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Un
presupuesto
sin sorpresas para 2007
Juan
Carlos Arboleda Z. - elpulso@elhospital.org.co |
| El
estudio del Presupuesto General de la Nación 2007 en
el Congreso de la República, se cruzó con otras
iniciativas de carácter económico que marcarían
el derrotero del país por lo menos durante los siguientes
4 años, y a la vez se convirtió en el primer gran
pulso de los partidos políticos, para mirar como funcionan
las directrices de bancadas, qué tan fuerte puede ser
la oposición y que tan reales y fieles son las mayorías
del gobierno. |
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La ley de presupuesto no despertó
las polémicas que si hicieron sus proyectos 'hermanos'
de reforma tributaria y de transferencias, y por tanto su
aprobación no está en la misma cuerda floja;
en gran medida ello se debe a que en este tema el nivel de
maniobra del gobierno no es tan amplio, por cuanto la mayoría
de partidas tienen destinación especifica y el déficit
fiscal no permite demasiadas holguras. Sin embargo se escucharon
críticas, y las principales discusiones giran sobre
los montos de asignaciones puntuales y sobre el trasfondo
político y filosófico del manejo económico
del gobierno Uribe.
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Este año, como
determina la ley, el presupuesto deberá estar aprobado
antes de la media noche del 20 de octubre, y aunque superó
el primer debate el pasado 20 de septiembre -luego de incluirle
algunas modificaciones del gobierno tras reuniones en las comisiones
conjuntas de Senado y Cámara- las dudas sobre sus alcances
continúan. El proyecto de presupuesto para 2007 asciende
a $117,6 billones (35,1% del PIB) con un incremento de 11.3%
frente al de 2006 ($105,7 billones y 34% del PIB); sus fuentes
de financiación provienen de distintos rubros: $52.9
billones de Ingresos Corrientes de la Nación; $50.4 billones
de recursos de capital; $5.7 billones de rentas parafiscales
y fondos especiales, y $7.5 billones de recursos propios de
establecimientos públicos del orden nacional. El valor
restante se financiará con recursos recaudados en aplicación
de la reforma tributaria, si fuera aprobada por el Congreso.
En caso de no serlo, el gobierno efectuaría ajustes presupuestales
conforme con lo dispuesto por Estatuto Orgánico de Presupuesto
-EOP-, algo preocupante pues el presupuesto está desfinanciado
en $1.163 billones.
Peso a peso
Desglosando las cifras, el proyecto del gobierno destina
$57,1 billones a funcionamiento, el servicio de la deuda llega
a $39,5 billones y el de inversión a $21 billones. Entre
los principales puntos de funcionamiento están transferencias
a municipios y departamentos por $40,3 billones, de las cuales
$17,6 billones del Sistema General de Participaciones van a
educación, salud, agua potable y saneamiento básico,
$15,2 billones para pago de mesadas pensionales, $6,3 billones
para el resto de transferencias y $1,2 billones para devolución
del IVA, rubro que llama la atención por cuanto dicha
devolución fue eliminada por el gobierno de la reforma
tributaria, al dejar por fuera del cobro del IVA a 37 productos
de la canasta básica; para los gastos de personal, el
presupuesto es de $10,7 billones con un crecimiento del 8,4%,
y gastos generales de $3,3 billones con un reajuste del 4,8%.
En cuanto a inversión, el sector de protección
social tiene un presupuesto de $2,8 billones, lo que implica
un crecimiento del 17,4% frente al presente año cuando
fue $2,4, billones; se dedican $111.000 millones para reestructuración
de hospitales y salud pública, incluyendo programas de
vacunación por $142.000 millones; el presupuesto para
el Fosyga pasa de $1 billón 104.000 millones a $1 billón
178.000 millones. En otros puntos de lo que el gobierno denomina
gasto social, algunas cifras son: El presupuesto para los programas
de Acción y Apoyo Social es de $1 billón 290.000
millones ($804.000 millones para el programa Familias en Acción,
incluyendo la atención a desplazados, en donde la partida
sube de $200.000 a $294.000 millones); algunas metas son aumentar
la cobertura en educación básica en 270.000 nuevos
cupos, pasando de 9,2 a 9,5 millones de niños y en educación
superior crear 60.000 nuevos cupos; en subsidios de Vivienda
de Interés Social, el gobierno se propone adjudicar 44.457
subsidios para vivienda urbana y 10.167 para vivienda rural,
y estima que 600.000 nuevos usuarios tendrían acceso
a servicios de acueducto, alcantarillado y aseo.
Agenda interna para TLC: fuera del
presupuesto
Fuera de la frialdad de las cifras, el presupuesto sigue
los parámetros de los últimos años, y para
analistas como Eduardo Sarmiento, preocupa que el gasto público
esté disparado y que el déficit fiscal siga aumentando:
Las demandas sociales son muy fuertes y el gobierno está
enredado en la guerra, de manera que tiene un gasto público
creciendo a grandes tasas que financiará con el procedimiento
que viene aplicando, haciendo emisión pura, que si bien
reactiva la economía, el problema esta en que eso no
es sostenible.
El ex ministro Juan Camilo Restrepo considera que hay poca flexibilidad
para redireccionar el presupuesto, ya que la mayoría
de gastos obedecen a rentas preestablecidas; lo preocupante
es que se mantiene el inconveniente del déficit fiscal
del gobierno central, que fluctuará entre 5 y 6% del
PIB, algo demasiado alto. Adicionalmente, el ex ministro señala
que el gobierno viene jugando con las cifras, anuncia unas cosas
y realiza otras: una muestra es el cambio frente a los auxilios
para sectores agropecuarios afectados por TLC: Se habló
inicialmente de $500.000 millones por año, después
no estaba apropiándose sino $190.000 millones, y preocupa
más aún la Agenda Interna; prácticamente
no hay nada para financiarla, y hasta ahora no es más
que un inventario de buenos propósitos y promesas pero
no de apropiaciones presupuestales, con lo cual uno ve que en
infraestructura lo que no haga el sector privado, no se hará
en el país.
En la financiación de la agenda interna con miras al
TLC, el senador conservador Gabriel Zapata cree que será
tema fundamental del Plan Nacional de Desarrollo y cuatrienal
de inversiones que se debe aprobar a principios de 2007: El
gobierno viene contemplando lo que tiene que ir paralelamente
como inversión para mejorar el desarrollo, o por lo menos
las condiciones de productividad frente al TLC. Pero este
optimismo no lo comparten otros congresistas, como el senador
Alirio Villamizar, quién afirma que no se ven recursos
para financiar los componentes de la Agenda, que permitan al
país ser competitivo ante la entrada en vigencia del
TLC: Si el gobierno no incluye en el Presupuesto recursos
para implementación de la Agenda, el país tendrá
serios problemas en su desarrollo; el estudio de la Agenda ya
se hizo por los departamentos, pero la asignación de
recursos no se refleja en el presupuesto; además no hubo
transparencia en el manejo de recursos del campo: en el proyecto
Agro Ingreso Seguro se establecieron $500.000 millones para
subsidiar los agricultores, pero el presupuesto reduce ese subsidio
a $400.000 millones
Poca inversión social
Otra queja de varios sectores, es que pese a los incrementos
para el área social, estos no son suficientes ni se acercan
a las necesidades del país. El senador conservador José
Darío Salazar manifestó que los recursos del presupuesto
del gobierno están destinados de forma masiva al funcionamiento
y no a la inversión; además reiteró que
es imposible salir de la pobreza mientras los gastos de funcionamiento
estén tan distantes de los de inversión, debido
a que impide generar empleos y desarrollo: De los $117.6
billones, $57.1 billones se destinarán a pagar la burocracia
del Estado, $39.1 para pagar la deuda pública, contra
tan sólo $21 billones para inversión. Comparte
esta queja el representante Germán Reyes, al señalar
que dentro de la inversión social, los mayores recursos
van a programas Guardabosques y Familias en acción, sin
que haya un aumento significativo para educación y salud,
que seria lo lógico para impulsar proyectos productivos:
En este presupuesto no vemos definida una política
de aumento en el gasto social.
En líneas generales el presupuesto no está balanceado,
porque los gastos exceden los ingresos previstos, situación
que debido a la aparente neutralidad de la reforma tributaria,
no se corregiría en corto plazo. Analistas como Javier
Fernández Riva llaman la atención sobre la forma
de aumentar la contabilización del gasto o hacerlo aparecer
más grande al incluir por primera vez los subsidios a
gasolina en el presupuesto, cuando siempre dependían
de Ecopetrol. También cuestionó: El gobierno
no está aplicando ninguna austeridad en sus gastos; en
el primer semestre de este año hay un aumento de 18%
en servicios personales -nómina-, mas de 60% en gastos
generales y un aumento extraordinario de casi 100% en gastos
de inversión, inversión entre comillas porque
en la práctica inversión es cualquier cosa que
el gobierno quiera llamar así, y la necesidad de austeridad
la está trasladando sobre municipios y entidades diferentes
al gobierno para que reduzcan sus gastos. Eso tiene el propósito
de dejar el margen suficiente de recursos para que el gobierno
gaste más . |
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