 |
|
|
 |
|
|
| LEn el último
congreso de las compañías de seguros privados
de salud de Latinoamérica, cumplido en Cartagena en mayo
pasado, se revisaron algunos aspectos relacionados con los sistemas
de salud. Entre las diferentes visiones que se presentaron,
vale la pena resaltar el debate en torno del tema de integración
vertical, que bien puede representar una porción importante
de las tendencias entre los aseguradores de |
 |
salud
en el continente, a y que seguramente se reflejará en
nuestro país de múltiples maneras. Podrían
señalarse tres posiciones que expresan cosmovisiones
diferentes, dentro de un contexto de mercado:
April Ardeen del Banco Mundial, presenta un llamado de atención,
sobre el deber que tienen los Estados de controlar de manera
activa y transparente los posibles despuntes de abuso de posición
dominante de cualquier actor económico en un sector determinado,
máxime si se trata de salud. Para ello, resalta el ejemplo
de BUPA -British Union Provider Atention- de la Gran Bretaña,
que como asegurador de salud que se desempeña dentro
del sector de seguros privado inglés, inició hace
más de una década un agresivo proceso de integración
vertical, comprando hospitales o construyéndolos. Una
vez que las autoridades determinaron que existían indicios
de que esta empresa era una amenaza para sus directos competidores
otros aseguradores-, para los prestadores y para los usuarios,
al haber adquirido control del 23% del mercado, decidieron intervenirla
y frenar su agresivo plan expansivo.  |
Por otro lado, el argentino
Jorge Aufiero, presidente de ALAMI (Asociación Latinoamericana
de Sistemas de Salud Integral), sugiere que la integración
vertical es uno de los caminos necesarios para lograr el necesario
equilibrio de las aseguradoras. En un libro suyo presentado
durante el evento, propone que la integración de este
tipo de empresas no debe ser solo con los prestadores de los
servicios, sino que además debe extenderse a la industria
farmacéutica, industria de tecnología e insumos
de salud, industria de software y otras empresas de apoyo. Desde
su punto de vista, los procesos de integración deben
llevarse a cabo, tanto como sea posible y darles máximo
avance.
El Viceministro de Salud y Seguridad Social de Colombia, Eduardo
Alvarado, por su parte, plantea que bajo el entendido de que
en nuestro país las leyes de mercado son una realidad
y que deben respetarse los mecanismos que los regulan, ve razonable
la integración de los aseguradores con los primeros niveles
de atención de salud, como una forma de controlar la
puerta de entrada al sistema y lograr una razonable contención
de costos. Sin embargo, advierte que la integración indiscriminada
o la integración con los terceros niveles de atención
es probablemente inconveniente, y desviaría recursos
que hoy se requieren para prestar servicios a las personas,
hacia el desarrollo de costosos proyectos de infraestructura
con su dotación respectiva, los cuales ya existen y no
es necesario replicar.
Tema de debate en Colombia
Vistas así las cosas, podría enfocarse
el debate desde varias esquinas, dando de seguro diferentes
resultados: por un lado, la discusión que enfrenta la
salud como derecho y la salud como bien de transacción,
que tiene una honda raíz que aún no termina de
zanjarse entre la Salud Pública y la Economía.
Desde la disquisición teórica, la cuestión
está lejos de aclararse, pero sin duda, en Occidente
la aplicación de los principios de mercado ha encontrado
lugar en los sistemas de salud hace rato.
Por otra parte, una vez establecido un sistema de mercado, como
lo es el caso de Colombia, el debate ahonda con el alcance de
la competencia, cómo desarrollarla entre sus agentes
y cómo establecer los controles y la capacidad de intervención
del Estado. La teoría micro-económica, concede
a la integración vertical espacio válido como
instrumento de regulación de mercado o como herramienta
para consecución de escalas para reducir costos; igualmente,
existe una teorización jurídica paralela, que
así como la avala, también plantea alcances para
la sana competencia y los controles que las instituciones deberán
aplicar dentro de un contexto constitucional. Como corolario,
hay que apuntillar que ni en Colombia ni en la mayoría
de países que operan bajo premisas de mercado, existen
prohibiciones para la consolidación de monopolios, existiendo
solo regulaciones encaminadas al control de abusos de posición
dominante, que es muy distinto.
Entendiendo que el Sistema General de Seguridad Social en Salud
(SGGSSS) colombiano opera bajo mecanismos de mercado, los actores
del sistema que decidan integrar su operación, seguramente
podrán hacerlo bajo varios tipos de modalidades, aunque
eso no agrade a muchos. Sin embargo y por definición,
los mercados de salud son imperfectos, lo que requiere del minucioso
control e intervención del Estado, como lo muestra el
ejemplo de BUPA en la Gran Bretaña, y es probable que
eso tampoco le guste a otros.
Como puede verse, existe un enconado debate alrededor de este
tema, el cual ahora pasará al Congreso de la República
en torno del proyecto de ley 052 del Senado, que impulsa limitaciones
para los procesos de integración vertical que se han
venido desarrollando en el país dentro del sistema de
salud . |
| |

|
|
|
|