MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 68    MAYO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Seguimiento a propuestas de ajuste a la Ley 100/93
“Es necesario
reformar la reforma”

Redacción El Pulso - elpulso@elhospital.org.co

Este pareciera el consenso entre los más diversos actores del sistema de seguridad social en salud, luego de la primera década de vigencia de la Ley 100. Como parte de su proceso de maduración y consolidación, al parecer existe unanimidad en que debe revisarse la Ley 100 en el área de salud y la reglamentación respectiva, con miras a que el país tenga un sistema de salud verdaderamente operante, activo y efectivo a la hora de dar respuestas a las necesidades en salud del pueblo colombiano, y muy especialmente de su población más vulnerable. Igualmente, para lograr eliminar los vicios y perversiones en que se ha incurrido dentro del proceso de implementación de la Ley, para beneficio de unos y el consecuente perjuicio de otros actores del sistema, porque ello ha creado desequilibrios que a la larga y en últimas, van en detrimento del sistema general de salud y de los usuarios, razón de ser de este sistema.
Según el senador Eduardo Benítez, las conclusiones de los diferentes foros realizados con motivo de los 10 años de la Ley 100, apuntan a que existe la real necesidad de hacer reformas en la implementación de la norma y posiblemente en la estructura misma de la Ley 100: “Hay temas reiterados que definitivamente plantean la necesidad de algunas reformas en salud pública, en financiación del sistema, en calidad de los servicios y en algo fundamental: en el fortalecimiento del control y la vigilancia, porque un sistema que maneja $15 billones tiene que tenerlo, con el fin de defender estos recursos económicos y de hacer que lleguen en prestación de servicios a todo el pueblo colombiano”.
De ahí la importancia de lo que se viene trabajando con la reunión de todos los actores del sistema: gobierno nacional, Congreso de la República, agremiaciones y usuarios, con el fin de elaborar entre todos unas conclusiones y plantear lo que será una gran reforma del sistema de seguridad social en salud.
La Comisión Accidental para investigar el Sistema de Salud creada en el Senado de la República en diciembre pasado, que trabajó incluso durante el receso y que lo continúa haciendo en este primer semestre del año, viene observando y acumulando diagnósticos y definiendo las propuestas que se van a plantear al Congreso en pleno y a la Nación en general, sobre lo que se necesita hacer para mejorar el Sistema de Seguridad Social desde el punto de vista legislativo, y para hacer las recomendaciones a que haya lugar para el gobierno nacional en la implementación de la Ley.

 
“Falta conceptualización,
indicadores de salud, vigilancia y control,
y recuperar el espíritu de la Ley”
Julio Alberto Rincón, presidente de la Federación de Cooperativas de Hospitales de Colombia, manifestó: “Reformaría la conceptualización de nosotros como país, del sistema y de qué buscar. Plantearía unos resultados que debe producir todo asegurador o todo responsable en prestación de servicios; obligaría a cambiar la relación entre aseguradores y municipios, y entre aseguradores y hospitales; y si una ARS o EPS mejora ostensiblemente la calidad de vida de sus afiliados le otorgaría estímulos, como también sacaría del mercado a aquellas que no logren mejorar la calidad de la salud o compensar riesgos.
El problema no es de modelo, aunque obviamente puede tener algunas fallas. Se requiere establecer indicadores de salud y un control más fuerte sobre su cabal cumplimiento para vigilar si la Ley está produciendo o no resultados. A los hospitales nadie les exige que a la comunidad que atiende subsidiada, por régimen contributivo o vinculado, le deben mejorar equis indicadores de salud. Tampoco se ha cuestionado por qué los grandes hospitales no logran una real y positiva intervención en la salud de la población que atiende. Los hospitales están en crisis, muchos por el flujo de recursos y otros porque perdieron el norte, porque su problema ahora es facturar, sin preguntarse cuáles de esos servicios son realmente necesarios. Facturar no era el indicador y eso es lo que se ha vigilado. En cuanto a satisfacción de los usuarios, hay beneficios indudables en el caso específico de las enfermedades de alto costo, puesto que se ha logrado que gente pobre logre una atención a la cual antes no tenía derecho.
Quisiera uno sí más eficiencia económica, pero la Superintendencia Nacional de Salud, el Ministerio y los departamentos no han vigilado suficientemente ese aspecto.
En general, lo que ha pasado con la Ley 100 y su problema, es que hicimos énfasis en algo diferente a lo que era su espíritu. Aquí todos los actores hemos estado dedicados a ver cómo cogemos la plata, quién la maneja y el poder del dinero. Por eso, cualquier modelo, el mejor del mundo, que termine vigilando lo que no es, termina siendo un fracaso en muchas cosas”.
 
“Reforma a la Ley 100 debe
ser sanitaria integral y no sectorial”
Cumplidos 10 años de funcionamiento del Sistema General de Seguridad Social en Salud, el profesor John Flórez de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, exdecano de la Facultad y quién ha participado en múltiples eventos académicos relacionados con el tema, analiza una posible reforma del sistema a partir de diferentes problemas surgidos a raíz de la Ley 100/93: La desintegración y segmentación que presenta el sistema; las graves consecuencias que ha tenido sobre la salud pública la ausencia del Estado en diferentes regiones y localidades del país; las limitaciones en la accesibilidad; la crisis financiera de las instituciones, a pesar del aumento de recursos para salud en relación con el Producto Interno Bruto (PIB); la organización institucional y su poca capacidad gerencial; y la intermediación. Aunados estos factores al exceso de reglamentación y normatividad que dificultan la aplicación de la Ley, queda implícito que más que seguir reglamentando, lo que se requiere es simplificar.
Según el profesor Flórez, la comunidad académica de la Facultad ha manifestado en varias oportunidades que cualquier reforma en los sectores sociales deberá estar puesta siempre al servicio del bienestar social, de un mejor nivel y situación de salud, y de las condiciones de vida de la población. Por lo tanto, se debe hacer una reforma sanitaria integral y no una reforma sectorial, lo cual no puede hacerse desarticulado del modelo de desarrollo imperante; pero este modelo, debe ser pensado a futuro, bajo una concepción equitativa, no excluyente, que no genere más pobreza, y que sea sustentable desde el punto de vista ecológico y redistributivo en cuanto a riqueza e ingreso (Ver en esta misma página las propuestas de la Facultad Nacional de Salud Pública al respecto).
Agrega el profesor Flórez, que otro elemento importante para cualquier reforma es el de los actores que intervienen, ya que la reforma no se puede dejar en manos de las fuerzas del mercado ni de los organismos burocráticos, y “menos en quienes de manera aleve sacan pingües ganancias, muchas de ellas de manera ilícita”. Concluye: “No se trata entonces de volver atrás, ni de regresar al sistema de salud anterior, sino de afianzar un modelo de seguridad social integral. No se deben confundir los objetivos de la seguridad social, con la misión caritativa de la asistencia pública o privada”.
 
“Eliminar la ambigüedad en salud pública”
Augusto Galán Sarmiento, ex ministro de salud y ahora director ejecutivo de la Asociación de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos -ACESI-, afirmó que en una posible reforma a la Ley 100, eliminaría la ambigüedad existente en el manejo de la salud pública, derivada de la Ley 100, ya que su artículo 152 dice que la salud pública se manejará de acuerdo con las directrices de la Ley 10 de 1990, la Ley 60 de 1993 y la Ley 9ª de 1979: “Con ese artículo, queda clarísimo que el aseguramiento va separado de la salud pública, pero en el artículo 165 la misma Ley 100, dentro de la creación de planes de beneficio crea el Plan de Atención Básica (PAB), un plan de salud pública que aunque pequeño, 'nos mete en la ambigüedad', en el sentido de que involucra el aseguramiento con la salud pública, cuando me parece que deben estar separados. Una cosa es aseguramiento y otra cosa es salud pública, para delimitar bien las responsabilidades. Claro que hay que tender los puentes para que la atención sea integral, particularmente en vacunación y otros aspectos relacionados con prevención por ejemplo”.
Agregó el ex ministro que el interés es separar aseguramiento de salud pública, para tener claridad de quién es el responsable, porque en este momento en salud pública no lo hay: “La dispersión de la responsabilidad hace que nadie se responsabilice, y al final de la jornada todo golpea en el Edificio Urano (sede del Ministerio de la Protección Social) en Bogotá”.
Galán Sarmiento considera que no se debe cambiar la Ley 100 sino hacerle ajustes: “Me parece que el país dio un paso muy importante al pasar de la asistencia pública al aseguramiento como concepto de protección social, en un Estado que protege los derechos sociales del ciudadano. Ese es un avance que no podemos hacer retroceder. Habría que hacer modificaciones puntuales, analizando si son de orden legislativo o no, pero ha habido una gran falla en la modulación o regulación de la reforma a lo largo de estos 10 años y eso tiene que mejorarse sustancialmente”.
El ex ministro también indicó que debe pensarse muy bien si el diseño actual del sistema de aseguramiento 'sirve' en todos los rincones del país, pues hay escenarios donde los aseguradores no llegan o si llegan no tienen la red de servicios, y la red de servicios está exclusivamente amparada por el Estado, y el asegurador no cumple su papel más allá de una irregular intermediación, lejos de haber sido el propósito de la reforma.
También señaló que deben recuperarse los principios de la Ley 100 que se han perdido, como el de libre escogencia que no se está cumpliendo, a pesar de ser un principio fundamental. Y en cuanto a las fuentes de financiamiento definidas por la Ley 100, Galán Sarmiento afirmó que se desfiguraron hace mucho tiempo, por lo que debe precisarse si seguimos con esa irregularidad en el manejo del Fosyga y de sus recursos: “En otras palabras, definir si se va a cumplir con la Constitución colombiana que en su artículo 48 dice claramente que los recursos de la seguridad social son de la seguridad social y que no pueden estar destinados a fines distintos”.
 
“Si hay que reformar la Ley 100,
estamos en el momento político adecuado”
La senadora Dilian Francisca Toro, quien en diciembre pasado presentó ante la plenaria del Senado el debate “Evaluación y Propuestas a la Ley 100”, asevera que es el momento político para proponer e impulsar cambios en caso de que se tenga que reformar la Ley 100/93 o el Sistema General de Seguridad Social en Salud: “La idea no es reformar por reformar, sino darnos cuenta si en verdad necesitamos cambiar la Ley, porque tenemos muchísimas leyes y mucha reglamentación; o si necesitamos cambiar algunas cosas de la implementación para que mejore el sistema”.
Entre los temas que la senadora está dedicada a impulsar, están: una ley antimonopolio que elimine la integración vertical; una reestructuración de la Superintendencia Nacional de Salud, pues es evidente que en el sistema no ha habido vigilancia y control, ya que mientras los dineros en salud han aumentado, esto no se ha revertido en calidad y cobertura de servicios; trabajar en optimizar el flujo de recursos a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS); reforzar el tema de salud pública, porque prácticamente está “acabada”; hacer efectivo un sistema de información único tanto para actores públicos como privados; y devolverle al recurso humano en salud la calidad y autonomía que ha perdido a raíz de las limitaciones impuestas por el mercado de la salud.
 
Facultad Nacional de Salud Pública ya
había propuesto Reforma Sanitaria Integral
Desde febrero de 1999, en el Foro regional “Reforma de la Ley 100 de 1993” realizado en el municipio de Rionegro (Antioquia), la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, ya había propuesto un derrotero para lograr una Reforma Sanitaria Integral, partiendo de la seguridad social en salud como condición clave para lograr dicha reforma. Presentamos algunos de los aspectos más relevantes de dicho derrotero, dados a conocer por el profesor y ex decano de esa Facultad, John Flórez.
En una Reforma Sanitaria Integral la seguridad social en salud debe:
- Articularse a otros componentes como la educación, el empleo, la vivienda, según lo dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
- Basarse en mecanismos de participación social que respondan a nuevas concepciones más prácticas, menos normativas, verdaderamente democráticas.
- Buscar la transformación del sistema educativo para introducir los conceptos y las prácticas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, en todos los niveles y las disciplinas.
- Desde su concepción, contribuir a eliminar las inequidades regionales, las diferencias de calidad de vida entre el campo y la ciudad, estimulando y obligando a las instituciones a hacer presencia responsable en cada espacio que sea necesario.
- Propender con propuestas concretas, por la articulación intersectorial e interinstitucional, conformando redes de servicios que se retroalimenten y refuercen para alcanzar las metas y finalidades de sistema, en particular frente al estado de salud de la comunidad.
- Contemplar procedimientos claros para la solución de conflictos de intereses pertinentes a sus propósitos y características, entre individuos, con los gremios, las instituciones, los grupos organizados y el Estado mismo, permitiendo incluso procesos de autorregulación.
- Contar con mecanismos de vigilancia y control del uso de los recursos, y construir un código de ética y valores en el tema, asegurando su cumplimiento por parte de todos los actores involucrados.
- El Estado a través de sus organismos e instituciones, será el garante del cumplimiento de las obligaciones de las partes, mediante actividades de estímulo, de respaldo, de seguimiento y acompañamiento, de evaluación y de sanción.
- Debe quedar claro que en cualquier cambio del sistema de seguridad social en salud, la comunidad, la sociedad civil organizada, orientada, ilustrada y con suficiente poder, debe ser la responsable final de hacer buen uso del sistema, y de aprovechar y extender sus beneficios.
 
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