MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 89    FEBRERO DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

En dos oportunidades, el periodista Daniel Samper se ha referido en el periódico El Tiempo a las bases electrónicas de datos como Data Crédito, sus abusos y sus peligros. Expresa su preocupación por la facilidad con la que cualquier ciudadano puede verse envuelto en una injusticia, simplemente por atrasarse en una suma irrisoria, o porque su banco se equivocó. Además, son muchos los ciudadanos que una vez reportados como morosos tienen que pasar las verdes y las maduras para rectificar su información, quedando perjudicados y con el crédito cerrado.
También cuenta el periodista, de varias iniciativas legislativas tratando de ceñir más la ciudadanía y solicita algo así como un congresista voluntario para desarrollar en el Congreso el Habeas Data.
La discusión tiene dos dimensiones importantes: la primera más inmediata es la del control social sobre un sistema privado que se vuelve a su vez un instrumento de castigo en manos de terceros, y por lo tanto potencialmente injusto, para el ciudadano común que está en inferioridad de condiciones. Es decir: es un sistema que puede someter a cualquiera a penas y sufrimientos, sin fórmula previa de juicio. Pero existe otra dimensión más preocupante, que es la del Gran Hermano de George Orwell, la de la amenaza a la intimidad, la libertad y la democracia, la de caer en manos de personas obsesionadas con el poder. Cosa que ocurre frecuentemente.
Habeas Data en salud
En este mismo sentido, hablando de Habeas Data, el de la salud es un campo sumamente importante. Hay que recordar que los colombianos estamos registrados en numerosas bases de datos en las que se contabiliza el número de semanas cotizadas, el pago oportuno de aportes, el grupo familiar, la historia clínica y demás. Pero no sólo eso: las aseguradoras tienen digitalizadas las historias clínicas y otros datos extraídos de ellas; llevan registros de los enfermos de alto costo y de la siniestralidad, de todas las glosas y las atenciones. Los errores son permanentes y los problemas que tiene la ciudadanía son tanto o más importantes que los que ocurren en las bases de crédito. La multiafiliación es un buen ejemplo. Cuando una persona aparece afiliada en dos o más bases de datos perteneciendo a distintas EPS, el que pierde es el afiliado y su familia. Los trámites y suplicios para resolver estos inconvenientes son enormes para un ciudadano en desventaja absoluta. Una cosa parecida ocurre cuando la contabilización de semanas cotizadas no está bien hecha, o cuando el afectado no está de acuerdo con las compañías sobre sus antigüedad, o sobre si ésta se pierde a los tres o a los seis meses sin aportes continuos, o si para los controles de embarazo hay que pagar o no copagos. Lo que diga la Ley es allí una cosa lejana y bella.
Habeas Data y enfermos de alto costo
Pero existen otros problemas que no se han ventilado y que ocultan riesgos. El primero es de las enfermedades de alto costo y la posibilidad de ser estigmatizado o excluido del sistema de salud por estar enfermo. Esto se debe a que en Colombia ya no es temible ser leproso sino costoso. Todos los sentidos están puestos sobre el control de los costos y la identificación de las personas con enfermedades y tratamientos de alto costo. También se viene hablando de selección de riesgo y de prácticas sutiles para impedir que los enfermos se afilien o se trasladen. En efecto, cuando de trasladar a un enfermo de alto costo se trata, existen todos los obstáculos del mundo.
Por eso es preocupante que puedan circular bases de datos con la identificación de miles de afiliados enfermos con sus respectivos datos personales, glosas y atenciones, porque con esos datos de siniestralidad se negocia la contratación de IPS, de las pólizas de reaseguro y los contratos de subcapitación. También el Ministerio construyó una base de datos con todos los enfermos de alto costo hace varios años, y el funcionario encargado de ella muy pronto pasó a trabajar a una EPS. Lo podía hacer porque además de ser un funcionario competente y responsable, no había reglamentada ninguna inhabilidad al respecto.
Este periódico pudo encontrar por ejemplo, en páginas de internet, varias bases de datos con información de alto costo que podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Nos reservamos el nombre y la dirección de la página por razones éticas y legales, agregando que ya avisamos a quienes deben resolver el asunto.
Hay que ver que desde hace varios años no son los médicos quienes conocen discretamente las enfermedades y problemas de las personas. Son organizaciones enormes compuestas de ingenieros, bases de datos y funcionarios administrativos, compañías de reaseguro, el Fosyga, las compañías de auditores y demás. Organizaciones que tienen dueños y accionistas, y que por consiguiente son dueños de esa información (¿?). Bases de datos construidas con recursos públicos, pero que hacen parte del "Know How" y la reserva de las empresas.
Hace décadas, por ejemplo, los norteamericanos en Ellis Island, donde recibían a los emigrantes europeos, controlaban el tracoma y otras enfermedades, deportando a los afectados. No sería por lo tanto sorprendente que la construcción de base de datos con acusados de alto costo pueda convertirse en estigma para quienes las sufren. Esa podría ser una cuestión mayúscula entre países con economías globalizadas, cada uno evitando la inmigración de enfermos.
Peligros con datos de enfermedad
Ya se han vendido otras bases de datos con información de antecedentes de los colombianos al extranjero, como reportó en su momento El Tiempo, y así lo recordó Daniel Samper. Por eso mismo podría pasar que cualquier país incluya datos de enfermedad para dar sus visas. Puede ser que las aseguradoras, aprovechando que ya existe esta información, cobren pólizas más caras o no las extiendan a quienes tengan un marcador genético de cáncer, o de aquellos que ya están enfermos. A cualquiera le podría suceder, que teniendo un homónimo en una base de datos de enfermos, le apliquen la extradición al régimen de los “vinculados”, sin ningún recurso de defensa, y a pesar de que no existen antecedentes, tener miedo de algo así es válido y muy sensato. También supimos que puede haber infiltración de grupos armados en el régimen subsidiado. Si esas investigaciones prosperan, se podría decir que esos grupos ya tienen su propio empadronamiento con las bases de datos de afiliación. Se trata pues de algo que no es un juego, mucho más con el avance de la tecnología. Ojala si aparece ese congresista voluntario que pide Daniel Samper, le abra un capitulito al tema de la salud .
 
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