El Grupo de Salud
Bucal y Bienestar de la Universidad de Antioquia, coordinado
por la profesora Gloria Escobar, considera que los resultados
entregados por el Ministerio de Salud en el IV Estudio Nacional
de Salud Bucal -ENSAB IV- son muy generales y aún no
permiten tener una idea muy clara de la situación de
salud bucal encontrada, ya que parece que en unos aspectos se
ha mejorado y en otros se ha desmejorado.
La docente indica que por primera vez el estudio identificó
lesiones iniciales de caries dental, que según el conocimiento
actual pueden controlarse mediante tratamientos no invasivos:
Entonces podemos decir que desde el primer año
de vida ya hay niños con lesiones de caries dental y
el número de personas afectadas por la enfermedad aumenta
con la edad. En los adultos jóvenes se comienzan a ver
problemas de los tejidos de soporte de los dientes, enfermedad
periodontal, y en mayores de 70 años la condición
de edentulismo refleja las consecuencias de ambas enfermedades.
Según las cifras que maneja este grupo, en 1998 el 49.8%
de la población no reportaba pérdida de tejidos
de soporte del diente, lo que significa que no tenía
enfermedad periodontal o periodontitis, localizada o generalizada,
y el 50.2% restante mostraba una pérdida leve en mayor
número, moderada y severa. Y para 2014, sin que el Ministerio
haya entregado cifras exactas, se reportó sin periodontitis
menos del 40% de la población colombiana, y entre los
que tienen periodontitis, la pérdida moderada y severa
de tejido de soporte, aumenta significativamente a expensas
de la pérdida leve: Solo queda por analizar si
los índices utilizados para medir el problema son estrictamente
comparables.
Otro problema preocupante es el edentulismo: a partir de los
15 años se reporta que en promedio el 67% la población
estudiada ha perdido al menos un diente, y entre los grupos
de 45 a 64 y de 65 a 79 años, más del 90% tuvo
alguna pérdida dental. El edentulismo total se
detectó incluso en personas de 35 años, pero el
problema se incrementa con la edad, llegando a presentarse en
más de una tercera parte de las personas entre 65 y 79
años, dice la profesora Escobar.
La principal causa de pérdida dental en Colombia y en
el mundo es la caries dental, seguida por la enfermedad periodontal.
Paradójicamente, a la luz del conocimiento actual, estas
enfermedades pueden ser controladas con medidas simples, pero
se requiere un gran esfuerzo para que éstas lleguen a
toda la población y se incorporen en los espacios de
la vida cotidiana. Aquí también se expresa la
inequidad de nuestro país, indica la docente: En
el Grupo de Salud Bucal hemos llegado al acuerdo de que preferimos
hablar de prácticas de cuidado -más que de auto-cuidado-,
porque consideramos que cuidarnos es algo que nos compete a
todos, no solamente al individuo, y que comienza desde antes
de nacer con los cuidados que la familia brinda a la madre gestante
y luego al recién nacido y a todos sus integrantes a
lo largo del ciclo vital.
Los malos hábitos de higiene bucal pueden afectar la
calidad de vida y causar complicaciones de salud, y aunque no
se presenta con tanta frecuencia, hay enfermedades como el cáncer
bucal que pueden llevar a la muerte de la persona si no se detecta
y se trata a tiempo.
Para atender la salud bucal de los colombianos, el país
dispone de 15.083 odontólogos egresados en el período
2001-2011 (promedio anual entre 2001 y 2005 de 1.536) y 4.170
sub-especialistas, de 38 programas académicos. Hay 43
programas de formación en odontología de 22 Instituciones
de Educación Superior, de las cuales 5 (11%) son oficiales;
hay 108 programas de especialización (49 especializaciones
y 3 maestrías). La tasa de 0,32 odontólogos por
1.000 habitantes en 1984 se proyectó a 0,93 para 2012.
Dada la carga de la enfermedad y las tendencias en las condiciones
que afectan la salud bucal, es necesario analizar la cantidad
y disponibilidad de personal capacitado frente los incentivos
para garantizar el acceso de la población a servicios
de salud bucal de calidad en zonas dispersas. Para superar la
carga de enfermedad acumulada y mantener mejores condiciones
de salud bucal, es necesario un análisis detallado de
los recursos en términos no solo de números sino
de distribución, formación y capacidad resolutiva.
En conclusión: ojalá este estudio sirva para generar
acciones claras que lleven a la práctica lo que ya está
escrito en el papel. Los colombianos tienen derecho a tener
una buena salud oral. Las barreras que impidan esa garantía
caen, incluso, en la ilegalidad. |