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Habilidades
para la vida
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Empatía: mucho más
que
sordera y ceguera emocional
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| Profundo y reflexivo
fue el discurso del Presidente del Uruguay, José Mujica,
en la Cumbre Río+20, publicado en la edición pasada
de EL PULSO. Me apoyaré en algunas de sus ideas para
iniciar este artículo en torno de un tema fundamental:
la felicidad. El presidente Mujica planteó la importancia
de repensar nuestra forma de vivir, cómo
el desarrollo de este planeta no puede ser en contra de
la felicidad y cómo el primer elemento del
medio ambiente se llama felicidad humana. |
| Resultó
hermoso y conmovedor integrar conceptualmente la felicidad como
un elemento esencial de la vida humana, y por tanto de la vida
en el planeta Tierra; esta concepción puede acercarnos
al significado de la felicidad y el camino a recorrer para hacerla
parte del diario vivir. |
Para Mihaly Csikszentmihalyi,
profesor de Psicología en la Universidad de Claremont,
la felicidad es un estado de fluir, de concentración
o absorción completa en una actividad específica.
Se caracteriza por una sensación de libertad, gozo, compromiso
y habilidad, durante la cual el tiempo y las sensaciones temporales
pierden importancia.
Para algunos sabios, la felicidad es un arte. El Dalai Lama
afirma que el propósito de la vida humana es la búsqueda
de la felicidad. |
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Tanto si se tienen creencias religiosas
como si no, porque finalmente todos buscamos algo mejor en la
vida, lo que da como resultado que el flujo existencial de cada
persona se encamina en pos de la felicidad.
Para nosotros, occidentales, la felicidad parece un objetivo
elusivo e inestable. Es posible plantean algunos, que necesitemos
imponernos cierta disciplina interna para poder experimentar
una transformación de nuestra actitud y perspectiva frente
a la vida. Esta transformación inicia con la adquisición
de nuevos conocimientos: para lograr este aprendizaje, es necesario
tener disciplina para sustituir gradualmente condicionamientos
negativos por positivos. Un primer paso podría ser identificar
los factores que conducen a la felicidad y los que conducen
al sufrimiento; éstos últimos deben identificarse
para proceder a eliminarlos gradualmente. Así pues, la
idea de entrenar la mente para alcanzar la felicidad se convierte
en una posibilidad real, a cualquier edad.
Frente a la duda de si una vida basada en la búsqueda
de la felicidad personal no sería por naturaleza, egoísta
e incluso poco juiciosa, las investigaciones muestran que las
personas desdichadas son las que tienden a estar más
centradas en sí mismas, mientras las personas felices
son más sociales, flexibles, reactivas, compasivas. |
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Preparación para
el camino a la felicidad
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1) Considere posible vivir
una vida de felicidad. 2) Dispóngase a cambiar la forma
como se aproxima a la realidad. 3) Identifique emociones negativas
y positivas que acompañan los acontecimientos externos
que vive. 4) Cuando compare su situación con la de
los demás, hágalo para tener la perspectiva
de que hay personas menos afortunadas en cada circunstancia.
5) La clave de este proceso de alcanzar la felicidad es el
estado de ánimo: de él depende la actitud mental
correcta para evaluar, disfrutar y transformar la realidad.
6) Combata sentimientos de odio, cólera y envidia porque
son negativos, lo desvían de la felicidad y dañan
la salud. 7) Trabaje constantemente para lograr una mente
en calma, serena, que le permita sensibilidad y conexión
con el mundo que lo rodea.
8) Diferencie los deseos positivos como ser feliz o vivir
en un mundo armonioso y acogedor, de los deseos negativos
como por ejemplo tener todo lo que observa en la vitrina de
un almacén. Para ayudarse a identificar un deseo positivo
de uno negativo, pregúntese: ¿necesito esto
en realidad? 9) El sentir satisfacción no determina
que un deseo o acción sea positivo. Todas las acciones
no virtuosas como mentir, robar, cometer adulterio, etc.,
fueron aprobadas por personas que al momento de cometerlas
sintieron satisfacción. Por esto el límite entre
lo negativo y lo positivo de un deseo o acción no viene
determinada por la satisfacción inmediata, sino por
los RESULTADOS FINALES, por las consecuencias positivas o
negativas.
10. Es importante lograr conciencia del propio valor. Para
esto sirve saber que existen dos clases de individuos afortunados.
A) Aquel que cuenta con éxito y está rodeado
de amigos y familia, y alimenta su dignidad y autoestima únicamente
en lo material. Para esta persona si todo lo material se desvanece,
sufrirá porque no hay para ella ningún otro
refugio; B) La persona que logra un bienestar material similar
pero tiene otra fuente para su dignidad, otro anclaje, como
lo es ser cálida y afectuosa y abrigar sentimientos
compasivos: así no se sentirá pérdida
si desaparece su fortuna material.
11) No confunda felicidad con placer; todos los placeres son
reales, pero unos son constructivos y otros destructivos.
La felicidad será un logro de quienes elijan placeres
constructivos -un baño caliente en una tarde lluviosa
y fría, versus un viaje de heroína-.
12) Pregúntese frecuentemente: ¿lo que haré
me producirá felicidad? ¿Lo que estoy pensando
es un paso en la vía de mi felicidad? 13) Verifique
permanentemente el punto de atención, y hacia dónde
está encaminando el esfuerzo. Recuerde que esto tiene
un objetivo: aprender a ser feliz. 14) Entrene la mente para
la felicidad. Una vez satisfechas las necesidad físicas
básicas de alimentación, vestido, abrigo, el
mensaje debe ser claro: no se necesita más dinero ni
más éxito, no se necesita un cuerpo perfecto
ni un auto último modelo, su mente ya tiene lo imprescindible
para alcanzar la completa felicidad: su compromiso de búsqueda
y un estado de ánimo adecuado .
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