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Al igual
que todos los aceleradores lineales del mundo, el Varian Clinac
iX adquirido por Centros Especializados de San Vicente Fundación
funciona bajo los mismos principios físicos: consta de
un módulo denominado cañón de electrones,
que aporta las partículas con carga eléctrica
que serán sometidas a aumento de velocidad. En la segunda
etapa o guía de ondas, se logra que en una
distancia corta de 1 a 2 metros, los electrones alcancen una
velocidad cercana a la de la luz. Para realizar esta aceleración
de forma eficiente, se inyecta una microonda en la guía
de ondas que se sincroniza con la frecuencia de inyección
de electrones, de forma que éstos se desplazan por la
guía aumentando su velocidad lo mismo que un surfista
sobre la cresta de las olas en el mar.
Una vez los electrones alcanzan una velocidad cercana a la de
la luz, son dirigidos magnéticamente hacia un blanco
de colisión hecho de un material con alto punto de fusión,
para impedir que la alta generación de calor produzca
su derretimiento; al colisionar estas partículas cargadas,
se produce una transformación de energía. |
El decaimiento
abrupto de energía cinética de los electrones
al colisionar con el material blanco produce una radiación
de alta energía que no es visible para el ojo humano,
pero que tiene la capacidad de llegar al núcleo de las
células y producir ruptura de los enlaces del ADN, generando
muerte celular o impidiendo la replicación de las células.
Este efecto biológico de la radiación sobre los
tejidos es diferente, dependiendo del tipo de células
que reciben la radiación y del tipo de radiación
que incide sobre ellas, pero dado que las células tumorales
pierden su capacidad de reparar los daños producidos
por la radiación en el ADN del núcleo, el efecto
es mayor sobre el tejido tumoral que sobre el tejido sano, constituyendo
la razón de la utilización de radiaciones ionizantes
para control del cáncer.
Robustos o versátiles
La complejidad en los aceleradores lineales los hace
más robustos o más versátiles: algunos
pueden montarse sobre brazos robóticos como el CyberKnife,
que sólo cuenta con energía y tamaños de
campo de radiación limitados a 6 centímetros de
diámetro, por lo que puede moverse con mayor facilidad
e ingresar a lugares anatómicos del paciente de difícil
acceso; esto lo convierte en excelente opción para tratar
tumores donde el tamaño de la lesión o el estadio
de la enfermedad está dentro de los límites mencionados. |
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| Los
aceleradores más robustos pero menos versátiles,
desarrollaron una tecnología que avanzó sustancialmente
en los últimos años: consiste en dos grupos de
láminas de tungsteno cada uno de 60 hojas, que pueden
moverse dinámicamente para dar forma a la región
que se quiere irradiar, pero a su vez variando simultáneamente
parámetros de la máquina, como rapidez para entregar
la dosis de radiación, velocidad con que la cabeza del
equipo rota alrededor del paciente e intensidad de dosis que
recibe cada punto del tumor, entregando así dosis extremadamente
precisas al tumor con valores razonablemente bajos de dosis
al tejido sano que lo rodea. Este dispositivo es el colimador
multi-láminas, que alcanzó tal precisión
que en su versión más moderna logra un espesor
de lámina de 2.5 mm a una distancia de 100 cm., proyectada
desde donde se genera la radiación. |
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