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| Hablar
de paz en un país sin hablar de salud mental sería
un absurdo, necesariamente es un derecho fundamental y se necesita
su disfrute pleno, afirmó Rodrigo Córdoba,
expresidente de la Asociación Colombiana de Sociedades
Científicas. Frases como esta señalan la dimensión
de la problemática de salud mental, pues cuando la cabeza
anda mal, el resto del cuerpo no puede andar bien. |
En el
foro S.O.S. por la salud mental en Colombia. Problemas
prioritarios en la Facultad de Medicina de la Universidad
de Antioquia el pasado 14 de mayo, el experto dijo: El
mejor factor protector en salud mental es la transectorialidad,
que haya empleo, que no se agreda a los niños y que no
haya violencia, un campo sujeto a políticas-
macro a las cuales no puede acceder el profesional de
salud mental, pese a su compromiso.
Córdoba recordó que a la salud se la llama cenicienta
de los programas administrativos y a la salud mental la
cenicienta de la cenicienta. Indicó que según
estudio del Grupo de Boston (Universidad de Harvard, 1990),
de las 10 entidades clínicas que generan discapacidad
en el mundo, 5 son de salud mental; la primera es depresión
mayor y en el cuarto lugar está el abuso de alcohol.
Según la OMS, en el cuadro del acortamiento de la vida
productiva, la enfermedad mental figura en segundo lugar con
la pérdida de más de 15 años, después
de la enfermedad cardiovascular (cerca de 18 años) y
por encima del cáncer. Añadió que según
los tres principales estudios de salud mental en Colombia, 4
de cada 10 colombianos tuvieron en algún momento de su
existencia algún síntoma asociado con salud mental
que incide sobre su calidad de vida. |
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En el
mundo, quedan sin atención 40% de los pacientes con esquizofrenia,
50% de los pacientes con depresión y 78% con problemas
de alcohol. En Colombia, sólo reciben atención
uno de cada 10 pacientes con un trastorno mental, uno de cada
5 con dos o más trastornos y 2 de cada 10 con tres o
más trastornos. Y durante 18 años que una persona
espera para un diagnóstico de trastorno bipolar, puede
tener varios intentos de suicidio, transgresiones a la ley,
embarazos no planeados y abortos. Para el italiano John Calabrese,
26% de las personas con ese trastorno fueron arrestadas o sindicadas
de algún crimen, aparte de la conducción bajo
alcohol u otras drogas. La doctora Linda Teplin halló
que en 5 ciudades de Estados Unidos, la prevalencia de enfermedades
mentales en las cárceles era entre dos y tres veces mayor
que en la población general, y en un estudio del Grupo
de Pittsburg, 30% de los intentos de suicidio en ese país
tiene diagnóstico de trastorno bipolar. Y una reciente
medición de autopsias psicológicas en la Universidad
de Antioquia, constató trastornos mentales en 99% de
los suicidas en Antioquia.
Aseveró el experto: La prevención y la promoción
quedaron cortas frente a las enfermedades mentales; hay que
trabajar más sobre casos diagnosticados, poblaciones
de riesgo y en procesos psico-educativos para evitar nuevos
episodios y revertir los cuadros aludidos. Exhortó
a construir una reforma estructural para el sistema de salud,
porque el actual tiene un gasto de $9 billones, cerca de 8 o
9% del PIB, y es absurdo que las caries dentales sean una de
las entidades clínicas con más carga. Cuestionó
que una persona por consumir sustancias psicoactivas vaya a
una estación de policía, y pidió generar
un proceso donde los profesionales de la salud atiendan estas
situaciones. |
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No hay terapia mejor
que la del afecto
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No
hay terapia mejor que la del afecto, como un catalizador contra
nuestras prácticas de violencia, tan fuertes y prevalentes,
aunque tengamos muy buenas terapias farmacológicas,
afirmó Beatriz Londoño, ministra de Salud en el
foro S.O.S. por la salud mental. Agregó:
S.O.S. significa 'save our souls' ('salva nuestras almas'),
confundimos salud mental con enfermedad mental, hay un trabajo
de muchos años del Ministerio y de distintas entidades,
pero necesitamos rutas concretas y hablar todos un lenguaje
común, para saber donde poner los énfasis, tanto
en promoción como en atención.
Afirmó la ministra: Me obsesiona lo que hacemos
y dejamos de hacer en Colombia con la primera infancia, donde
se definen elementos básicos para la conducta en el resto
de la niñez y la adolescencia, y donde enfocamos la educación
de forma prescriptiva: Se debe hacer, no se debe hacer.
Nuestra mirada desde el Ministerio debe integrar lo biológico
y la mejor evidencia en investigación internacional,
el estudio de 'autopsias psicológicas', la información
genética, la modulación de conductas y los desenlaces
clínicos. Necesitamos estimular los factores protectores
y trabajar intensamente en detección de síntomas
tempranos y abordaje terapéutico de población
pediátrica y adultos.
Indicó que hay situaciones epidemiológicas complejas,
se subestiman patologías muy prevalentes en Colombia
y los médicos no tienen suficiente formación para
identificar los riesgos de suicidio o de desenlaces clínicos
severos.
Enfoque en adicciones
Y sobre consumo de sustancias psicoactivas, afirmó:
Independiente de lo que acojan los presidentes o de lo
que Colombia transite en esa dirección, tenemos el deber
de seguir trabajando para que los consumidores tengan acceso
al abordaje terapéutico, que incluye el manejo intuitivo,
con la mejor evidencia nacional e internacional.
Y expresó preocupación por las altas prevalencias
de consumo de tabaco y alcohol, y su comienzo cada vez a más
temprana edad entre adolescentes. Precisó que el consumo
de alcohol y tabaco en Antioquia sube de 70% y en estudio sobre
unos 96.000 estudiantes que representa a más de 3 millones
en el país, 80% de los estudiantes entre grados 6°
y 11° acceden fácilmente a alcohol en Antioquia,
y en Colombia cerca de 75%; un 33% a marihuana y 5% a heroína;
y señaló como un problema de calibre mayor
el tránsito de las sustancias psicoactivas blandas a
las duras. Resaltó como estrategias oficiales costo-efectivas
la publicidad que empezó en julio de 2011, los ambientes
libres de humo, y los aumentos de precios e impuestos, al ser
Colombia uno de los países con tabaco y alcohol a más
bajo precio en América Latina junto con Cuba, Bolivia
y Paraguay. Registró el aumento del consumo de sustancias
prescritas en adultos, por automedicación y combinado
con alcohol, que incrementa el riesgo de suicidio. |
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Hay que mejorar
la capacitación de médicos
generales con apoyo de unos 1.200 psiquiatras y
hacer un abordaje psico-social de la salud mental, el
cual no es del manejo exclusivo de grupos de atención
sicológica o psiquiátrica.
Ministra Beatriz Londoño
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La
ministra llamó a profundizar en los casos -cenicienta
como esquizofrenia y trastorno afectivo bipolar, de alta prevalencia
en Antioquia y prevalencia nacional más alta que la mundial:
Nos hemos propuesto no seguir con documentos llenos de
diagnósticos, sino orientados a la acción, que
recojan estudios de la Asociación Colombiana de Psiquiatría,
y universidades como la de Antioquia. Los documentos se han
vuelto etéreos, inaplicables, con dos páginas
al final sobre las acciones. Muchas veces las personas con responsabilidad
en clínicas, hospitales, consultorios y servicios de
salud, y el médico en servicio social obligatorio, se
pierden en ese mar de datos.
Afirmó que en la construcción del Plan Decenal
de Salud Pública, con apoyo de las universidades Nacional,
de Antioquia, del Valle e Industrial de Santander, para el Ministerio
es no transable el manejo de una sola persona con
alguna señal de ideación suicida, sino una alarma
que se debe disparar, igual que un solo caso de sarampión
o de rabia. Propuso que las secretarías de salud de Bogotá
y Medellín, que tienen cerca de 30% de la población-objeto,
pongan el foco para evidenciar los avances, y que
espera tener para el 30 de agosto de 2012 el Plan de Acción
a partir del documento de política en salud mental, el
cual especifica las diferencias entre las áreas urbanas
conurbadas como Medellín y Bogotá, y los departamentos
de baja densidad poblacional y alta población rural dispersa:
No es igual Carurú (Vaupés), con población
indígena y ríos no navegables por épocas,
que otras partes del país. Si uno se mueve del Valle
de Aburrá hacia el nordeste, no es lo mismo estar en
San Roque que en Yolombó.
Y aseveró: En general, los ministerios son soberbios
y muchas veces creen que todo lo que se diga es la última
verdad, la última Coca Cola del desierto; todo lo contrario:
los ministerios tenemos que estar abiertos a oír a la
academia, yo celebro que sea ella la que genere esa interlocución
y nos muestre dónde nos equivocamos. Abogó
por mejorar la capacitación de médicos generales
con el apoyo de unos 1.200 psiquiatras que tiene el país,
y por un abordaje psico-social de la salud mental, el cual no
es del manejo exclusivo de los grupos de atención sicológica
o psiquiátrica. Y destacó la aprobación
de proyectos de investigación en salud mental por primera
vez en Colciencias y los avances del Observatorio Nacional de
Salud Mental para sacar indicadores nacionales y regionales. |
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