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País
y niñez
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El Estado, la sociedad
y la familia son corresponsables en la obligación de
protección de nuestros niños y adolescentes.
Debemos cambiar esta cultura del maltrato generando conciencia
de que la violencia contra nuestros niños es el factor
más importante para quebrantar los hechos de paz que
necesita el país.
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Repudio y rechazo
a nivel nacional generó la muerte de al menos 8 menores
de edad durante las últimas semanas en varias regiones
del país. Es altamente preocupante la ola de violencia
que existe en Colombia contra los menores de edad, ocurriendo
muertes incluso a manos de sus padres.
En los últimos tres años, el Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar (ICBF) ha recibido 20.526 niños
o adolescentes bajo proceso de protección víctimas
de maltrato infantil en todo el país. El año pasado
se registraron 6.425 menores de edad ingresados, siendo Bogotá,
Valle del Cauca, Nariño, Cundinamarca y Meta las zonas
del país con mayor número de casos. Como si fuera
poco, se estima en dos millones los niños, niñas
y adolescentes afectados por el conflicto armado, un flagelo
que los convierte en víctimas de diferentes vulneraciones.
Tres de cada cuatro casos reportados son perpetrados por sus
propios padres o familiares. El maltrato infantil no se limita
a la agresión física como muchos creen, sino que
se presentan otras formas como castigo, humillación,
abuso psicológico, abuso sexual, así como el descuido
y el trato negligente sobre el niño, aún desde
la gestación. |
| Reportes del ICBF
en 2015 sobre maltrato infantil |
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En el Hospital Infantil
de San Vicente Fundación en Medellín, los reportes
al ICBF en 2015 no solo reflejan el maltrato, sino situaciones
de agresión o vulneración de derechos o riesgos
evidentes de deterioro de calidad de vida.
El maltrato infantil atenta contra los derechos más básicos
de niños y adolescentes. Es una realidad masiva, cotidiana
y sub-declarada entre la población colombiana y se da
en el seno del hogar, en el barrio, en la escuela, etc. Suele
reproducirse de una generación a la siguiente.
Las denuncias solo dan cuenta parcial de la magnitud del maltrato,
la punta del iceberg, mientras el resto queda sumergido en el
silencio por miedo a represalias, falta de información
sobre cómo denunciar o bien porque muchos asumen que
el castigo físico y verbal es parte natural de la educación
y socialización del infante.
El Estado, la sociedad y la familia son corresponsables en la
obligación de protección de nuestros niños
y adolescentes. Debemos cambiar esta cultura del maltrato generando
conciencia de que la violencia contra nuestros niños
es el factor más importante para que se quebranten los
hechos de paz que necesita el país6
jpgq@sanvicentefundacion.com |
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