También
cuenta el periodista, de varias iniciativas legislativas tratando
de ceñir más la ciudadanía y solicita algo
así como un congresista voluntario para desarrollar en
el Congreso el Habeas Data.
La discusión tiene dos dimensiones importantes: la primera
más inmediata es la del control social sobre un sistema
privado que se vuelve a su vez un instrumento de castigo en
manos de terceros, y por lo tanto potencialmente injusto, para
el ciudadano común que está en inferioridad de
condiciones. Es decir: es un sistema que puede someter a cualquiera
a penas y sufrimientos, sin fórmula previa de juicio.
Pero existe otra dimensión más preocupante, que
es la del Gran Hermano de George Orwell, la de la amenaza a
la intimidad, la libertad y la democracia, la de caer en manos
de personas obsesionadas con el poder. Cosa que ocurre frecuentemente.
Habeas Data en salud
En este mismo sentido, hablando de Habeas Data, el de
la salud es un campo sumamente importante. Hay que recordar
que los colombianos estamos registrados en numerosas bases de
datos en las que se contabiliza el número de semanas
cotizadas, el pago oportuno de aportes, el grupo familiar, la
historia clínica y demás. Pero no sólo
eso: las aseguradoras tienen digitalizadas las historias clínicas
y otros datos extraídos de ellas; llevan registros de
los enfermos de alto costo y de la siniestralidad, de todas
las glosas y las atenciones. Los errores son permanentes y los
problemas que tiene la ciudadanía son tanto o más
importantes que los que ocurren en las bases de crédito.
La multiafiliación es un buen ejemplo. Cuando una persona
aparece afiliada en dos o más bases de datos perteneciendo
a distintas EPS, el que pierde es el afiliado y su familia.
Los trámites y suplicios para resolver estos inconvenientes
son enormes para un ciudadano en desventaja absoluta. Una cosa
parecida ocurre cuando la contabilización de semanas
cotizadas no está bien hecha, o cuando el afectado no
está de acuerdo con las compañías sobre
sus antigüedad, o sobre si ésta se pierde a los
tres o a los seis meses sin aportes continuos, o si para los
controles de embarazo hay que pagar o no copagos. Lo que diga
la Ley es allí una cosa lejana y bella.
Habeas Data y enfermos de alto costo
Pero existen otros problemas que no se han ventilado
y que ocultan riesgos. El primero es de las enfermedades de
alto costo y la posibilidad de ser estigmatizado o excluido
del sistema de salud por estar enfermo. Esto se debe a que en
Colombia ya no es temible ser leproso sino costoso. Todos los
sentidos están puestos sobre el control de los costos
y la identificación de las personas con enfermedades
y tratamientos de alto costo. También se viene hablando
de selección de riesgo y de prácticas sutiles
para impedir que los enfermos se afilien o se trasladen. En
efecto, cuando de trasladar a un enfermo de alto costo se trata,
existen todos los obstáculos del mundo.
Por eso es preocupante que puedan circular bases de datos con
la identificación de miles de afiliados enfermos con
sus respectivos datos personales, glosas y atenciones, porque
con esos datos de siniestralidad se negocia la contratación
de IPS, de las pólizas de reaseguro y los contratos de
subcapitación. También el Ministerio construyó
una base de datos con todos los enfermos de alto costo hace
varios años, y el funcionario encargado de ella muy pronto
pasó a trabajar a una EPS. Lo podía hacer porque
además de ser un funcionario competente y responsable,
no había reglamentada ninguna inhabilidad al respecto.
Este periódico pudo encontrar por ejemplo, en páginas
de internet, varias bases de datos con información de
alto costo que podría convertirse en un verdadero dolor
de cabeza. Nos reservamos el nombre y la dirección de
la página por razones éticas y legales, agregando
que ya avisamos a quienes deben resolver el asunto.
Hay que ver que desde hace varios años no son los médicos
quienes conocen discretamente las enfermedades y problemas de
las personas. Son organizaciones enormes compuestas de ingenieros,
bases de datos y funcionarios administrativos, compañías
de reaseguro, el Fosyga, las compañías de auditores
y demás. Organizaciones que tienen dueños y accionistas,
y que por consiguiente son dueños de esa información
(¿?). Bases de datos construidas con recursos públicos,
pero que hacen parte del "Know How" y la reserva de
las empresas.
Hace décadas, por ejemplo, los norteamericanos en Ellis
Island, donde recibían a los emigrantes europeos, controlaban
el tracoma y otras enfermedades, deportando a los afectados.
No sería por lo tanto sorprendente que la construcción
de base de datos con acusados de alto costo pueda convertirse
en estigma para quienes las sufren. Esa podría ser una
cuestión mayúscula entre países con economías
globalizadas, cada uno evitando la inmigración de enfermos.
Peligros con datos de enfermedad
Ya se han vendido otras bases de datos con información
de antecedentes de los colombianos al extranjero, como reportó
en su momento El Tiempo, y así lo recordó Daniel
Samper. Por eso mismo podría pasar que cualquier país
incluya datos de enfermedad para dar sus visas. Puede ser que
las aseguradoras, aprovechando que ya existe esta información,
cobren pólizas más caras o no las extiendan a
quienes tengan un marcador genético de cáncer,
o de aquellos que ya están enfermos. A cualquiera le
podría suceder, que teniendo un homónimo en una
base de datos de enfermos, le apliquen la extradición
al régimen de los vinculados, sin ningún
recurso de defensa, y a pesar de que no existen antecedentes,
tener miedo de algo así es válido y muy sensato.
También supimos que puede haber infiltración de
grupos armados en el régimen subsidiado. Si esas investigaciones
prosperan, se podría decir que esos grupos ya tienen
su propio empadronamiento con las bases de datos de afiliación.
Se trata pues de algo que no es un juego, mucho más con
el avance de la tecnología. Ojala si aparece ese congresista
voluntario que pide Daniel Samper, le abra un capitulito al
tema de la salud . |