MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 8    NO 97   OCTUBRE DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Un presupuesto
sin sorpresas para 2007
Juan Carlos Arboleda Z. - elpulso@elhospital.org.co
El estudio del Presupuesto General de la Nación 2007 en el Congreso de la República, se cruzó con otras iniciativas de carácter económico que marcarían el derrotero del país por lo menos durante los siguientes 4 años, y a la vez se convirtió en el primer gran pulso de los partidos políticos, para mirar como funcionan las directrices de bancadas, qué tan fuerte puede ser la oposición y que tan reales y fieles son las mayorías del gobierno.

La ley de presupuesto no despertó las polémicas que si hicieron sus proyectos 'hermanos' de reforma tributaria y de transferencias, y por tanto su aprobación no está en la misma cuerda floja; en gran medida ello se debe a que en este tema el nivel de maniobra del gobierno no es tan amplio, por cuanto la mayoría de partidas tienen destinación especifica y el déficit fiscal no permite demasiadas holguras. Sin embargo se escucharon críticas, y las principales discusiones giran sobre los montos de asignaciones puntuales y sobre el trasfondo político y filosófico del manejo económico del gobierno Uribe.

Este año, como determina la ley, el presupuesto deberá estar aprobado antes de la media noche del 20 de octubre, y aunque superó el primer debate el pasado 20 de septiembre -luego de incluirle algunas modificaciones del gobierno tras reuniones en las comisiones conjuntas de Senado y Cámara- las dudas sobre sus alcances continúan. El proyecto de presupuesto para 2007 asciende a $117,6 billones (35,1% del PIB) con un incremento de 11.3% frente al de 2006 ($105,7 billones y 34% del PIB); sus fuentes de financiación provienen de distintos rubros: $52.9 billones de Ingresos Corrientes de la Nación; $50.4 billones de recursos de capital; $5.7 billones de rentas parafiscales y fondos especiales, y $7.5 billones de recursos propios de establecimientos públicos del orden nacional. El valor restante se financiará con recursos recaudados en aplicación de la reforma tributaria, si fuera aprobada por el Congreso. En caso de no serlo, el gobierno efectuaría ajustes presupuestales conforme con lo dispuesto por Estatuto Orgánico de Presupuesto -EOP-, algo preocupante pues el presupuesto está desfinanciado en $1.163 billones.
Peso a peso
Desglosando las cifras, el proyecto del gobierno destina $57,1 billones a funcionamiento, el servicio de la deuda llega a $39,5 billones y el de inversión a $21 billones. Entre los principales puntos de funcionamiento están transferencias a municipios y departamentos por $40,3 billones, de las cuales $17,6 billones del Sistema General de Participaciones van a educación, salud, agua potable y saneamiento básico, $15,2 billones para pago de mesadas pensionales, $6,3 billones para el resto de transferencias y $1,2 billones para devolución del IVA, rubro que llama la atención por cuanto dicha devolución fue eliminada por el gobierno de la reforma tributaria, al dejar por fuera del cobro del IVA a 37 productos de la canasta básica; para los gastos de personal, el presupuesto es de $10,7 billones con un crecimiento del 8,4%, y gastos generales de $3,3 billones con un reajuste del 4,8%.
En cuanto a inversión, el sector de protección social tiene un presupuesto de $2,8 billones, lo que implica un crecimiento del 17,4% frente al presente año cuando fue $2,4, billones; se dedican $111.000 millones para reestructuración de hospitales y salud pública, incluyendo programas de vacunación por $142.000 millones; el presupuesto para el Fosyga pasa de $1 billón 104.000 millones a $1 billón 178.000 millones. En otros puntos de lo que el gobierno denomina gasto social, algunas cifras son: El presupuesto para los programas de Acción y Apoyo Social es de $1 billón 290.000 millones ($804.000 millones para el programa Familias en Acción, incluyendo la atención a desplazados, en donde la partida sube de $200.000 a $294.000 millones); algunas metas son aumentar la cobertura en educación básica en 270.000 nuevos cupos, pasando de 9,2 a 9,5 millones de niños y en educación superior crear 60.000 nuevos cupos; en subsidios de Vivienda de Interés Social, el gobierno se propone adjudicar 44.457 subsidios para vivienda urbana y 10.167 para vivienda rural, y estima que 600.000 nuevos usuarios tendrían acceso a servicios de acueducto, alcantarillado y aseo.
Agenda interna para TLC: fuera del presupuesto
Fuera de la frialdad de las cifras, el presupuesto sigue los parámetros de los últimos años, y para analistas como Eduardo Sarmiento, preocupa que el gasto público esté disparado y que el déficit fiscal siga aumentando: ”Las demandas sociales son muy fuertes y el gobierno está enredado en la guerra, de manera que tiene un gasto público creciendo a grandes tasas que financiará con el procedimiento que viene aplicando, haciendo emisión pura, que si bien reactiva la economía, el problema esta en que eso no es sostenible”.
El ex ministro Juan Camilo Restrepo considera que hay poca flexibilidad para redireccionar el presupuesto, ya que la mayoría de gastos obedecen a rentas preestablecidas; lo preocupante es que se mantiene el inconveniente del déficit fiscal del gobierno central, que fluctuará entre 5 y 6% del PIB, algo demasiado alto. Adicionalmente, el ex ministro señala que el gobierno viene jugando con las cifras, anuncia unas cosas y realiza otras: una muestra es el cambio frente a los auxilios para sectores agropecuarios afectados por TLC: “Se habló inicialmente de $500.000 millones por año, después no estaba apropiándose sino $190.000 millones, y preocupa más aún la Agenda Interna; prácticamente no hay nada para financiarla, y hasta ahora no es más que un inventario de buenos propósitos y promesas pero no de apropiaciones presupuestales, con lo cual uno ve que en infraestructura lo que no haga el sector privado, no se hará en el país”.
En la financiación de la agenda interna con miras al TLC, el senador conservador Gabriel Zapata cree que será tema fundamental del Plan Nacional de Desarrollo y cuatrienal de inversiones que se debe aprobar a principios de 2007: “El gobierno viene contemplando lo que tiene que ir paralelamente como inversión para mejorar el desarrollo, o por lo menos las condiciones de productividad frente al TLC”. Pero este optimismo no lo comparten otros congresistas, como el senador Alirio Villamizar, quién afirma que no se ven recursos para financiar los componentes de la Agenda, que permitan al país ser competitivo ante la entrada en vigencia del TLC: ”Si el gobierno no incluye en el Presupuesto recursos para implementación de la Agenda, el país tendrá serios problemas en su desarrollo; el estudio de la Agenda ya se hizo por los departamentos, pero la asignación de recursos no se refleja en el presupuesto; además no hubo transparencia en el manejo de recursos del campo: en el proyecto Agro Ingreso Seguro se establecieron $500.000 millones para subsidiar los agricultores, pero el presupuesto reduce ese subsidio a $400.000 millones”
Poca inversión social
Otra queja de varios sectores, es que pese a los incrementos para el área social, estos no son suficientes ni se acercan a las necesidades del país. El senador conservador José Darío Salazar manifestó que los recursos del presupuesto del gobierno están destinados de forma masiva al funcionamiento y no a la inversión; además reiteró que es imposible salir de la pobreza mientras los gastos de funcionamiento estén tan distantes de los de inversión, debido a que impide generar empleos y desarrollo: “De los $117.6 billones, $57.1 billones se destinarán a pagar la burocracia del Estado, $39.1 para pagar la deuda pública, contra tan sólo $21 billones para inversión”. Comparte esta queja el representante Germán Reyes, al señalar que dentro de la inversión social, los mayores recursos van a programas Guardabosques y Familias en acción, sin que haya un aumento significativo para educación y salud, que seria lo lógico para impulsar proyectos productivos: “En este presupuesto no vemos definida una política de aumento en el gasto social”.
En líneas generales el presupuesto no está balanceado, porque los gastos exceden los ingresos previstos, situación que debido a la aparente neutralidad de la reforma tributaria, no se corregiría en corto plazo. Analistas como Javier Fernández Riva llaman la atención sobre la forma de aumentar la contabilización del gasto o hacerlo aparecer más grande al incluir por primera vez los subsidios a gasolina en el presupuesto, cuando siempre dependían de Ecopetrol. También cuestionó: ”El gobierno no está aplicando ninguna austeridad en sus gastos; en el primer semestre de este año hay un aumento de 18% en servicios personales -nómina-, mas de 60% en gastos generales y un aumento extraordinario de casi 100% en gastos de inversión, inversión entre comillas porque en la práctica inversión es cualquier cosa que el gobierno quiera llamar así, y la necesidad de austeridad la está trasladando sobre municipios y entidades diferentes al gobierno para que reduzcan sus gastos. Eso tiene el propósito de dejar el margen suficiente de recursos para que el gobierno gaste más” .
 

 



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