MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 127  ABRIL DEL AÑO 2009    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Régimen subsidiado en Medellín
y Antioquia: a un paso del colapso

Juan Carlos Arboleda Z. - elpulso@elhospital.org.co
Las medidas ante la salida de Comfenalco, paños de agua tibia para cubrir fondo del problema
“Que la calentura no está en las sábanas”, parece la frase popular que mejor describe la situación del régimen subsidiado en Antioquia, por cuanto reemplazar a Comfenalco por Caprecom en la atención de los usuarios de Medellín, es solamente cambiar una ficha por otra, y cuando ésta a su vez “reviente”, se tendrá otra carta bajo la manga para tranquilizar la administración municipal, sin solucionar el verdadero problema.
El caso Medellín
Desde noviembre de 2008, las cajas de compensación Comfenalco y Comfama, que durante años administraron régimen subsidiado en Medellín, presentaron cartas de retiro, argumentando que la operación del régimen no les permitía alcanzar equilibrio financiero. Ante la situación, el alcalde de la ciudad, Alonso Salazar, y su secretaria de salud, Luz María Agudelo, iniciaron conversaciones con el Ministerio de la Protección Social para buscar soluciones que permitieran continuar a las cajas; se comprobó que los balances no mostraban equilibrio en la operación, y que eran necesarias medidas de fondo.
Las soluciones adoptadas muestran que hasta ahora son medidas temporales: Comfama decidió continuar 6 meses más, acogiendo la promesa del Ministerio de encontrar soluciones estructurales en ese lapso, que garanticen sostenibilidad financiera del régimen; Comfenalco se retiró dado que el estado de pérdidas y ganancias acumulado y sus proyecciones no garantizaban su continuidad; la Alcaldía, con el Ministerio de la Protección y las EPS-S, conformarán una mesa de trabajo para buscar alternativas que permitan la viabilidad del régimen; los usuarios de Comfenalco se trasladarán masivamente a Caprecom.
Sin embargo, el alcalde fue enfático en señalar que se esperan resultados concretos de la mesa de trabajo y soluciones estructurales del Ministerio para solucionar el problema de fondo, que sirvan incluso como ejemplo para el resto del país, dejando entrever que las medidas adoptadas no son soluciones definitivas.
Crisis de vieja data
La situación fue prevista hace 2 años, cuando directivas de Comfenalco decían a EL PULSO: “La cobertura universal fue la estocada donde nos resentimos y vimos como el aseguramiento en régimen subsidiado se convirtió en absolutamente inviable …La población que llegó venía siendo atendida con cargo a los entes territoriales, y no bajo el sistema de aseguramiento sino del subsidio a la oferta, pero esa población tiene una gran carga de la enfermedad represada, no ha sido atendida en la totalidad de sus patologías, y al darse la cobertura universal, estas personas ingresan masivamente al sistema de aseguramiento con una carga alta de enfermedades de alto costo… Las personas se hacen 'sisbenizar' rápidamente y después proceden a la afiliación al régimen subsidiado, lo que genera selección adversa del aseguramiento del alto costo”. (EL PULSO, No. 106).
La situación la confirma la directora de Comfama, María Inés Restrepo: “Este problema viene desde 2006, y tiene que ver con desplazamiento y migración de pacientes; que Medellín tenga una infraestructura de servicios de salud de alta especialización, hace que la ciudad sea buscada por personas de otras regiones, y eso aumenta los pacientes de alto costo, que muchas veces no son medellinenses”. Y sostiene: “El alcalde y el Ministro pusieron 6 meses como plazo para que existan soluciones definitivas y no solo para la permanencia de Comfama sino de cualquier EPS-S en la ciudad; no es condición nuestra en la medida que nosotros nos metemos en el reto y el compromiso, pero la Alcaldía y la ciudad necesitan resolver condiciones para que haya equilibrio y garantice la permanencia de cualquier prestador. Y el Ministro ha dicho: cuente con esos cambios en 6 meses”.
Sin embargo el plazo si parece provenir, por lo menos parcialmente, de la caja de compensación. Precisamente el ministro Palacio manifestó en Medellín su agradecimiento al Consejo Directivo de Comfama, porque “ellos han dicho que van a dar un período de espera adicional, y vamos proponer y a participar de un equipo de trabajo que busque alternativas; en las próximas semanas se deben presentar unas medidas que permiten disminuir el nivel de pérdida que reportaron las aseguradoras de Medellín, pero quedan faltando esfuerzos y vamos a tratar de hacerlos al interior del CNSSS y del gobierno”.
No dejó de sonar curioso que el Ministro calificara lo sucedido en la ciudad, como “una situación legal administrativa, que es importante entender”, sin darle mayor trascendencia a las causas de fondo, tema que si fue analizado por el viceministro de Salud, Carlos Ignacio Cuervo: “Acá estamos hablando de la sostenibilidad del sistema, porque se van a seguir retirando EPS-S mientras la UPC no financie completamente las prestaciones incluidas en el paquete básico; por eso se le presentará al Consejo de Seguridad Social en Salud (CNSSS) la posibilidad de ampliar por 6 meses el período de contratación, y en ese lapso tomar medidas de fondo dentro de la Sentencia T-760, que garanticen a las aseguradoras unas reglas de juego claras, con bases de datos correctas y financiación adecuada a las prestaciones a su cargo. Y que las prestaciones por fuera del POS tengan un agente pagador claro, sea Fosyga o el ente territorial, pero con fuente de financiación respectiva. Reglas de juego claras, hacen que las aseguradoras permanezcan”.
Para el Viceministro es fundamental avanzar en que las coberturas universales tengan alta capacidad resolutiva en los entes territoriales, para no inducir el que los pacientes se vayan a donde están mejor atendidos y con mejor tecnología: “Revisamos con Comfama y Comfenalco los estados financieros de Medellín y de Antioquia, y vemos que hay pérdidas importantes. De ahí que la reflexión de fondo sea garantizar una UPC que financie las prestaciones incluidas en la canasta básica, y que las prestaciones fuera del POS estén debidamente financiadas con un pagador claro, para que no se desfinancie el sector”.
Tareas pendientes
Pese a la importancia aparente de la mesa de trabajo (que según el ministro Palacio debe ser “una mesa permanente trabajando cada 8 días para llegar a medidas adicionales que nos permitan revisar el POS, la UPC y los gastos, para mirar como logramos, por ejemplo montando centros de alto costo -propuesta de Caprecom-, contener algo de costos sin disminuir calidad”), pasadas varias semanas de su anuncio, dicha mesa aún no entra en funcionamiento. Como señala la secretaria de Salud de Medellín, Luz María Agudelo, “no se ha instalado oficialmente porque nos concentramos en el ingreso de Caprecom y en la logística para el traslado de usuarios de Comfenalco, pero hay un espíritu de colaboración permanente para encontrar soluciones concretas al problema. Hay que trabajar con las EPS, el Ministerio y la academia, en soluciones mucho más estructurales”.
Por ahora, el alcalde Salazar ofreció un apalancamiento a los aseguradores, fortaleciendo la red prestadora -Metrosalud y Hospital General-, para hacerlos competitivos con precios más bajos, sin disminuir calidad, mediante recursos para infraestructura y salud pública, y así bajar costos en la prestación del servicio de salud, a través de una gestión del riesgo.
Que las medidas tomadas en Medellín no son soluciones definitivas, se deduce de la respuesta del doctor Carlos Tadeo Giraldo, presidente de Caprecom, a la pregunta de cuanto tiempo espera quedarse la EPS: “La llegada de Caprecom a Medellín es un vehículo transitorio para que nadie se quede sin prestación de servicios, porque ante la salida de Comfenalco la gente dice: ¿que pasó aquí?”. El presidente de la única EPS pública que subsiste en el país, agregó que “llegar a Medellín es un reto, y entre todos tenemos que salir adelante en estos momentos coyunturales y estructurales; en Medellín se puede hacer un piloto interesante de lo que sería el futuro del régimen subsidiado en el país. Y si bien vemos problemas financieros, no vamos a salir corriendo: vamos a hacerle frente con estrategias de calidad, para equilibrar el régimen subsidiado en Antioquia”.
Quizás el problema de fondo supere al sector salud, según el doctor Luis Alberto Martínez, director de Aesa: “Nuestro país tiene unas condiciones socioeconómicas que determinan el estado de salud de sus habitantes y las condiciones de vida de las comunidades; y ahí el culpable no es siquiera el sector salud”. Todo entonces, apunta a señalar que la inequidad produce en Colombia diásporas de enfermos, que amenazan con arrastrar el sistema consigo.
 
Usuarios: pandequeso maluco del sistema
(o del régimen subsidiado)
Los factores de crisis del régimen subsidiado no son tema exclusivo de grandes ciudades con cobertura universal; municipios pequeños presentan situaciones complicadas, prueba del desequilibrio social. Donmatías es un municipio de 18.000 habitantes, ubicado a dos horas de Medellín: 65% de su población está en régimen contributivo, 30% en subsidiado y 5% entre regímenes especiales y vinculados; allí hay una actividad industrial relativamente importante basada en la maquila textil, y hasta hace poco sus niveles de desempleo eran bajos. Hoy la situación de salud es compleja, según el doctor Mauricio Alzate, gerente del hospital: “Los vinculados aumentaron drásticamente por el deterioro de las textileras; Comfama, que manejaba el régimen subsidiado, presentó su carta de retiro por cuanto sus pérdidas trimestrales locales ascendían a $300 millones, por una dificultad paradójica: habitantes de municipios aledaños e incluso del norte lejano de Antioquia, migran aquí atraídos por la posibilidad de empleo, y con ellos trasladan a su familia: es un desplazamiento no por condiciones violentas sino por condiciones de mercado. Lo grave es que la mayoría de esta población es muy adulta -padres, abuelos, tíos, que viajan como gitanos tras el familiar que consiguió trabajo-, y con patologías graves; estas personas no alcanzan a ser incluidos en la UPC del contributivo, pero piden aseguramiento en Donmatías, quedando en el subsidiado. Tenemos cáncer, EPOC, VIH, pacientes que requieren trasplante por daños renales secundarios a diabetes, son pacientes con edad y enfermedad muy avanzada, generando aumento del alto costo”.
El hospital de Donmatías es de primer nivel, y no tiene especialistas ni recursos técnicos para atender a población con patologías de alto costo. Además, los diagnósticos responsabilidad de EPS-S son atendidos por ellas, pero alterando su equilibrio financiero, llevando al retiro de Comfama mencionado; el doctor Alzate tiene un cuestionamiento de fondo: “¿Las EPS van a permanecer solo en municipios donde la población les genera rendimientos financieros y se van a ir de los otros? Eso debería analizarlo el CNSSS”.
Además, para atender patologías No-POS que debe asumir el departamento de Antioquia, la Dirección Seccional de Salud dice que no tiene recursos, según indica el doctor Alzate: “¿Qué hacemos entonces? Acudimos a la red pública cuando hay necesidad de remisión, pero tenemos una limitante porque son pacientes que se quedan días esperando una evaluación especializada, y como hospital asumimos ese costo de un paciente atendido como vinculado, pero el costo lo pierde el hospital, al no haber pagador ni contrato con el Departamento. Este fenómeno nos está desangrando, ya que como supuestamente en Antioquia no hay vinculados por tener cobertura universal, el rubro del SGP disminuyó”.
Lo más delicado es la situación del paciente que no recibe atención en el nivel que requiere, provocando un efecto muy complejo desde lo financiero y de salud pública: “Hay que analizar con más certeza y cabeza fría la salud pública de una población que se pone en riesgo, porque no recibe atención en el nivel que requiere”, afirma el doctor Alzate.
Ante el retiro de Comfama, curiosamente Comfenalco propuso asumir régimen subsidiado en Donmatías, aunque se acaba de retirar de Medellín por un problema similar, lo que hace reflexionar al doctor Alzate: “Es muy particular que las EPS-S vayan rotando, cambiando de un sitio a otro cuando en algún municipio las ganancias no alcanzan los niveles esperados; eso demuestra que no debería haber un intermediario para la atención de población pobre y vulnerable en Colombia, sino que el régimen subsidiado debería manejarlo el Estado; la intermediación lo único que logra es que entidades privadas y alguna que otra pública -pero privadas en su mayoría-, se queden con unos beneficios de atención a población pobre y vulnerable, y cuando ya no perciben esos beneficios o no lo hacen en la cantidad que percibían, deseen irse de las áreas donde están trabajando”.
Cabe preguntar: ¿Además del interés económico, no existe ninguna responsabilidad social de las EPS-S con las poblaciones atendidas? Ellas dirán que sí, pero la evidencia muestra que cuando la rentabilidad no es buena, simplemente una carta de salida liquida la obligación, y se mira a otro lado, buscando más un mercado interesante que una población necesitada. Nadie está obligado a perder dinero, pero los ciudadanos tampoco están obligados a ser el pandequeso maluco que se deja tirado cuando se pone duro.
 
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