspecto fuertemente cuestionado porque al parecer
en esta cifra se incluyen los aprendices del Sena y subempleados);
la entrega de 126.000 subsidios al adulto mayor y 36.000 subsidios
al desempleo o en la disminución en 166.000 del número
de niños que se encontraban trabajando.
Los de la vista 'gorda'
Si bien el tema de la seguridad social en salud es prioritario,
e injusto sería desconocer el esfuerzo hecho para afiliar
a 2'200.000 colombianos al régimen subsidiado (acorde
con el cálculo oficial), es de cuestionar que tras
el tema de aseguramiento a los más pobres, parecieran
perder relevancia temas imprescindibles de abordar en una
rendición pública de cuentas, como son la grave
crisis financiera de la red hospitalaria pública, los
cruciales altibajos de la salud pública, el debilitamiento
de la Superintendencia Nacional de Salud como entidad rectora
de la vigilancia y control del sector, la carencia del sistema
de información en salud, el aumento indiscriminado
de centros especializados en la formación académica
en salud, temas todos que ponen de relieve el progresivo deterioro
del Sistema General de Seguridad Social en Salud.
En lo que respecta al tema hospitalario, el informe del ministro
no cruzó el límite de lo elemental: recordó
que este gobierno ha reestructurado 45 hospitales públicos,
y que para este año hay destinados $100.000 millones
para hacer un programa de reestructuración de instituciones
hospitalarias.
Cabe preguntarse de qué le sirve a un colombiano pobre
el carnet del Sisbén, si la quiebra actual de los hospitales
ha llegado al colmo de obligar a los pacientes a llevar los
más elementales insumos para poder ser atendidos. Bien
lo anotaba la editorial del periódico El Tiempo (mayo
16 de 2004), que ya es tiempo de que se cambie ese cliché,
porque carnetización en manera alguna significa cobertura
ni atención en salud.
La crisis hospitalaria no puede pasar inadvertida, más
cuando el problema de flujo de recursos tiene al borde de
la quiebra a un buen número de hospitales a los que
no les reconocen oportunamente la facturación por atención
a cerca de 16 millones de colombianos que no gozan de seguridad
social, 'vinculados' por la ley a la solidaridad de los que
aportan al sistema.
En cuanto a ampliación del régimen contributivo
el gobierno está satisfecho, ya que este régimen
creció en 639.738 nuevos afiliados durante el año
2003, cifra que dobló la meta de lograr 300.000 nuevos
afiliados.
A juicio del gobierno, uno de los grandes logros en este tema,
estriba en la posibilidad que se abrió para los independientes
e informales de poder cotizar a este régimen con un
ingreso base de cotización que disminuyó de
2 a 1.5 salario mínimo, decisión que causó
polémica porque aumentó en un 15% las cuotas
moderadoras y copagos de los 13 millones de afiliados al sistema
de salud. Los independientes además, hoy día
se pueden afiliar a riesgos profesionales y cajas de compensación,
y tienen acceso a programas de capacitación dentro
del Sena.
Salud pública, la gran ausente
¿Qué pasó con los problemas en salud
pública?, se preguntaron muchos. El tema pareció
limitarse a la política de salud sexual y reproductiva
que se está impulsando en seis departamentos del país,
con el objetivo de educar a los adolescentes en el inicio
de las relaciones sexuales y disminuir embarazos no deseados.
El balance no puede estar completo si los activos y pasivos
no se explicitan, y si el ministro y su grupo de colaboradores
olvidaron que el país vivió recientemente una
fuerte epidemia de fiebre amarilla que le costó la
vida a 8 colombianos, muertes que de existir una política
o estrategia clara de salud pública hubieran podido
evitarse, además de que a la fecha del Consejo Público
de Ministros (17 de julio de 2004), en el Bajo Baudó
chocoano se lloraba la muerte de 13 niños entre los
4 y 12 años fallecidos a causa del reciente brote de
rabia humana. Del debilitamiento en la organización
y financiación de la salud pública, así
como de las estrategias que tiene el gobierno para enfrentar
el problema, nada se oyó.
Reformar, reformar, reformar
De lo que sí se habló de manera reiterativa
fue de nuevas reformas. El sistema pensional nuevamente regresa
a la sala de cirugías del Congreso de la República:
por medio de acto legislativo se propondrá eliminar
la mesada 14, fijar un tope de 25 salarios mínimos
mensuales a las pensiones y excluir de las negociaciones de
las convenciones colectivas los temas pensionales, todo esto
con el objetivo de aumentar cobertura y disminuir el hueco
fiscal que se genera por el pago de pensiones a los jubilados
del Seguro Social; además, un proyecto de ley buscará
anticipar al año 2008 el aumento en la edad de jubilación,
asunto que estaba previsto para el año 2014.
La otra reforma tiene que ver con lo que Uribe ha llamado
el revolcón a la salud. Mediante un proyecto
de ley, el Ministerio del ramo impulsará cambios en
el manejo del régimen subsidiado para que el recurso
sea administrado por las cajas de compensación y contrarrestar
los manejos corruptos de un buen número de Administradoras
del Régimen Subsidiado. La idea es tratar de ampliar
la actual cobertura, mejorar la calidad de la atención
para todos los colombianos, brindar transparencia en la administración
de los recursos y darle agilidad y velocidad al manejo de
los mismos, medidas que según Uribe evitarán
chutear la pelota de los viejos problemas a próximas
administraciones.
Mucho por hacer
"Los problemas del país son grandes y la situación
de millones de colombianos es tan difícil, que estos
son apenas los primeros pasos en la dirección correcta,
aseveró Uribe Vélez en la instalación
del 2° Consejo Público de Ministros, y nuevamente
hay que darle la razón a la voz oficial; pero no por
eso se puede dejar de preguntar, dónde está
aquello de garantizar tarifas equitativas para médicos
y profesionales, humanizar el marco de la Ley 100 (base del
actual sistema de salud que deja lo social en manos del mercado),
proteger los hospitales públicos, equilibrar las fuerzas
entre empresas aseguradoras y entidades prestadoras de salud,
etcétera, etcétera, todas estas promesas presidenciales
del actual mandatario. Y, en ¿dónde la realización
de los postulados con que fuera creado el Ministerio de la
Protección Social? La mitad del camino está
recorrido y hasta el más indocto en temas de salud,
puede darse cuenta de que ésta perdió relevancia
tanto técnica como políticamente, y que por
lo tanto el balance dos años después no brilla
por sus resultados positivos. Y eso que para el presidente
"lo más social del sector social es la salud".
¡Qué tal que no!.
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