MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 237 JUNIO DEL AÑO 2018 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com
C uando se puso en operación el MIPRES como herramienta para que los prestadores prescribieran los componentes por fuera del Plan de Beneficios, desde algunos sectores se señaló que ésta sería también, aunque no se anunciaba así, una forma de controlar el gasto en salud, pero también de ejercer una cierta vigilancia sobre lo que pasaba en el sistema. Al cumplirse un año de su entrada en funcionamiento, el primer informe conocido permite observar comportamientos interesantes tanto en el tipo de componentes que más se recetan, como en la frecuencia y forma en que EPS e IPS hacen uso de la herramienta. Lo más interesante es que la información generada apunta ahora a ser un interesante insumo para el estudio del comportamiento del sistema de salud, la pregunta es, ¿un insumo para qué? La toma de decisiones posterior a ser conocida la información aún se desconoce, pero es de suponer que ese momento llegará.
El informe publicado por la ADRES abarca desde el 1 de enero de 2017 y hasta el 31 de diciembre de 2017, y señala que aun “hay mucho trabajo por hacer para controlar el creciente gasto, pero sobre todo para lograr que el gasto se realice de manera eficiente y efectiva, donde las acciones individuales se realicen teniendo en cuenta el impacto en lo colectivo”. El boletín busca dar a conocer los medicamentos, procedimientos, dispositivos, productos nutricionales y servicios complementarios que están siendo prescritos a través de MIPRES, para caracterizar el gasto en salud no cubierto por la UPC.
Las primeras cifras muestran que en el periodo se analizaron 4´199.681 prescripciones realizadas a 1´596.585 pacientes. Los totales por tipo de servicio son los siguientes: 4´204.137 corresponden a prescripciones de medicamentos, 341.879 a procedimientos, 188.998 son productos nutricionales, 99.919 de servicios complementarios y 46.833 de dispositivos.
Según el informe, existe una disminución en el monto de los recobros que se observa en la tendencia proyectada que habrían tenido estos de no haberse implementado medidas de control sobre el creciente gasto en salud. Según el cálculo realizado, los recobros por servicios y tecnologías no incluidas dentro del PBS habrían alcanzado una cifra superior a los $5 billones, a partir de la vigencia 2016, y habrían llegado a $5,8 billones para la vigencia 2017. Sin embargo los recobros se estabilizaron en una cifra alrededor de $2.5 billones. Resulta interesante ver que a partir de abril de 2017, momento en el cual el uso del aplicativo MIPRES se volvió obligatorio, la cantidad de prescripciones se estabilizó en alrededor de 410.000 mensuales.
Al desglosar el informe se encuentran los siguientes datos significativos. 10 EPS concentran el 95% de las prescripciones por fuera del PB a nivel nacional, lo cual puede ser entendible al ver que esas mismas entidades cubren al 94% de la población afiliada al régimen contributivo. En cuanto a la tasa de pacientes con prescripción de MIPRES por cada 1.000 afiliados al RC, la EPS que presentó la tasa más alta fue la Nueva EPS con 26,6 pacientes por cada 1.000 afiliados, mientras Cafesalud EPS, registró la menor tasa, con 4,1 pacientes por cada 1.000, pero en este último caso hay que considerar que dicha EPS dejó de operar en julio de 2017.
El Informe también señala como en los casos de “Coomeva EPS o EPS Sanitas, se observa que las IPS que lideran cada uno de los rankings hacen parte de la integración vertical que han realizado estas EPS.
Igualmente, Salud Total y Sura también tienen dentro de sus tres IPS principales, instituciones que pertenecen al mismo grupo”.
En relación con la tasa de personas con prescripciones No PBS por cada 1.000 afiliados al RC, Caldas fue donde se presentó la mayor tasa con 19,68 personas por cada 1.000 afiliados al RC, seguido por Antioquia con 16,85 personas, y el Valle del Cauca con una tasa de 15,74 personas.
Por regiones, Bogotá, Antioquia, el Valle del Cauca, Atlántico y Santander, concentraron el mayor número de prescripciones.
En cuanto al tipo de prescripciones, y considerando que el MIPRES incluye cinco categorías de tecnologías no incluidas en el PBS con cargo a la UPC: Medicamentos, procedimientos, productos nutricionales, servicios complementarios y dispositivos médicos, los medicamentos representan el 86% de los ítems prescritos, los procedimientos ocupan el segundo lugar con 341.879 actividades formuladas, el tercer lugar es para los productos nutricionales concentrados en 215 productos diferentes con 188.998 prescripciones, el cuarto lugar es para los servicios complementarios con un 2% del total de las prescripciones y donde son los pañales quienes tienen la mayor participación (141.386 servicios) y finalmente los dispositivos médicos se encuentran en el quinto lugar con 19 tipos de dispositivos diferentes.
El tema de los medicamentos amerita un análisis más detallado. Diez principios activos concentran el 25,6% de total de medicamentos formulados a través del aplicativo, siendo las lágrimas artificiales y la pregabalina los que lideran el listado. Lo que se esperaría entonces, para entender al MIPRES como una herramienta que en realidad aporte a realizar ajustes del sistema, es que algunos de estos productos sean incluidos en el Plan de Beneficios, debido a que su alta frecuencia de prescripción estaría mostrando su necesidad por parte de los pacientes.
El paso siguiente con este tipo de información, según señala ADRES, es lograr la integración de las bases de datos de recobros y MIPRES, con el fin de realizar la caracterización no solo de los servicios y tecnologías más formulados y su origen, sino además del gasto en que se ha incurrido para pagar estos servicios.
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