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INFORME PARA EL SECTOR SALUD
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El sector productivo
y el sistema de salud
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Francisco
de Paula Gómez Director Ejecutivo de la Cámara
Sectorial de Salud ANDI depaula@andi.com.co
Con la fusión de los
Ministerios de Salud y de Trabajo en uno solo, el Ministerio
de Protección Social, toma fuerza en nuestro país
una tendencia mundial que se viene poniendo en práctica
desde hace unos diez años, cual es la integración
dinámica de las necesidades sociales, laborales y
de salud bajo un solo concepto, de manera que estos tres
aspectos se vuelven una unidad interdependiente y factor
clave para el desarrollo.
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Se debe aclarar que
el Sistema General de Seguridad Social en Salud tiene componentes
distintos, como pensiones, riesgos profesionales, salud, compensación
familiar, planes complementarios varios, atención a
la familia, el niño, el desvalido y el anciano.
Cuando se habla de las fuentes de financiación
de este sistema, pocas veces nos detenemos a analizar cuidadosamente
cuál es su origen. Para ejemplarizar un poco lo dicho,
cualquier tecnócrata desprevenido podría indicarnos
de memoria, que los recursos para el régimen contributivo
provienen de las cotizaciones y que los del régimen
subsidiado del punto de solidaridad y de recursos provenientes
del Sistema General de Participaciones, etc. Pero cuando se
mira la fuente primaria de casi todos los recursos que nutren
el Sistema General de Seguridad Social en Salud en su conjunto,
queda claro que esa fuente no es otra que el sector productivo
del país.
El sector productivo de un país como Colombia es amplio,
con diferentes facetas y características: grande, mediana
y pequeña industria, sector de servicios -telecomunicaciones,
banca, transporte, turismo, salud, educación, etc-.
Y a su vez, todo este conglomerado productivo es el que sostiene
con sus recursos al Sistema General de Seguridad Social. Lo
hace de manera variada, ya sea porque una parte la colocan
sus trabajadores y la otra los empleadores, o porque lo hacen
por medio de impuestos, de aportes parafiscales o aún
de fondos privados destinados a suplir algunas necesidades
no cubiertas de seguridad social. En unos casos los dineros
que van al Sistema de Seguridad Social en Salud lo hacen directamente
por medio de cotizaciones para pensiones, riesgos profesionales
o régimen contributivo de salud; en otros casos, lo
hacen por medio de aportes parafiscales para el ICBF, Sena
o compensación familiar y otras veces los recursos
ingresan al sistema indirectamente por medio del Sistema General
de Participaciones y todo tipo de impuestos, como lo es para
cubrir el régimen subsidiado o la atención de
vinculados.
Las erogaciones que se causan por efectos de seguridad social
son importantes y tienen un efecto directo importante sobre
los costos de producción - para cualquier subsector
de la economía-, pero igualmente tienen un efecto indirecto,
que rara vez es tenido en cuenta, por vía de las ineficiencias
o incapacidades de las instituciones encargadas de atender
estos servicios, que terminan afectando profundamente la productividad,
la competitividad y la eficiencia de todo el aparato productivo
colombiano, en particular, la ineficiente o inadecuada atención
relacionada con servicios de salud.
Para mostrar un poco la magnitud de los importantes aportes
que hace el sector productivo, basta con sumar las proporciones
de estos y hacer una simple regla de tres en relación
al valor total de la nómina de cualquier empresa (Ver
tabla anexa).
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Gastos relacionados Seguridad Social según
porcentaje
o de la nómina de una empresa promedio en Colombia
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Queda
claro que al mirar estas cifras, debe ser cada vez más
relevante la acción de las empresas -cualquiera sea su
campo de acción- para lograr un mejor y más eficiente
uso de los dineros que salen del aparato productivo, en especial
en lo que tiene que ver con salud. Hasta hoy la responsabilidad
de exigir buen servicio, calidad y responsabilidad ha venido
quedando en manos de los usuarios, quienes de manera independiente
no han logrado masa crítica suficiente como para que
se les respeten principios fundamentales como la libre elección,
calidad, planes de beneficios adecuados, etc. Pareciera que
la evidencia que nos está mostrando el sector salud,
es que los usuarios necesitan apoyos y que las empresas del
país debieran tener la capacidad para mediar por su empleado,
ya sea ante el prestador de servicios de salud o ante el asegurador.
Los modelos ineficientes de gestión en la atención
de salud generan traumatismos y sobrecostos a las empresas,
además del efecto directo sobre el trabajador que se
perjudica con el mal servicio de salud.
En el país han hecho carrera las llamadas listas
de espera, que no son más que largos listados de
personas que a pesar de tener ya plenamente definido un diagnóstico
y definido un procedimiento quirúrgico, éste les
es diferido el mayor tiempo posible, ya sea por la incapacidad
de pagarlo, por ineficiencia o porque se construyen colectivos
de pacientes para negociar con los hospitales un mejor precio
por paquetes de procedimientos.
Algunas redes de servicio son deficientes y no pueden soportar
de manera adecuada los servicios que ofrecen al empleado que
se afilia. Muchas aseguradoras adicionalmente, contratan la
prestación de servicios de salud con Instituciones Prestadoras
de Servicios de Salud (IPS) que les ofrezcan el mejor precio,
lo cual necesariamente no guarda relación con la calidad
de sus profesionales médicos, con las instalaciones,
con la tecnología o con sus procesos médico-administrativos.
Las filas se han venido convirtiendo en una cultura organizacional
en algunos casos: para pedir una cita de consulta con el médico
general, para asistir al médico especialista, para recibir
la aprobación de unos exámenes de laboratorio,
para la aprobación de un procedimiento, para la entrega
de medicamentos, etc. El trabajador debe someterse a interminables
filas que demandan gran cantidad de tiempo. ¿Cuánto
le cuesta a una empresa que sus trabajadores estén perdiendo
el tiempo fuera de su trabajo para lograr una autorización
para una atención médica? Y ¿Luego para
que los atiendan? ¿Para que les despachen un medicamento?
¿Para que les realicen un procedimiento?
La atención inoportuna de la mayoría de los eventos
médicos, usualmente conlleva al empeoramiento o a complicaciones
de la enfermedad que en un principio pudo ser de fácil
manejo. Debido a que los procesos de salud enfermedad son dinámicos
en el tiempo, lo simple tiende a lo complejo, y así lo
que se paga por atenciones tardías por supuesto será
mas costoso.
La no atención de servicios básicos para el empleado
puede generarle contratiempos que bien pudieron ser evitados
con programas serios de Promoción de la Salud y de Prevención
de la Enfermedad. Los programas de Promoción y Prevención
estimulan hábitos de vida saludable, informan, enseñan
o ejecutan acciones de prevención para enfermedades específicas.
Este es el punto más débil en todas las evaluaciones
que se han hecho a las EPS, a pesar del esfuerzo de algunas
de ellas por llevarlos a la práctica.
Finalmente, lo que se viene configurando es la necesidad de
evaluaciones objetivas de la calidad de los aseguradores y sus
redes de prestadores de servicios de salud, aspecto que infortunadamente
es flaco en las normas de habilitación vigentes. Para
el caso, solo los mejores aseguradores -que los hay y buenos-
serán quienes reciban el favor de afiliados bien informados. |

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