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Balance de salud en las comunidades
El balance de cómo se encuentra la salud de los indígenas
en el país indica que está mal y agravándose,
pues además de sus problemas endémicos de salubridad,
han sido golpeados por el conflicto armado, desplazándolos
en muchas regiones en forma masiva hacia dos polos contrarios
y graves: centros urbanos donde no encuentran atención
adecuada y son desarraigados de sus ancestros culturales,
o zonas casi inexpugnables de la geografía nacional,
a donde es prácticamente imposible llevarles atención.
Hoy, solo 60% de los indígenas están afiliados
al régimen subsidiado, pero ni siquiera este porcentaje
asegurado está bien. Luz Helena Izquierdo, miembro
del Consejo de Seguridad Social en Salud en representación
de las comunidades, dice que preocupa el desconocimiento de
la cantidad total de indígenas, ya que las normas remiten
al DANE como referente para las acciones, incluyendo estimación
de subsidios, pero al carecer de cifras reales se parte de
estimativos errados que no permiten buenos resultados.
Otro factor es su dispersión en el territorio, que
dificulta procesos de atención, y el no reconocimiento
por parte del Estado de este hecho al establecer una UPC (Unidad
de Pago por Capitación) diferencial en las regiones.
"Para trasladar un médico a la Sierra Nevada,
hay que pagar un carro expreso y 8 horas en mula. Luego el
médico tiene que hacerse una limpieza con el mamo (médico
de la comunidad), siendo un tiempo adicional; eso eleva los
costos, pero tenemos que trabajar con el mismo valor de la
UPC para el sector urbano y eso es una injusticia de la ley",
indicó la señora Izquierdo.
Otras causas de los problemas de salud indígenas se
remontan a cientos de años, pero no dejan de influir
en la incidencia y prevalencia de enfermedades antes no sufridas;
se trata del cambio del tipo de alimentación y el contacto
con la población blanca, que los sigue contagiando
con bacterias y virus, como afirma el Secretario de Salud
de San José del Guaviare, Edwin Alexander Márquez.
Sin embargo, el principal problema según los expertos
y las comunidades, es el desconocimiento en el sistema de
salud de sus factores culturales, incluyendo tradiciones médicas
y concepciones de salud y enfermedad.
Una propuesta desde el reconocimiento
de la diversidad
En las propuestas de reforma a la Ley 100, la única
que involucra el aspecto indígena es la del senador
Piñacué, que busca introducir adiciones al sistema
de salud adecuándolo a principios constitucionales
de pluralismo étnico y cultural, consagrados como fines
esenciales del Estado, y aboga por normas especiales para
proteger las comunidades, justificando que se les establezca
un régimen especial de seguridad social en salud.
Para el senador, los proyectos actuales presentan la misma
dispersión de conceptos e intereses que los retirados
en la legislatura anterior, donde el asunto indígena
era tocado tangencialmente. Para él, la Ley 100 está
lejos de entender la conveniencia de atender las comunidades
según su propio concepto de bienestar, a pesar de la
aprobación de la Ley 691 que se acercó un poco
al tema.
Los principales fundamentos de la propuesta son el aspecto
cultural, como determinante del entorno de la existencia de
la comunidad en procura del bienestar; se define la salud
indígena desde su propia concepción, rescatando
el concepto de salud, enfermedad y medicina tradicional de
cada pueblo, ya que cada uno tiene sus formas de prevención
y de asegurar condiciones de bienestar. Otro aspecto es la
autonomía alimentaria, que enfatiza como la desnutrición
ha sido el peor enemigo de los pueblos indígenas, y
que buena parte de los problemas se resolverían si
a los enfermos o potenciales enfermos se les da comida, con
la opción de que los indígenas la pueden cultivar.
Otro elemento es la educación en salud indígena,
donde el Estado restaure su compromiso con el conocimiento
ancestral en salud, y lo promueva como puntal de apoyo importante.
El proyecto propone un Plan de Medicina Indígena, donde
IPS y EPS indígenas promuevan y fortalezcan la cosmovisión
propia a través de la investigación, la socialización
y desarrollo de proyectos relacionados con prácticas
médicas tradicionales, que encuentren soluciones a
problemas de prevención y que cooperen en doble vía
con entidades del Estado: "Le podemos ahorrar al Estado
en algunos aspectos de atención, por ejemplo en el
manejo de las madres gestantes y el parto, porque nuestras
prácticas son más eficientes en el manejo de
este fenómeno", señaló el senador.
El concepto total obedece a una visión nueva, en el
sentido de que la salud es un estado de armonía y equilibrio
que responde a la comunidad y la convivencia con la naturaleza.
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| El
proyecto de ley 238 busca un reconocimiento especial de los
pueblos indígenas dentro del sistema de salud, con una
adecuación socio-cultural de los planes de beneficios;
también, busca garantizar el derecho a la salud integral
y fortalecer formas de organización en salud de estos
pueblos, considerando que los programas deben tener en cuenta
el respeto a su diversidad étnica y cultural, instituciones,
sistemas económicos, y mecanismos de consulta y concertación
definidos en la Constitución, la ley, tratados y convenios
internacionales. También se propone incluir dos representantes
indígenas en el Consejo de Seguridad Social en Salud,
y que éste defina un POS (Plan Obligatorio de Salud)
Indígena, financiado con el mismo monto del POS tradicional.
Propone que las EPS indígenas tengan normatividad especial
basada en la Ley 691 y que el sistema de costos considere las
condiciones de accesibilidad geográfica, cultural y epidemiológica
para aplicar una UPC-S diferencial. Finalmente, se propone que
el POS indígena incluya el componente de medicina tradicional
en igual medida que el POS tradicional. |