MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 68    MAYO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Eufemismos: en eso se han convertido algunas aspiraciones que alentaban la reforma de salud. ¿Qué otra cosa puede decirse de “vinculado” para referirse al desvinculado o excluido? Alguien explicará que se trata de “vinculado transitoriamente a la seguridad social por la oferta”, que es como decir, futuro afiliado de un sistema que no alcanzó la cobertura universal, dejando su promesa en eufemismo.
Algo parecido puede decirse de otro tema que recientemente ha dado todo que hablar, denominado de forma grandilocuente “punto de solidaridad”, pero que ante la negativa de Hacienda de aportar el pari passu (peso a peso), ha venido a ser sólo un impuesto directo al empleo que deteriora la vinculación formal al trabajo y el acceso al servicio de salud que corresponde a los afiliados del régimen contributivo. Un eufemismo.
¿Solidaridad o impuesto al empleo?
No se trata de ir en contra de la solidaridad, lo que pasa es que tampoco se puede exagerar. Si alguna cosa se reconoce del sistema de salud colombiano es la doble redistribución que proporciona la compensación, donde los afiliados con mayores ingresos subsidian el Plan Obligatorio de Salud (POS) de aquellos con una base salarial menor a dos salarios mínimos por mes y la redistribución que se logra con la exacción del punto de solidaridad, con destino a la población pobre y vulnerable. Sin embargo, estas medidas no se pueden analizar desprevenidamente en vista de lo siguiente:
1. El 1% que deben aportar los empleados como punto de solidaridad es un impuesto que recae sobre el empleo, es decir, gravando y reduciendo el trabajo formal.
2. A pesar de su efecto perjudicial para el empleo el país aceptó una contribución del 1% esperando que por cada peso aportado, el gobierno contribuiría con otro.
3. Este cobro parafiscal que se obtiene directamente de la nómina se comporta como un impuesto indirecto. Siendo el empleo un bien “elástico” sujeto al mercado, su disponibilidad se reducirá por cualquier aumento de su “precio”. Es decir: si el costo de crear empleos se encarece, su número y calidad disminuirá, como en este caso en el que se aprecia el efecto de un impuesto agregado al precio.
4. A imposiciones como estas se les considera “regresivas”, es decir desfavorables a la redistribución del ingreso, porque recaen de una forma semejante entre ricos y pobres. Es decir: el 1% de solidaridad es un impuesto que no favorece completamente la redistribución del ingreso. El nivel socioeconómico de quienes lo aportan pueden ser igual o muy parecido al de los beneficiarios, mientras que los que no lo aportan son justamente quienes tienen mayores ingresos porque no son empleados.
5. Existen al mismo tiempo otros impuestos que se llaman directos, como el impuesto a la renta, con los que se financiaría el pari passu, en donde el aportante paga en proporción a su beneficio declarado de un año, de una manera proporcional a su riqueza. Este tipo de impuestos es más justo o “progresivo”, porque permite una redistribución sufragada por los más beneficiados para los pobres y no al revés; no obstante, este gravamen es más difícil de recaudar.
Los efectos
Ahora, es necesario ver lo que está pasando con el tema del 1% de solidaridad:
1- A pesar que el impuesto al empleo se viene cobrando puntualmente, el gobierno viene retirando el pari passu. Todos sus valores sumados por año alcanzan a ser solamente la cuarta o la tercera parte de lo que aportan los empleados, existiendo un período, 1997, en el que no hubo financiación.
2- Es decir, el régimen subsidiado cada vez se financia más con el impuesto sobre el empleo (regresivo), aprovechándolo para retirar las fuentes fiscales recaudadas con impuestos directos (progresivas). Este cambio está mal. Optamos por un gravamen más injusto, dejando sobre los hombros de los empleados su servicio de salud, el de los contributivos con menores ingresos y también el de los más pobres. Cosa que no importaría si en Colombia el empleo abundara, olvidando que todos los impuestos que se le cuelguen también irán en contra de la viabilidad financiera del sistema, favoreciendo la evasión, la elusión y la informalización.
3. Lo peor del disgusto, no obstante, esta por venir; según la Contraloría General de la Nación, hay $2,1 billones inmovilizados en TES y otras inversiones. Es decir: estamos recaudando el dinero, incluso sofocando el empleo, para guardarlo. Razón de más para que en la mayoría de los foros exista tanta inconformidad. Pero, ¿por qué si los subsidios se recaudan con tanto esfuerzo tomándolos principalmente del salario, no se utilizan? La respuesta puede ser que Colombia se esta gastando “mucho” en salud, alcanzando un nivel cercano al 8% del PIB.
4. Un nivel elevado de gasto en salud sobre el Producto Interno Bruto (PIB) es una limitación forzosa, desde el punto de vista de algunos economistas. El aparato productivo de la salud está conformado por una cadena corta de insumos y productores, con una carga apreciable de gastos en importaciones y franquicias tecnológicas, que contribuyen menos a la productividad (PIB) comparados con otros sectores como los de infraestructura y agricultura. Ahora, si esa es la explicación, si el dinero que se recauda en salud no se va a utilizar y no se va a permitir su ejecución, habrá que ver si es preferible por lo menos evitar el daño que esta imposición genera sobre el empleo, reduciéndola.
Aunque la idea de reducir los recaudos del punto de solidaridad parezca absurda, no se puede desestimar siempre que no sea posible incorporar el pari passu. Las cargas impositivas tienen efectos negativos, máxime sí su finalidad desaparece como en este momento en el que se aprovecha un gravamen al empleo para sustituir un aporte que no se viene recibiendo. Mientras más alta la carga impositiva al empleo menor será la cobertura del régimen contributivo. Además, entre el nivel de los impuestos y el nivel de evasión existe una relación directa: a más impuestos más evasión. Los recaudos no aumentarán proporcionalmente cuando los impuestos se eleven, porque los impuestos que se hacen confiscatorios incitan la evasión.
Fuente: Fisalud
No podemos engañarnos pensando que el punto de solidaridad es beneficioso para congelarlo y mucho menos para sustituir el pari passu, porque con ello se desvirtúa su fundamento redistributivo. La solidaridad que se está haciendo no es con la población pobre sino con el Ministerio de Hacienda, permitiéndole que irrigue otros sectores de la economía, beneficiarios de los impuestos que no recibe salud. Lo que si tiene sentido es mantener el recaudo del punto de solidaridad con el convencimiento de que los dineros sí deben ejecutarse, acordando nuevas posturas económicas que si ven en el sector de la salud un beneficio, permitiendo un mejor nivel de gasto del PIB en salud.
Pero como sabiamente decía Murphy: “lo peor puede empeorar”. Ahora también hay iniciativas para convertir la Subcuenta de promoción y prevención en una Subcuenta de “salud pública”, dejando en hombros del salario cada vez más precario de los trabajadores un asunto que es de carácter eminentemente oficial. Tengo que aclarar, eso si, que esta no es una iniciativa del gobierno y que es bien intencionada. Infortunadamente, abriría una puerta para que ahora ni siquiera se paguen las campañas directas con recursos fiscales, ni la vacunación, y para que se retiren las escasas fuentes de inversión o funcionamiento dedicadas a los programas. Hay que advertir que ahora las vacunaciones están financiadas con crédito externo y que hace unos años estaban celosamente consignadas en el presupuesto de la nación. Naturalmente, a muchos les caería de perlas que estas responsabilidades las asumiera la famosa Subcuenta de salud pública. Y si no, ¿para qué una subcuenta con ese nombre? Sería preferible no hacer esta guerra de pobres contra pobres, quitándole los recursos de promoción a los afiliados del régimen contributivo. Además, el asunto no es novedoso. Con esos fondos ya se han pagado vacunaciones, aunque esas son cosas que no deben ser ni prosperar, porque en general menoscaban la financiación total del sector. La vacunación debería estar asegurada con recursos distintos de los aportes parafiscales.
Y por supuesto, vale la pena preguntarse: ¿Cómo es posible imaginarse el retiro del servicio en salud oral del POS luego que los empleados pagan todo lo suyo, lo de los que ganan menos, lo de los pobres, y a veces lo de salud pública, mientras se sustituye el pari passu con sus aportes y luego además se congelan los fondos de solidaridad? No va a tardar mucho para que los empleados y las mismas EPS comiencen a pedir su doceava de vuelta, luego de que: a) los incrementos de copagos y cuotas moderadoras no alcancen para cubrir los costos de la transición epidemiológica y demográfica, que está en aumento y empeorará, y b) el efecto de la apertura económica regional que se avecina, nos expondrá al abaratamiento del empleo formal asociado a la competencia indirecta con la mano de obra china, en donde el salario mínimo apenas sobrepasa $180.000 pesos colombianos.
Además de estos existen otros argumentos de orden jurídico que no es mi intención presentar, pero que pueden consultarse. En resumen, hay que tomar este tema con calma, evaluando si el nivel impositivo es adecuado, si estos recursos pueden ejecutarse y sobre todo, preguntando: ¿Se va cumplir el pari passu para que el punto de solidaridad se justifique como tal, evitando que la idea de la solidaridad se desnaturalice y pierda su legitimidad?
Postdata: Recién se conoció la Sentencia de la Corte Constitucional C-040/04, declarando inexequible la reducción del pari passu a 25 centavos de aporte fiscal por cada peso de los empleados, contenida en el artículo 42.20 de la Ley 715 de 2001. Recomiendo estudiar la argumentación de Hacienda rechazada por la Corte.

Otros artículos...
En julio se presentará proyecto de ley para reformar sistema de salud
Seguimiento a propuestas de ajuste a la Ley 100/93 - “Es necesario reformar la reforma”
Evaluación de la calidad técnica en prestación de servicios de salud - Ojo con la calidad en salud, porque no todo es lo que parece
Financiamiento: Piedra angular de los sistemas de salud
Futuro de los trasplantes: - ¿En manos de quién?
IATM Resonancia magnética de última generación - Nueva tecnología, mejores resultados
La acreditación vista de cerca
Claroscuros frente a pensiones del Seguro Social
Cosesam se regionaliza para fortalecer el gremio
Servicios de salud en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
Compromiso por el sector salud: Espaldarazo del gobierno central
En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl - La más moderna Unidad de Neonatología del país
El Tunal, primer hospital público certificado en calidad
Iván Arroyave, ganador de concurso de cuento en Antioquia
Eufemismos: la solidaridad para hacer la insolidaridad
 
 



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved