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A partir de toda la literatura crítica
que se ha hecho sobre la profesión odontológica,
bien vale la pena mirar hacia adentro aunque sea por un instante,
de manera autocrítica si se quiere, para reconocer
algunos sesgos que pueden estar pasándose por alto
debido a la misma dureza de la situación actual del
gremio.
Revisando las últimas décadas se encuentra que,
contadas excepciones, el sentido analítico de nuestros
líderes estudiantiles, sindicales y académicos
no se había desarrollado mucho. Tal vez era la inmadurez
de una profesión reciente, tal vez era la prosperidad
que encandilaba nuestros colegas, puede decirse lo que sea
menos que fue culpa de la época: los años 60s
y 70s suelen ser recordados con nostalgia por los librepensadores
de otras colectividades más dadas a la actividad política
e intelectual.
Ese no es el caso de la profesión odontológica.
Quizás encerrada en los restringidos avatares de su
práctica liberal, los odontólogos sólo
empezaron a preocuparse por su entorno con el devenir del
nuevo modelo político-económico, que se reflejó
en la promulgación de normas como la Ley 100 de 1993
sobre Seguridad Social y la Ley 30 para la Educación.
Para la doctora Ángela María Franco, Directora
de la División de Investigaciones de la Asociación
Colombiana de Facultades de Odontología (ACFO), esta
situación fue desventajosa para el gremio no sólo
por los cambios que generó la ley sino también
por la poca preparación que tenía el odontólogo
para asumir estos cambios. Esta crisis, aunque a simple vista
no suene muy atractivo, podría ser aprovechada para
redireccionar muchas cosas que hace rato perdieron su norte:
la organización gremial, los currículos de las
facultades, la inserción del odontólogo en las
discusiones sobre la necesidad de una nueva política
de salud pública para el país, entre otras.
El papel del odontólogo frente
a la comunidad
Según la doctora Camen Cardozo, Ex- decana y Profesora
Asociada de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá,
existe un gran desconocimiento del contexto socio-histórico
en el cual se ha movilizado la odontología nacional
e internacional, los fuertes movimientos de salud publica
de la década de los 80 murieron sin que exista claridad
del por qué y agrega que en términos
generales (la postura del odontólogo frente a la comunidad)
forma parte de una sociedad anómica, inamovible, inmersa
en una serie de conflictos sociales y políticos dentro
de los cuales el interés fundamental es sobrevivir
De hecho, en ocasiones parecería que el gremio odontológico
parece tan preocupado por su propia problemática que
pone los intereses de la comunidad como mampara, confundiendo
sus propios intereses con el interés del colectivo.
Papel del odontólogo frente
al Estado: el POS
Una queja recurrente del gremio es el limitado componente
de odontología en el Plan Obligatorio de Salud (POS),
pero a su vez el Estado manifiesta su descontento por lo costosa
que resulta la participación de la salud oral en este
Plan. Para el doctor Sandro Enrique Romero Romero, docente
en Administración de la Facultad de Odontología
de la Fundación Universitaria San Martín en
Bogotá, lo que se haga acerca de lo que el POS
incluye o no siempre debería hacerse desde dos perspectivas:
la de los pacientes o usuarios y la de los profesionales.
En cuanto a los usuarios, lo que está en el POS sería
satisfactorio, pues con la cotización que ellos hacen
obtienen el aseguramiento de un gran número de actividades
que normalmente son costosas si comparamos con la práctica
privada, pero incompleto ya que quedan excluidas especialidades
como la periodoncia, la rehabilitación y la ortodoncia.
Desde el punto de vista profesional, teniendo en cuenta factores
como costos y gastos, contrataciones, estandarizaciones, es
más que suficiente lo incluido en el POS, ya que la
oferta de empleo para el profesional del área es insuficiente,
y siempre deberá pensar en la opción, que cada
vez se ve más reducida, de una consulta privada.
De parte del gremio odontológico la mirada del problema
no siempre ha sido tan concertadora. Tal vez el hecho de que
los odontólogos mantienen unas expectativas relativamente
altas ha hecho que su posición sea poco tolerante en
lo que se relaciona con limitaciones o trabas para la venta
de los servicios. Esto es más evidente si se compara
la preocupación de algunos (que dependen de las EPS)
por las limitaciones del POS, con la euforia de otros (que
viven de la práctica privada) cuando se rumora que
se eliminaría definitivamente el POS de odontología,
pensando sin duda que esa es la medida que se requiere para
revivir la añorada práctica liberal.
Esto, claro, sin desconocer que, como lo anota el doctor Carlos
Fernando Ortiz Vicedecano Académico de la Facultad
de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia
en Bogotá: El buen camino no puede ser diferente
al ejercicio responsable y autónomo de la profesión,
basado en el respeto por el profesional y sus pacientes, respeto
que se soporta en el reconocimiento económico y social
que permita una vida digna para él y su entorno, acorde
con los sacrificios y satisfacciones que dan muchos años
de estudio para garantizar la salud de quien lo requiera.
Por otra parte, vale la pena tener en cuenta lo que la odontología
aporta a la salud general de los individuos, asunto no siempre
entendido por los agentes de la salud pública, o por
los demás profesionales de la salud, incluso a veces
ni por los mismos odontólogos. Al respecto, la doctora
Elvia Cadavid Moreno, Presidente de GISOA (Grupo Interinstitucional
de la Sociedad Odontológica de Antioquia), opina que
el aporte [de la salud oral a la salud general] se manifiesta
en buena calidad de vida, disminución de los factores
de riesgo frente a otras patologías y en la seguridad
y sociabilización del individuo.
Papel del odontólogo frente
al gremio
Dentro de los contextos mencionados, para la Doctora Cadavid
resulta claro que en la profesión no se ha logrado
tener coherencia gremial a pesar de la existencia de varias
asociaciones, con intereses muy particulares; además,
el odontólogo en general no tiene formación
ni intereses asociativos, lo que se manifiesta en el poco
impacto hacia el exterior. Y la doctora Cardozo la secunda
cuando dice que mientras persista el actual concepto
reduccionista asistencialista en la mayoría de los
grupos de atención en salud oral, mientras no seamos
capaces de pensar en políticas en el ámbito
nacional que favorezcan el crecimiento tanto en cobertura
como en calidad de los servicios acompañados de la
mano de los avances investigativos, muy difícilmente
podrá haber conformación de gremios con intereses
sólidos.
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