MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 237 JUNIO DEL AÑO 2018 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com
C on el cierre en las últimas semanas de dos clínicas de Esimed que le prestan servicios a la EPS Medimás, parece agravarse la situación de la aseguradora que reemplazó a Cafesalud luego de un cuestionado proceso de venta.
El primer cierre se realizó en Medellín el 8 de mayo luego de que circulara por redes sociales un video donde una usuaria denunciaba las malas condiciones de asepsia en la comida. Tras la visita de la Secretaria Seccional de Salud y Protección Social de Antioquia, se tomó la decisión de cerrar todos los servicios de la clínica Esimed de la carrera 80 por “incumplimientos de las normas que regulan el Sistema Obligatorio de la Calidad de la Atención en Salud”. Una situación similar se había presentado en octubre de 2017 cuando se le dio un plazo a la institución para mejorar las condiciones de funcionamiento. El Secretario de Salud de Antioquia, Carlos Mario Montoya señaló la presencia de “anomalías graves que ponen en alto riesgo la vida de los usuarios y los pacientes en temas de mantenimiento, personal, dotación, equipos biomédicos, infraestructura y existencia de medicamentos”. Más allá del cierre se anunció que se iniciaría un proceso sancionatorio que podría conducir incluso en que los servicios sean deshabilitados de manera total”.
El segundo caso se dio en Bogotá donde el 28 de mayo la Secretaría de Salud cerró los servicios de la IPS Esimed Jorge Piñeros Corpas, y aunque la medida se anunció como temporal, la Secretaría aclaró que la crisis de esa clínica lleva dos años con “irregularidades relacionadas con infraestructura, talento humano, medicamentos y dispositivos médicos”. Y es que si bien inicialmente se indicaba que el problema era un ascensor fuera de servicio, el secretario de Salud de Bogotá, Luis Gonzalo Morales, dio a conocer que tres de los cuatro ascensores presentaban problemas, solo funcionaba uno donde se trasladaban pacientes al lado de insumos y hasta basuras y que muchos pacientes luego de las cirugías eran llevados por las escaleras a su lugar de recuperación.
Si bien Medimás EPS en ambos casos dio un parte de tranquilidad anunciando que los pacientes serían dirigidos a su red alterna, este tipo de anomalías viene reflejándose en la salida masiva de afiliados. A lo que se suma que en el pasado mes de febrero la Superintendencia de Salud confirmó en segunda instancia la sanción impuesta por fallas en la prestación de servicios que el órgano de control había encontrado en los primeros días de funcionamiento de la EPS. Dicha sanción asciende a los 1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes, alrededor de 1.100 millones de pesos.
Las dificultades analizadas al principio de operaciones de Medimás parece que seguirán agravándose. En el mes de mayo y según informó la Superintendencia de Salud, la EPS habría incumplido con los plazos establecidos en el Contrato de Compraventa de Acciones presentado por Cafesalud EPS S.A., y no habría puesto el dinero acordado, problema que se suma a los incumplimientos de cobertura y calidad prometidas. Con menos de un año de funcionamiento, Medimás arroja un déficit en su indicador de Capital Mínimo de 422.068 millones de pesos, el patrimonio negativo es de $1,29 billones y tiene un indicador negativo de capital de trabajo por $1,2 billones, incumpliendo así las proyecciones financieras que presentó en el proceso de venta de Cafesalud.
Un hecho que resulta sorprendente es que Medimás radicó una cuenta de cobro contra Cafesalud por $ 400.000 millones por supuestos servicios de salud autorizados antes del negocio de compraventa y que habrían estado represados. Otra denuncia hace referencia a la firma de un contrato con la empresa Century Farma por 288.000 millones de pesos para el suministro de medicamentos de alto costo, la duda surge en que empresa contratada se creó tres días antes con un capital suscrito de 1 millón de pesos, pero además, se viola la resolución 1403 de 2007 ya que dicha empresa no cuenta con cobertura nacional y solo tiene una oficina en Bogotá.
Otras aparente irregularidades difundidas en los medios de comunicación indican que existen cuentas por cobrar y por pagar con compañías relacionadas con los socios de Medimás por $83.823 millones y $ 59.044 millones respectivamente, según informe de la revisoría fiscal. Además figurarían acreedores con objeto social diferentes a la prestación de servicios de salud por un valor de 1,39 billones de pesos, con lo cual se incumple la Ley 1438 del 2011 que ordena que los dineros de la UPC se debe destinar por lo menos en un 90% a prestación de servicios de salud, el 10 por ciento restante correspondería a los costos de administración.
Las investigaciones de la Supersalud continúan mientras los usuarios se cambian de EPS, y ahora se cierran las clínicas que les prestan servicios en integración vertical. Nada alentador el panorama para una entidad que solamente lleva nueve meses operando.
Tel: (4) 516 74 43
Tel: (4) 516 74 43
Tel: (4) 313 25 23, Medellín