Hablar de la enfermedad
romántica, es evocar un rostro pálido de aspecto
febril, casi fantasmal que conduce a un ideal de belleza en
el XIX; época para la cual se mitifica la creencia que
su padecimiento provoca escapes de creatividad y euforia justo
antes de la muerte. Ha tenido diversos nombres como: tisis,
mal del rey, peste blanca o mal de vivir, mejor conocida en
la era moderna como tuberculosis.
Las primeras evidencias de la enfermedad datan de 5000 años
antes de nuestra era, la cual es catalogada como una de las
enfermedades más antiguas que ha acompañado a
la humanidad hasta convertirse en una de las principales causas
de muerte a nivel mundial y en un reto para la comunidad científica.
Tras 135 años de lucha, la tuberculosis anualmente registra
que 10,4 millones de personas la padecen en el mundo, mientras
un 1,8 millones muere. Según la Organización Panamericana
de la Salud, cada año en América se enferman por
esta causa 270 mil personas de las cuales 44 mil son niños;
50.000 no son diagnosticados y 24.400 mueren por dicha enfermedad.
En Colombia, de acuerdo con el presidente de la Liga Antituberculosa,
el doctor Guido Chavez Montango: la tuberculosis afecta
en promedio a 12 mil colombianos cada año, cifra que
va en aumento porque no todos los casos se curan a pesar de
que el tratamiento está garantizado en el Plan Obligatorio
de Salud. Es necesario reforzar la prevención y la oportunidad
de diagnóstico, y advierte la mortalidad
no está totalmente definida porque hay personas que son
diagnosticadas de tuberculosis y mueren de alguna otra patología.
Del mito a la realidad
La tuberculosis está directamente asociada a
enfermedades de base como el VIH/sida, neumonía y diabetes.
Además se asocia comúnmente con la farmacodependencia
y el riesgo social de la indigencia, estigmatización
fuertemente arraigada en algunos sectores de la sociedad. Sin
embargo, la muerte reciente de dos empleadas del Tribunal Administrativo
de Caldas, ha desvirtuado esta relación y prendió
las alarmas médicas en la capital caldense.
Pensar en la peste blanca, como le decían en la antigüedad,
es evocar un problema de salud pública que en lo que
va corrido del año ya cuenta con 70 nuevos casos en el
departamento de Caldas, motivo de preocupación en esta
región del país si se tiene en cuenta que sólo
en Manizales, durante el 2016, se presentaron 129 casos de tuberculosis,
de ellos 5 defunciones: 3 hombres y 2 mujeres.
En un informe presentado al Concejo de esta ciudad por parte
del Secretario de Salud del Municipio de Manizales, Héctor
William Restrepo, se indicó que durante el periodo de
enero a marzo de la presente vigencia se detectaron 18 nuevos
casos de tuberculosis en la capital caldense, los cuales se
encuentran dentro del programa de tratamiento junto con 60 pacientes
identificados en 2016. Dentro de los 78 casos registrados
45 son hombres y 33 mujeres, así mismo, se encuentran
2 personas privadas de la libertad y 4 habitantes de calle.
Diagnóstico reservado en las
cárceles
Al tratarse de una enfermedad respiratoria y de fácil
contagio que afecta a un gran grupo muy importante de la población,
las cifras se incrementan cada día por las difíciles
condiciones de salubridad de la comunidad, a lo que no es ajeno
el municipio de la Dorada Caldas, en donde los casos de tuberculosis
pasaron de 80 a 100 en lo corrido del año.
El Diego Pineda, médico y alcalde de este municipio,
califica como delicada la situación actual en la cárcel
de máxima seguridad Doña Juana: Me preocupa
el alto índice de hacinamiento y el aumento de casos
de tuberculosis que además afecta al municipio en general.
Aunque la cárcel no es competencia ni del gobierno local
ni departamental, si no del orden nacional, desde su administración
está adelantando gestiones coordinadas con el Ministerio
de Salud, para realizar intervenciones de salud urgentes dentro
del penal y hacerle frente al flagelo de la tuberculosis y otros
virus que afectan a los reclusos.
El mandatario local expresó que en el 2016 cerraron con
80 casos y en los que va de este 2017 ya superaron los 100 en
todo el municipio. Entre un 30% a 40% de estos proviene de la
cárcel.
En Doña Juana, por cuenta de algunas acciones penales,
no reciben nuevos presos desde hace algunos meses. Esto debido
a que, al ser cárcel de máxima seguridad, necesita
de un trato especial. Allí sólo pueden ingresar
reclusos si están condenados y si se registran salidas
significantes de presos, ya sea porqué quedan en libertad
o son trasladados a otros penales.
Para Horacio Bustamante, presidente del Sindicato de Guardianes
del Inpec, siempre que se pretende explorar sobre temas
de salud en el sistema carcelario hay una muralla y la información
se oculta a la opinión pública. A esta se le da
un tratamiento de reserva y en nuestra función sindical
de denuncia siempre estamos para avizorar que hay crisis al
interior de las cárceles.
Bustamante, califica el modelo de sistema de salud en las cárceles
como improvisado. A tal punto, que durante el 2016 un funcionario
de una cárcel en Colombia fue diagnosticado con lepra
y denuncia: el instituto no le ha garantizado el pago
de prestaciones sociales mientras supera la enfermedad, a lo
que se suman otras enfermedades como la tuberculosis con cuarentenas
declaradas concluyó.
Es evidente que la situación actual de esta enfermedad
es un fiel reflejo de las enormes diferencias económicas
y sociales, igualmente, de los retos que tiene el Estado en
las acciones de control de esta mortal enfermedad encaminada
a la captación temprana de síntomas para la detección
de los casos, donde se garantice un tratamiento oportuno, la
vigilancia epidemiológica de los contactos y el manejo
integral, humanizado y supervisado de los casos diagnosticados.
A juzgar por Oscar Robayo, vocero del sindicato del INPEC, el
servicio médico en las cárceles es 'pésimo'.
Teniendo en cuenta que el gobierno nacional cortó
la posibilidad para que los internos pudieran acceder a su propio
sistema de salud, lo que refleja el profundo deterioro de las
condiciones de vida de las personas privadas de la libertad
a quienes en condiciones de hacinamiento son más vulnerables
ante la presencia de enfermedades tan agresivas y mortales como
la tuberculosis.
El departamento de Caldas, al igual que el resto del país
no es ajeno al flagelo de la tuberculosis, donde la falta de
acceso a los servicios de salud adecuados, se constituye en
un reto para las administraciones locales. Estas pueden dar
un tratamiento final a la enfermedad que durante siglos ha sido
motivo de inspiración para poetas, novelistas y pintores
pero también de discriminación y rechazo para
quienes han sucumbido ante mortal enfermedad. |